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Los entresijos de la 'Revolución Setién'

A pesar de llevar tan solo unos días trabajando con la plantilla, el cántabro introdujo variables muy interesantes

El 'renovado' rol de Busquets, la posición de Leo Messi, el protagonismo de la cantera o los laterales asimétricos

Setién: Estoy satisfecho porque es lo que el Barça siempre ha hecho antes de que yo llegara | EFE

Entrenador nuevo, vida nueva. Algún antiguo ‘tic’, pero creer que la bocanada de aire fresco puede llevarse por delante todos los gafes negativos es ser demasiado iluso. El ‘caldo de cultivo’ a lo largo de la semana venía cargado de energías positivas y renovadas. El anuncio de Setién ha reactivado el interés y el ánimo de un aficionado culé algo desapegado los últimos tiempos. Apenas unos días del cántabro al mando de la nave han servido para dar un empuje a todo el entorno del club, Más allá de las formas (cuanto menos discutibles) en la salida de Valverde, en ese objetivo de provocar una pequeña revolución la misión se ha cumplido con creces. ¿Puede cambiar radicalmente la puesta en escena de un equipo que apenas ha trabajado un par de días a las órdenes de un nuevo técnico? Obviamente, no.

¿Pueden albirarse ya brotes verdes con tan poco margen? Por supuesto que sí. Y a pesar de que el rival (Granada) y las circunstancias (uno menos desde el minuto 65) seguramente no sean las más idóneas para sacar conclusiones, sí se puede hacer un análisis de intenciones y de lo que Setién tiene en mente sobre lo que debe ser el Barça. Un equipo reconocible, totalmente dominante y con piezas clave del engranaje que deben adoptar nuevos roles y adaptarse a lo que quiere el santanderino de ellos.  Vamos con ello.

1. La posición de Leo Messi:

Leo es Leo y tiene libertad absoluta para moverse sobre el terreno de juego. No es raro verle bajar hasta su propio campo para distribuir el juego, caer a banda, ejercer como un interior más o incluso llegar a zona de remate como ‘9’, tal y como hizo en el gol ante el Granada. Guardiola se lo ‘inventó’ en su momento como falsa referencia en ataque cuando estábamos acostumbrados a verle partiendo siempre desde la derecha y parece que (al menos con la baja de Suárez) Setién quiere que recupere ese rol. Se asocia por dentro con Griezmann, abre espacios para la llegada de Arturo Vidal en segunda línea y sigue bajando (en eso no cambia) para distribuir, sobre todo habilitar las incorporaciones de uno de sus socios favoritos, Jordi Alba.

2. Control y posesión total hasta la exasperación:

El Barça rozó en algunos tramos de partido el 85% de posesión (al final fue un 83 en el cómputo global del partido), algo que no veíamos desde los tiempos de Pep. Control total del juego hasta la exasperación del rival. Paciencia y cocinar las jugadas a fuego lento con un Busquets mucho más protagonista y recuperando lo de meterse entre centrales y participando mucho más de lo que nos venía acostumbrando con Valverde (acumuló más pases él solo que todo el Granada junto y fue el que más recuperaciones registró). Superpoblación en el centro del campo con Sergi Roberto casi convertido en un interior más en ataque, la aparición de Messi y con Griezmann y Fati también metiéndose mucho por dentro.

3. Apuesta y confianza en la gente de la casa:

Setién llegó a utilizar frente al conjunto andaluz a ocho futbolistas de la Masia. Comenzó con seis, acabó con siete y utilizó a ocho durante el transcurso del partido. La irrupción de Riqui Puig fue seguramente lo más destacable. Ni una sola convocatoria oficial este curso con Valverde, que no hizo falta que lo dijera textualmente para dejar entrever que no era santo de su devoción. Desde la llegada de Quique ha participado en todos los entrenamientos y tuvo su primera oportunidad con el primer equipo esta temporada. Casi media hora de juego con una incidencia más que considerable. Además, titularidad de Fati (en quién sí confiaba el ‘Txingurri’), aparición de Carles Pérez y núcleo duro de casa (Messi, Alba, Piqué, Sergi Roberto y Busquets). Lo avisó en su presentación y a la primera que pudo lo dejó claro. La identidad y el sello serán vitales.

4. Laterales asimétricos con nuevos roles:

Una de las cosas que quizás llamaron más la atención fueron los laterales. Un Jordi Alba convertido prácticamente en extremo, con una posición más adelantada de origen de lo habitual, y un Sergi Roberto más posicional y con tendencia con posesión a meterse por dentro casi como un interior más. Más comedido el de Reus en sus subidas para contrarrestar la ubicación del de L’Hospitalet. “Estoy seguro de que Jordi Alba no ha hecho más kilómetros de lo normal. Lo hemos hablado durante la semana. Si presionamos más arriba y él adelanta su posición y la defensa está más adelantada él no tiene que correr 40 o 50 metros hacia atrás en cada acción para recuperar la posición”, aseguró Setién en rueda de prensa.

5. Busquets, volviendo a los tiempos de Pep:

Qué gustazo ver a Sergio ayer. El de Badia nos teletransportó al Barça de Guardiola. Él sólo dio más pases que todo el Granada junto y fue el jugador que más balones recuperó. Protagonista absoluto en la salida de balón (prácticamente todos pasaron por él). Además, el hecho de que el equipo presionará más agresivo y más arriba hizo que volviera a ser el ‘pulpo’ de antaño recuperando y entregando rápido. Lo vimos de nuevo meterse entre los centrales. Magnífica noticia.

En el ‘debe’ tenemos que apuntar las carencias que, obviamente, sigue teniendo este equipo y que no pueden desaparecer de un día para otro y en apenas unos días de trabajo. A este Barça sigue faltándole profundidad (exceptuando esa conexión Messi-Alba que sigue siendo un salvavidas) y movilidad cuando tiene la posesión. Dinamismo e ideas para buscar soluciones a los equipos (la inmensa mayoría) que como el Granada se cierran y además son compactos y apenas dejan espacios.

Y el gol. Se falló mucho. Griezmann no tuvo su día cara a puerta y las incursiones de Vidal y compañía tampoco generaron mucho peligro sobre el marco de Rui Silva. Puede ser un problema ya no el no tener un ‘9’ como Suárez de inicio, sino no disponer de él como plan B para provocar desajustes en la defensa rival. Veremos cómo lo ‘tapa’ Setién, pero para necesario a todas luces.

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