La lección que el Barça debe aprender

La lección que el Barça debe aprender

Xavi Hernández analizó la derrota del FC Barcelona ante el Rayo Vallecano en los micrófonos de Movistar | Movistar

¿Qué ha sucedido en el Barcelona para que, en apenas cinco partidos, el vaso vuelva a verse medio vacío?

Nada de lo que sucede en el primer equipo del Barcelona es entendible sin atender al pasado más inmediato

Tras enlazar doce partidos sin perder, ganar 0 a 4 en el Bernabéu y recuperar las buenas sensaciones futbolísticas de otras épocas, ¿qué ha sucedido en el Barcelona para que, en apenas cinco partidos, el vaso vuelva a verse medio vacío? La eliminación de la Liga Europa ante el modesto Eintracht y la derrota ante el Cadiz, han devuelto las dudas al Camp Nou.

 

LA HERENCIA

Nada de lo que sucede en el primer equipo del Barcelona es entendible sin atender al pasado más inmediato así que, sin entrar en detalles porque de todos son conocidos, hay dos cuestiones fundamentales a considerar: la elaboración de la plantilla y el trabajo futbolístico hecho durante los últimos años. Sobre lo primero, rosario de errores que han condicionado no solo el presente sino el futuro ya que los salarios que el presidente Bartomeu regaló a los futbolistas dejan sin margen de maniobra a los actuales gestores. Dicho de otra manera: hasta que acaben sus contratos va a ser imposible regenerar el vestuario y eso no va a suceder, en un punto inicial, hasta el verano de 2023. Respecto a las ideas futbolísticas, más de lo mismo. Dijeron una cosa pero hicieron exactamente la contraria y, ante tanta contradicción, crearon un equipo Frankenstein que hoy sufre las consecuencias.

 

LA FÓRMULA MÁGICA

El éxito en el fútbol llega sumando la calidad –técnica, táctica y física– más la mentalidad. ¿Tiene el Barça el talento individual suficiente como para ganar los partidos a base de buen pie? Sin debate. No. Aquello de Messi, Neymar y Luis Suárez, por ejemplo, es pasado. Por supuesto hay jugadores que destacan, como Pedri, pero su fútbol no da para ganar partidos por ellos mismos. ¿Dembélé? Grandes cualidades sin apenas rendimiento. Vayan repasando ustedes mismos la lista de futbolistas... Además, en el club se olvidaron durante mucho tiempo en el día a día y en el trabajo de tecnificación de trabajar cuestiones individuales esenciales –mirar antes y después de recibir, dejar correr el balón, la colocación del cuerpo, el juego de cabeza, etc.- para ganar segundos en cada acción que le permitan a uno mismo o a un compañero ejecutar la jugada deseada en las mejores condiciones.

Por tanto, más allá del deseo individual de mejora, el Barcelona no puede sobrevivir alejado de la idea coral que ofrece la táctica. En este sentido, Xavi es pesado. Creció, disfrutó y ganó con el método cruyffista y como cree en la idea, trata de convencer a aquellos que todavía no lo ven claro apelando al placer de jugar así y, también, a la historia que demuestra, con números y títulos, que cada vez que el equipo se ha entregado a este método ha ganado y cada vez que se ha alejado, ha dejado de ganar. Así llegaron las Copas de Europa y así, también, una insultante hegemonía en el fútbol español. Ahora, más que nunca, la idea adquiere sentido ya que sin extraordinarias individualidades el equipo adquiere el protagonismo.

En cuanto a la preparación física, poco que objetar por evidente. En el fútbol actual hay que estar preparados para soportar un ritmo alto de partido y un calendario infernal. En el caso del Barcelona de Xavi, además, como la intención es presionar alto durante los 90 minutos, la exigencia es máxima. Sin embargo, ¿casan el músculo y el talento? ¿Queremos Pedris que presionen sin descanso? Como todo no puede ser hay que encontrar una solución: jugadores con talento que sean capaces de situarse bien para atacar e, inmediatamente, para defender. Si atacas ordenado, cuando pierdes el balón, vas a tener opciones de recuperarlo con carreras cortas pero intensas. De eso se trata: el Barça jamás va a ganar por físico pero puede compensar su inferioridad con un mínimo de piernas y un mucho de inteligencia táctica.

 

LA MENTALIDAD

Finalmente, hay que hablar de la ambición de los futbolistas. Hay muchísimos. jugadores con calidad que pueden llenar una plantilla como la que debe habitar el vestuario del Camp Nou. Sin embargo, no hay tantos que soporten la presión por tener que ganarse la titularidad en cada entreno y la obligación de vencer cada partido. La suma de esto y lo anterior llevan al futbolista a alcanzar su nivel.

Tras la era Koeman y las dudas iniciales, Xavi consiguió cierta estabilidad y una serie de doce partidos sin perder –con nueve victorias y tres empates-, incluido un gran partido ante el Real Madrid. Sin embargo, tras conquistar el Bernabéu, quizás porque alguien pensó que todo estaba hecho, el castillo de naipes se desvaneció. Y, de repente, fruto también de la sobreexplotación de algunos futbolistas –ya hemos hablado de las limitaciones de la plantilla– aquello que imaginamos dejó de existir. ¿Alguien cree hoy que el equipo de Xavi está para competir en la Champions?

 

EL BARÇA QUE VIENE

El equipo de Xavi Hernández tiene algunos jugadores de gran calidad, pero ni tiene estrellas que marcan la diferencia ni una lista de aspirantes a los premios individuales. Como equipo, tras muchos años de dependencia de Leo Messi, olvidó muchas de las ideas que convirtieron al Barcelona en la referencia mundial del balón. El equipo, por decirlo de alguna manera, es uno más, sin hechos diferenciales ni identitarios. Y en lo físico, en fin, todos conocemos miles de equipos mejor dotados. Entonces, ante este panorama, para el barcelonismo ¿es imposible ilusionarse con el futuro?

Desde luego el club no vive su mejor época, pero hay que apelar al talento de sus dirigentes para tratar de limpiar el vestuario con negociaciones imaginativas y aumentar el nivel con jugadores que sumen. En este sentido será necesario que usen su más alto grado de seducción... Y la Masía. Lo actual no sirve. Y ahí dentro, todos lo saben.

En cuanto a Xavi, lo mismo. Más entrega, más crítica interna, más exigencia, más clarividencia en la previa y en el partido. Un ganador como él debe estar pasándolo mal...

Y, finalmente, los jugadores. Al 90%, nada sirve. Porque como marcar diferencias en el fútbol de hoy es complicado, hay que estar al cien por cien, de concentración para no fallar un pase o perder el balón; para estar dentro del cuadrado en el tímming oportuno; para controlar, pasar o regatear, chutar o conducir; para apretar tras la pérdida o para el repliegue, para atacar los espacios y desmoralizar a la defensa rival, etc... Y una vez, y otra, y la siguiente. Y un entreno, y otro, y el siguiente. Y un partido, y otro, y el siguiente. Y solo así se pueden compensar los hándicaps. Al 100%. Al 100% de todo. En lo técnico, en lo táctico y en lo físico. Y en la mentalidad. Porque ceder un grado es ceder, también, en la ilusión que tiene la afición de regresar a tiempos no tan lejanos en los que el barcelonismo tocaba, continuamente, la gloria. Esto de bería ser el Barça y, quizás, pueda serlo pronto. Pero al 100 por 100.

cerrar
Sport

SPORT.es

Descarga gratis la app en tu móvil