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Los señalados de la Copa

Valverde puso a los pies de los caballos a los canteranos Chumi y Miranda

Malcom sigue sin mostrar nivel Barça y Coutinho no asume el liderazgo

Valverde invita a Coutinho a trabajar más para ganarse los minutos | ATLAS

El partido en el Ciutat de València ante el Levante dejó malas sensaciones y algunos futbolistas quedan especialmente tocados. Por un lado, Ernesto Valverde expuso a los canteranos Chumi y Miranda en una zaga experimental y no les dio las mejores herramientas posibles para tener la tranquilidad que requería el partido. Mientras, Malcom continúa decepcionando y Coutinho no abandona la línea apática que le ha llevado a caerse del once de gala del míster blaugrana.

CHUMI

Le tocó jugar al lado de un debutante como Jesión Murillo y verse las caras con dos delanteros de entidad en Primera División como son Boateng y Borja Mayoral. En el primer tiempo acusó la falta de compenetración con el colombiano y también hubo dudas con la posición de Busquets, quien basculaba hacia atrás para ejercer en muchas ocasiones de tercer central.

Chumi no se sintió cómodo, si bien mostró contundencia cuando fue necesario y vio una amarilla por una entrada a Boaeteng cuando el delantero se escapaba hacia el área de Cillessen.

Chumi acabó pagando el desaguisado en que se convirtió el equipo, aunque intentó minimizar los errores. Una prueba fue que de los 35 pases que dio, en 31 de ellos estuvo correcto y solo falló en 4. La prueba de fuego para el gallego llegará cuando tenga la oportunidad de jugar al lado de un central consagrado, como Piqué o Lenglet, y no tener que convivir con los nervios de un Murillo.

MIRANDA

El andaluz se ha convertido en el blanco de las críticas, olvidando en exceso que con 18 años aún se encuentra en edad juvenil y no tuvo el mejor hábitat para explotar sus condiciones. De entrada, la línea de cuatro fue un flan y él no fue una excepción. No estuvo fino con el balón en los pies, perdió siete balones, pero tampoco encontró mucha colaboración. Coutinho, su téorico socio en la banda, lo dejó solo de forma permanente.

Miranda tuvo que afrontar constantes jugadas de uno contra uno o dos contra uno sin ayuda y, en la salida del balón, no tenía líneas claras de pase. Con Busquets muy retrasado y los interiores, Aleñá y Arturo Vidal, más pendientes de ir hacia arriba que de recular para buscar la pelota, se vio muy comprometido.

En el segundo gol del Levante falló el pase que originó la jugada del tanto de Borja Mayoral. Sin embargo, en el análisis de la acción se aprecia como Coutinho le pide el balón cerca del círculo central y el brasileño se queda parado cuando el defensa levantinista se anticipa. La apatía de Coutinho colaboró a que el pase fuera aún más defectuoso.

Valverde fue duro con él sustituyéndole en el descanso y poco afectuoso en la rueda de prensa posterior. Una manera de actuar que no parece muy beneficiosa para un futbolista renovado hasta el 2021 con una clásula de 200 millones que debe dar mucho más, pero también completar su proceso de formación.

MALCOM

De un jugador de 42 millones de euros siempre se esperan, como mínimo, detalles de crack. En cambio, con Malcom se observan aspectos del juego cada día más proecupantes. No parece que se trate de una cuestión de adaptación o de confianza, sino de nivel para jugar en un equipo como el FC Barcelona. Con el balón en los pies no desborda y sus movimientos técnicos tampoco aportan demasiado. En la definición se mostró torpe en un mano a mano clamoroso con con el portero y nunca dio sensación de poder desequilibrar.

El brasileño quedó aún más evidencia con la entrada de Denis Suárez. El gallego demostró en 20 minutos regate, clase y calidad de pase, pegado a la banda derecha. Todo lo que no tuvo Malcom mientras estuvo en el campo. El Barça piensa prescindir de Denis en el mercado de invierno, pero quizá tenga que hacer lo propio con el brasileño en verano. La Juventus, entre otros, está atenta por si pueden pescar a un jugador aún con cartel, pero que quizá le viene grande el traje barcelonista.

COUTINHO

Su caso duele mucho ya que, a diferencia de Malcom, no se observa un problema de talento -es un futbolista de un nivel espectacular- sino de actitud. Deambuló por el terreno de juego, sin querer asumir responsabilidades y solo intentando su habitual jugada horizontal en el borde del área para probar el disparo de rosca. Una jugada que ya conocen los rivales y apenas le dejan espacio para armar el tiro.

Dembélé se ganó la titularidad y Coutinho ha bajado los brazos. No parece dispuesto a luchar por recuperar el puesto. Mientras Arturo Vidal o Aleñá, sin estar tampoco muy atindos, lo intentaban, 'Cou' apenas ofreció soluciones. Eso sí, el brasileño cogió el balón para lanzar el penalti, que transformó, pese a no lanzarlo tampoco de la forma más ortodoxa. Debe dar un vuelco a su comportamiento de forma urgente.

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