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Los más íntimos hablan sobre Leo Messi

En la revista 'XL Semanal' de este fin de semana han elaborado un reportaje sobre Leo Messi ofreciendo diferentes visiones del jugador argentino del FC Barcelona a través de las opiniones de personas próximas al futbolista. Estas son algunas de las más destacadas:

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"Si le va mal, es mejor no hablarle. Cuando está así, yo le cojo la mano", explica su hermana Marisol Messi. Marisol tenía 5 años cuando llegó con su familia a Barcelona. La hermana pequeña del futbolista, que regresó a su país, sabe perfectamente cómo llevarle cuando le ve mal: “Cuando está así, le agarro la mano, pero no le hablo”.

Juan Sebastián Verón, el internacional argentino que compartió habitación con Leo en el Mundial de Sudáfrica, recuerda: “Solo lo vi nervioso una vez. Fue antes del primer partido con Grecia, cuando Maradona le ofreció el brazalete de capitán, pero no era la responsabilidad del liderazgo lo que lo incomodaba; lo que lo desvelaba era que tenía que dar un discurso ante sus compañeros”. Y desvela que antes de un partido Messi “es solo un chico sentado en un rincón. No se venda. No usa tobilleras. Un partido del mundial lo juega como si jugara con los amigos del pueblo”.

Lucas Scaglia, actualmente jugador de fútbol en el Once Caldas de Bolivia, cuenta con gracia cómo siempre es presentado como “el amigo de Messi” al igual que Messi nombró por primera vez a su novia como “la prima de mi mejor amigo”. La estrecha unión entre las vidas de estos dos amigos comienza en Argentina. Juntos jugaron en las categorías inferiores del Newell's Old Boys hasta que Leo vino al Barcelona.

“Lo conozco de siempre. Es un gran jugador y mejor persona”, expresa su amigo de manera escueta, quien ha compartido momentos difíciles con Messi como cuando el jugados del F.C. Barcelona se sometía a los tratamientos de crecimiento y tenía que inyectarse muchas veces la hormona con su hipodérmica en cada pierna. “No lloró nunca”, afirma Lucas.

La maestra de Messi en la escuela primaria cuenta que “era tan tímido que una amiga se sentaba detrás y me transmitía lo que él quería decir. Ella le compraba hasta la merienda”. Esa amiga era Cintia Arellano, quien sigue viviendo en Rosario donde estudia Psicología y es maestra de niños con deficiencias.

Cintia confiesa que no solo lo ayudaba con la merienda: “En los exámenes, me daba un golpe en la silla y me pasaba un papelito para que yo le pusiera las respuestas”. También recuerda que en el recreo todos se peleaban para que Leo jugara en su equipo. “Con él ganaban seguro”.

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