Los mil experimentos de Quique Setién

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Como si de un investigador en bioquímica se tratara, el cántabro ha probado un sinfín de fórmulas en sus apenas siete partidos

Empezó con el 3-5-2, pasó el 4-3-3 y en el Villamarín apostó por un novedoso 4-4-2 en rombo

 El técnico azulgrana habló en rueda de prensa del partido de este domingo ante el Betis | Marta Fernández

Como si un Cubo de Rubik se tratara,  Quique Setién y su staff le están dando vueltas y vueltas y buscando las mil combinaciones posibles a la plantilla para encontrar la llave, la clave que abra el tarro de las esencias del Barça ideal que tiene en la cabeza el técnico cántabro. 

“En cuanto al dibujo, es posible que valoremos algún cambio al 4-3-3 y el 4-4-2 que se está jugando mucho ahora, pero tenemos que hablar con los jugadores y valorar muchas cosas. El esquema puede cambiar, no digo que no”. Esa fue la carta de presentación del cántabro en su ‘première’ como entrenador azulgrana. El aviso para navegantes era claro y lo ha ido repitiendo a medida que las ruedas de prensa se han precipitado. “Iremos probando cosas, aún faltan cosas para ver el Barça que tenemos en mente, no sé si será perfecto, pero se acercará”. 

TRES DIBUJOS DISTINTOS

La evolución cronológica del equipo azulgrana desde que aterrizara Setién y se estrenara ya al cabo de apenas unos días frente al Granada es notable y curiosa. Ya contra el cuadro nazarí dio una severa vuelta de tuerca a lo que habíamos visto en los últimos dos años y medio con Valverde. 3-5-2 con Sergi Roberto ‘sacrificándose’ y colocándose como central diestro acompañando a Piqué y Umtiti, Ansu Fati ubicado en el carril derecho, Alba en el izquierdo, Busquets en su demarcación habitual de pivote, Arturo Vidal y Rakitic en los interioes y Griezmann y Messi haciendo dupla arriba (con la movilidad ininterrumpida del astro argentino habitual).

 Setién busca dar con la tecla | Marc Creus

Mantendría el ex de la UD Las Palmas y del Betis ese dibujo unos días después en Ibiza (las grandes novedades fueron ver a Júnior como central zurdo y De Jong haciendo de Busquets en la posición de ‘4’. No salió bien, la verdad. Pero aún le daría otra oportunidad al dibujo (ojo y que nadie descarte que repita Setién en futuras ocasiones porque hasta su llegada al Barça ha apostado de forma acérrima por él y no renunciará a la primera de cambios). Fue frente al Valencia en Mestalla. Plaza de aúpa. Y salió aún peor. Equipo vulnerable que sufrió muchísimo en los contraataques valencianistas y demasiado plano en la salida de balón, ofreciendo muy pocas alternativas y prácticamente no haciendo daño por las alas. Tocaba un cambio de rumbo y ‘reinventar’ el sistema.    

REGRESO AL PASADO

Para ‘revitalizar’ al equipo y, sobre todo, para volver a buscar resultados que avalaran el proyecto y no crearan alarmas demasiado pronto Setién y su staff decidieron volver al clásico 4-3-3 al que el aficionado está tan acostumbrado de los últimos tiempos, sobre todo de los dos años y medio que Valverde ha estado al frente de la nave. Dos laterals puros y con vocación ofensiva como Semedo y Alba, Lenglet entrando por Umtiti, Busquets en el pivote con De Jong y Vidal en los interiores y arriba Fati por izquierda, Griezmann en el eje del ataque y Messi por derecha. 5-0 en Copa contra un Leganés muy manso y balón de oxígeno para seguir experimentando.

Repetiría contra el Levante el cántabro (único cambio de Rakitic por Vidal), un choque con dos mitades totalmente opuestas. Una primera de grandes sensaciones, con Ansu ‘ejecutando’ y el partido casi del todo controlado, y una segunda que volvió a dejar muestras para la preocupación. El equipo salió sin tensión y se relajó en demasía frente a un Levante que se lo creyó y empezó a embestir hasta acabar mereciendo el empate. 

Repetiría fórmula Setién en San Mamés. Eliminatoria copera a partido único, el primer ‘match ball’ en el que se veía el santanderino. Y lo cierto es que si bien el planteamiento no salió mal del todo y el Barça gozó de las oportunidades más claras, estuvo lejos de la sensación de dominio total y de control en muchos tramos del partido. La ‘puntilla’ de Iñaki Williams sobre la misma bocina quizás fuera un castigo excesivo e inmerecido para muchos, tal y como destilaban los análisis postpartido, pero la realidad es que el equipo falló cuando no podía fallar. “El resultado siempre es lo más importante, pero también lo son las sensaciones. El equipo ha dado un nivel muy bueno y creo que ha sido bastante superior. No es fácil controlar el juego del Athletic”, analizó el técnico azulgrana

EL ROMBO DE SEVILLA

Por último, lo del VillamarínPor momentos, lo mejor de la era Setién. Sobre todo antes del 2-1 de Fekir. El equipo dominó todas las facetas del juego e impuso su ley ante un Betis impotente. Pero en el fútbol de élite un error grosero puede precipitarlo todo. Lo positivo es que los pupilos de Setién se resarcieron en la segunda mitad y mostraron orgullo. Dentro del descontrol y del caos fruto del cansancio acumulado de la primera hora de partido, el Barça contuvo los arreones locales con cierta eficiencia y pudo sentenciar en varias ocasiones que malbarató. Situaciones de superioridad que no supo resolver. Esperemos que sirvan estos brotes verdes que dejó el 4-4-2 del Villamarín para seguir moldeando esa idea de perfección. Tendrá que seguir dándole vueltas...

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