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Lewy ya es otro culé eterno

El Spotify Camp Nou despidió al delantero polaco como toda una leyenda

Pasillo de aplausos...y collejas para despedir a Lewandowski

Pasillo de aplausos...y collejas para despedir a Lewandowski / Ivan San Antonio

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Tomàs Andreu

Tomàs Andreu

Robert Lewandowski tuvo la despedida que se merecía (con permiso del gol que se le resistió frente al Betis). No fue su mejor partido. Tampoco hacía falta. Anoche no se reivindicaba solo la figura del goleador, ni mucho menos, la afición despidió a un futbolista ejemplar, un crack dentro y fuera del terreno de juego. En las horas previas al pequeño homenaje se acuñó una frase que resumía a la perfección lo que ha significado la presencia del polaco en el Barça: Lewy llegó con la etiqueta de una estrella y se marchará con el sello propio de las leyendas.

La afición, a sus pies

El acto de despedida de Lewandowski sobre el césped del Spotify Camp Nou fue simple. Nada de fuegos artificiales ni ostentaciones impostadas. Sencillo, pero muy emotivo. De esos que sí dejan huella.

Cuando se mezclan los abrazos sentidos y las lágrimas corren libres por las mejillas, ahí se constata el cariño y el amor verdadero. Como el que profesó una y otra vez Gavi sobre Robert. O el de Anna, su esposa, cuando saltó acompañada de sus dos hijas y no pudo esconder las lágrimas en sus horas más tristes de despedida.

Porque la familia Lewandowski ha sido todo un ejemplo de principio a fin. Llegaron hace cuatro años a Barcelona para batallar en la recuperación de la gloria perdida de un club que necesitaba de un killer en toda regla. Y vaya si Lewy lo ha sido. Los títulos le avalan, pero sobre todo su actitud y reconocimiento que le han permitido agrandar aún más su leyenda.

Y cuando el peso de los años se ha dejado sentir, con el contrato de cuatro años cumplido, Robert también ha tenido el valor de entender que no era justo reclamar uno o dos años más como compensación a los servicios prestados. Ni por asomo.

Lewandowski seguirá jugando y marcando en Arabia o donde sea. Pero siempre habrá un antes y un después de su fichaje por el Barça. “Cuando llegué al Barcelona sabía que era un club grande, pero por vuestro cariño han sido cuatro años increíbles. Desde el primer día me sentí en Barcelona y en el campo como en mi casa”.

En la despedida, por supuesto, hubo la placa de rigor a cargo del presidente Rafa Yuste y de un Joan Laporta que también dejó escapar más de una lágrima. Muy pocos aficionados abandonaron el Camp Nou a la finalización del encuentro. La inmensa mayoría no se movió de sus localidades. Querían aplaudir a su flamante ídolo, disfrutar de sus reverencias y ver cómo la plantilla le manteaba de forma improvisada. Otro de esos gestos que salen de dentro.

A modo de despedida, en pleno pasillo solemne de camino a los vestuarios, hubo otro de esos detalles que han robado el corazón de Lewy: algarabía, collejas por doquier y esa sensación tan especial de hacerle sentir uno más de la casa. Nada de un fichaje estrella o un crack foráneo. Solo uno más, uno de ellos.