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Del Juvenil A pasó al primer equipo: 50 años del ascenso sonado de Laureano Ruiz al banquillo del Camp Nou

El cántabro revolucionó en la década de los 70 la cantera del Barça con métodos avanzados a su época y llegó a entrenar al primer equipo justo ahora hace medio siglo

Laureano Ruiz puso las bases para que la cantera del Barça se desarrollara de manera increíble

Laureano Ruiz puso las bases para que la cantera del Barça se desarrollara de manera increíble / Xavier Valls

Jaume Marcet

Jaume Marcet

La temporada 1975-76 fue convulsa en el Barça. Era el tercer año de Johan Cruyff como gran estrella del primer equipo blaugrana y la apuesta del presidente Agustí Montal fue dar un nuevo impulso al equipo supliendo a Rinus Michels por Hennes Weisweiler.

El técnico neerlandés había logrado que el Barça ganase la liga catorce años después (temporada 73-74) pero se quedó a un paso de conquistar la Copa de Euopa tras perder en semifinales ante el Leeds United (temporada 74-75).

Johan Cruyff no se entendió con Weisweiler

Johan Cruyff no se entendió con Weisweiler / Archivo

El recambio alemán era un técnico de prestigio y con mucho carácter. Esta fuerte personalidad chocaría con el peso específico de Johan Cruyff, el mejor futbolista del mundo en aquel entonces. Hennes Weisweiler quería ubicar a Johan de '9' puro, recolocó a Marcial Pina de líbero y no se cortó en recriminar a Cruyff su rendimiento en los partidos fuera del Camp Nou.

El conflicto era inevitable y todo acabó en un 'o yo o él' de Cruyff que provocó que la directiva tuviera que elegier entre el crack y el 'míster'. Como suele suceder el entrenador salió perdiendo. Tras la marcha de Hennes Weisweiler. en el tramo final del curso, la directiva de Montal tuvo que buscar un recambio de urgencia.

Hennes Weisweiler en el banquillo del Camp Nou

Hennes Weisweiler en el banquillo del Camp Nou / FCB

El segundo entrenador del Barça era Paco Rodri, un ex-jugador y hombre de la casa que parecía que tenía todos los números para ser el escogido. El entrenador del Barça Atlètic era un Lluís Aloy que tenía al filial en la parte alta de la Segunda División. La elección del sustituto de Weisweiler fue única en la historia del Barça. El elegido para dirigir al primer equipo fue el entrenador del Juvenil A barcelonista.

Laureano Ruiz era un prestigioso formador que ganó 5 Campeonatos de España juveniles de manera consecutiva con el Barça. Más allá de los resultados, Laureano puso los cimientos de la cantera del Barça con un estilo de juego que estaba avanzado a su época.

Laureano Ruiz y Agustí Montal en una imagen de 1976

Laureano Ruiz y Agustí Montal en una imagen de 1976 / Archivo

La llegada de Laureano al club había sido curiosa ya que tras perder una final juvenil contra la Damm el presidente Montal exclamó: "acepto perder pero contra un equipo de una marca de cervezas no" y pidió que se fichara al mejor entrenador de fútbol base de todo el país.

El elegido era el santanderino Laureano Ruiz, un formador excerpcional que impuso su sello al fútbol base del Barça.

Laureano Ruiz entrenó al barça en el curso 75-76

Laureano Ruiz entrenó al barça en el curso 75-76 / Xavier Valls

Laureano introdujo el rondo en los entrenamientos y un 4-3-3 ofensivo que se convirtió en santo y seña de la cantera blaugrana: "Todos los equipos inferiores juegan con el mismo sistema" explicaba un Laurano Ruiz que no era consciente de que estas ideas pasarían desapercibidas en aquel momento y serían ideas clave para el futuro del club. Cuando Johan Cruyff llegó al banquillo del primer equipo en 1988 recuperó la idea de Laureano que había quedado olvidada en la última década.

Su idea de juego valiente causó furor en aquella época. En una entrevista a RB Laureano desveló su idea: "en un torneo en Francia contra el Milan llegamos a dejar al equipo italiano con nueve jugadores en fuera de juego, es un sistema interesante porque le ganas terreno de juego al rival y evitas situaciones de peligro en tu área. Es arriesgado y por ello hay que ensayarlo bien".

Laureano Ruiz en un entrenamiento en el Camp Nou

Laureano Ruiz en un entrenamiento en el Camp Nou / Seguí/El País

Laureano fue un precursor en su apuesta por jugadores técnicos y de escasa estatura en una época en la que iba contracorriente: "Para ser un buen jugador no se ha de ser necesariamente alto". Lo defendía así un formador que cambió alguno de los patrones de la época.

Ruiz explicó años más tarde que en el despacho del director del fútbol base había un cartel que rezaba así: "Si me ofreces un jugador de menos de 1,80 ya puedes volver". Laureano lo cambió de manera radical y el criterio para elegir jugadores de talento priorizando al físico marcó las diferencias con el resto de canteras.

Como lo harían después jugadores como Ansu o Lamine, Laureano se saltó el Barça Atlètic en su ascenso del Juvenil A al primer equipo pero su caso fue más sorprendente ya que hablamos de un entrenador. en un técnico se sauele valorar más el currículum y la experiencia que su proyección.

Una entrevista a Laureano Ruiz de abril de 1976

Una entrevista a Laureano Ruiz de abril de 1976 / RB

Laureano reconocía en la primavera de 1976 su sorpresa ante esta decisión: "El primero que me lo comentó fue Ferran Ariño y luego lo hicieron de manera oficial el presidente Montal y el señor Carrasco. Es una gran alegría, algo que impresiona para que negarlo pero al mismo tiempo sentí un vacío por dejar interrumpida mi dedicación íntegra a los juveniles".

Esta última frase supone toda una declaración de intenciones de uno de los mejores formadores, sino el mejor, de toda la historia del Barça. Laureano disfrutaba enseñando a jugar al fútbol, una pasión que dejó una huella profunda.

Laureano Ruiz dirigió diez partidos del primer equipo y dio la alternativa entre otros a Tente Sánchez, un futbolista que llegaría a ser el capitán blaugrana tras una extensa trayectoria de blaugrana. Después de su corta etapa en el primer equipo, Laureano volvió a trabajar en la cantera dirigiendo el Barça Atlètic durante las temporadas 1976-77 y 77-78.

Laureano Ruiz y Johan Cruyff en el año 1976

Laureano Ruiz y Johan Cruyff en el año 1976 / Archivo

Con la llegada de Núñez a la presidencia blaugrana Laureano dimitió pero dejó un legado que hoy sigue vivo en La Masia. Su ascenso sorprendente hace 50 años fue un premio para un formador excepcional. El Barça está en deuda con un hombre que puso las bases para el desarrollo y crecimiento de la mejor cantera del mundo.