Lewandowski y Lamine: lo que mal empieza, bien acaba
La relación de ambos pasa por su mejor momento y el 'feeling' creciente se nota en el campo

Así ha sido el primer gol de Lamine Yamal en la Champions / Telefónica
Dice el tópico que lo que mal empieza, mal acaba. No parece que vaya a ser así en la relación entre Lewandowski y Lamine Yamal. La frialdad de antes se ha transformado en un respeto y buen 'feeling' que se deja notar sobre el césped, donde ambos se buscan más e incluso bailan juntos. La figura de Hansi Flick ha jugado un papel importante en el nuevo decorado.
Tras haber conquistado LaLiga en su primer año como culé, Robert afrontaba su segundo curso con la ambición de ser de nuevo la referencia ofensiva de un equipo llamado a dar un paso adelante en la Champions. El polaco arrancó 'mojando' pero sus registros -y los resultados del elenco de Xavi- se frenaron en seco tras una lesión en octubre. Ahí apareció la frustración.
A finales de 2023 se hizo viral un gesto de 'Lewy' ignorando a un Lamine que pretendía chocarle la mano tras un reproche del ex del Bayern. Ese no fue el único momento tenso entre ambos. En otro partido también se produjo algún roce en los vestuarios, incluso Cancelo tomó cartas en el asunto para apaciguar los ánimos. El ariete entendía que el fútbol es una actividad emocional en la que no todo se pide "por favor", mientras que a ojos del canterano ese no era el mejor trato por parte de un líder.
Lo futbolístico también influyó. 'Lewy' ha vivido siempre acostumbrado a un perfil de extremos que buscaban el centro constantemente. Así se hinchó en el Bayern. Pero en La Masia se trabaja diferente y no hay esa misma cultura. En algunos momentos, el polaco consideraba que Lamine podía buscarle más. Yamal, un chico de barrio y con mucha calle, no es de los que se deja amedrentar con facilidad. Lewandowski tiene carácter ganador pero al de Rocafonda no le falta personalidad.

Lewandowski y Lamine Yamal en un entrenamiento con el Barça / Agencias
Hansi pidió mano izquierda al polaco y lectura de juego al canterano
A final de curso, los resultados no acompañaron y eso siempre provoca que el ambiente interno sea menos dulce. Además, el ruido institucional fue un añadido que propició más caras largas en el grupo hasta el término de la temporada. El verano sirvió para que corriera el aire. La llegada de Flick cambiaría la tendencia.
El técnico animó a sus pupilos a remar en la misma dirección por encima de afinidades personales. Hansi remarcó la importancia de ir todos a una y para ello necesitaba la colaboración de los pesos pesados. Entre ellos, un Lewandowski al que pidió paciencia y mano izquierda con los jóvenes y al que prometió soluciones para incrementar el suministro de balones. Flick ni mucho menos quiere coartar el descaro de Lamine, pero aspira a que los extremos lean cuándo jugársela y cuándo habilitar al delantero centro.
Paralelamente, Lewandowski también se percató de la relación enrarecida que quedó entre Gündogan y algunos compañeros después de las palabras de Ilkay al término del partido frente al PSG. Araujo se sintió señalado por el teutón y la situación se tuvo que aclarar internamente. Robert, un tipo inteligente y ya con gran dominio del castellano, evitó seguir el mismo camino.

Lewandowski celebrando su partido 100 con el Barça / @fcbarcelona
Un WhatsApp como punto de inflexión
Después de que España se proclamara campeona de Europa frente a Inglaterra, el polaco envió un mensaje de felicitación a Lamine. Fue una declaración de intenciones en toda regla y quién sabe si el kilómetro cero del nuevo y mucho más agradable escenario.
Desde el primer día de pretemporada, a Lamine y a 'Lewy' se les ha visto en un 'mood' relajado y sonriente a la hora de relacionarse. No, no son amigos íntimos y no quedan para ir a cenar juntos. Pero se respetan e incluso ya se lo pasan bien juntos. El ex del Bayern entiende que Yamal ya es mucho más que un canterano con talento y valora la cada vez mayor aportación del extremo. A su vez, el de Rocafonda acepta que el palmarés y experiencia del de Varsovia legitiman sus consejos y ascendencia. En otras palabras, los dos tienen claro que uniendo sus fuerzas el equipo es más fuerte y, por lo tanto, el éxito está más cerca.

Lamine, celebrando uno de sus goles en Montilivi / Dani Barbeito
De risas en el banquillo en Montilivi
La prueba gráfica de que la química ahora sí fluye se vio en el envite contra el Valladolid. Lamine asistió a 'Lewy' en el 2-0 y ambos lo celebraron juntos con el habitual gesto del polaco colocando los puños frente a frente. También en Girona se les pudo ver asociándose sobre el césped más que de costumbre. No solo eso, sino que incluso bromearon en varios momentos. A Robert se le vio muy cariñoso con Yamal y hasta en el banquillo lo pasaron en grande partiéndose de risa con una acción de Héctor Fort.
Lewandowski y Lamine son de generaciones diferentes y viven realidades dispares, pero están en un mismo barco. El polaco suma ya cuatro tantos y dos asistencias. Lamine lleva tres dianas y cuatro pases de gol. Que siga la fiesta porque con el olfato del primero y la magia del segundo el Barça de Flick puede soñar en grande.
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