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Entrevista | Juanjo Brau Ex jefe de fisioterapia del FC Barcelona

Juanjo Brau, ex jefe de fisioterapia del FC Barcelona: "Ronaldinho y Messi eran de otra dimensión"

Juanjo Brau trabajó 25 años en el Barça y acaba de publicar 'Lo que el fútbol no ve': hablamos sobre Messi, Guardiola, Luis Enrique, Ronaldinho, Raphinha, Gavi, Lamine Yamal...

Juanjo Brau: “Sin Messi no hubiéramos ganado ni la mitad” / SPORT

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Juanjo Brau es una eminencia en lo que a la fisioterapia y el tratamiento de lesiones se refiere. Trabajó dieciocho años en la primera plantilla blaugrana cuidando el físico de futbolistas como Leo Messi, Suárez, Piqué, Puyol o Andrés Iniesta... Lamentablemente, porque las lesiones son el pan de cada día en el fútbol de elite, prácticamente todos pasaron por su departamento. Y no es lo mismo trabajar con Rijkaard que hacerlo con Guardiola o Luis Enrique. Acaba de publicar el libro 'Lo que el fútbol no ve', donde narra su experiencia en el club de su vida, del que es socio y en el que siempre soñó con emular el proyecto deportivo que existe con 'La Masia', pero adaptado a su sector.

Juanjo Brau visitó SPORT para hablar de sus 25 años en el Barça

Juanjo Brau visitó SPORT para hablar de sus 25 años en el Barça / DANI BARBEITO

¿Sintió la necesidad de contar su vida en el Barça?

Sinceramente, fue una propuesta de la editorial. Alguna vez sí había escuchado lo de “algún día tendrías que explicar cosas”, pero no fue una idea mía inicial. Vi que era un buen momento para contar cosas desde un punto de vista muy personal: cómo viví yo determinadas situaciones y cómo las manejé dentro.

¿Le ha servido para ordenar lo vivido?

Sí. Mientras lo iba haciendo, recordaba anécdotas, temporadas, situaciones… Cuanto más recordaba, más difícil se me hacía creer que hubiera estado tanto tiempo allí dentro.

25 años, dieciocho en el primer equipo.

Es el mayor orgullo profesional que voy a tener nunca. Como catalán, trabajar en el Barça, en el fútbol, que es mi pasión, es lo máximo. Pero eso no quita que lo haya pasado mal muchas veces.

¿Lo echa de menos?

No lo echo de menos. Echo de menos el club, sí, pero el lugar de trabajo no. Acabé muy tocado, muy desgastado. Mis últimos años fueron muy difíciles. Tuve que asumir muchas responsabilidades, algunas que creo que no me tocaban. Yo era el jefe del departamento, sí, pero tenía que ir más allá, incluso con los jugadores, por la confianza que había. Y eso me desgastó muchísimo.

Acabé muy tocado, muy desgastado, mis últimos años fueron muy difíciles en el Barça

Juanjo Brau

¿Se sufre más de lo que se disfruta?

Si lo pongo en una balanza, en el primer equipo lo he sufrido más de lo que lo he disfrutado, habiendo ganado todo lo que ganamos. Porque el título son 90 minutos, pero detrás de los triunfos hay muchísimas cosas que no se ven. Y yo, además, era muy autoexigente. Lo llevaba todo al límite.

¿Lo peor son las lesiones?

Sí, porque el jugador lesionado es un mundo. Todos quieren saber cuándo van a volver. Primero te preguntan qué tienen, claro, pero enseguida llega lo importante: “¿Para cuándo estaré?”. Y tú vas a remolque de esa situación. Se crea una empatía muy fuerte. Si el pronóstico es de seis semanas, tú quieres clavar esas seis semanas.

Juanjo Brau, junto a Leo Messi durante la etapa de ambos en el Barça

Juanjo Brau, junto a Leo Messi durante la etapa de ambos en el Barça / SPORT

¿Quién marca el calendario?

El doctor diagnostica y pronostica. A partir de ahí te encargas tú. Y no podía trabajar igual con Messi que con Piqué, con Puyol, con Jordi Alba o con Busquets. Cada uno tiene unas características y tú te tienes que adaptar.

¿Quién mete más presión, el entrenador o el futbolista?

El futbolista. Nunca tuve un entrenador que me metiera prisas. Lo que querían saber era más o menos cuánto iba a estar fuera y si llegaría a determinado partido. El jugador es el que tiene prisa, y es lógico.

Ya.

A mí me ha ido muy bien querer entender siempre al futbolista, pero también me ha ido muy mal porque llega un momento en el que el lesionado también eres tú. Eres tan empático que ves sufrir al jugador, ves que la lesión se alarga, y lo sufres también.

Juanjo Brau visitó SPORT para hablar de sus 25 años en el Barça

Juanjo Brau visitó SPORT para hablar de sus 25 años en el Barça / DANI BARBEITO

Con Ronaldinho debía sufrir por otros motivos.

Yo siempre romperé una lanza a favor de Ronaldinho. Es una de las grandes personas que he conocido en el fútbol. Espectacular. Era el típico deportista que no quería provocar ningún problema.Tiene una filosofía de vida más o menos compatible con el fútbol, pero si fue malo, fue para él, no para nadie más, porque era una persona espectacular.

También sobre el césped.

Lo de menos eran los partidos. Tú veías los entrenamientos y decías: esto es de otra dimensión. Igual que con Messi. Ronaldinho se retiró del fútbol demasiado pronto. Era un portento. Aún hoy, con los años que hace que se retiró, sigue siendo un icono.

Trabajó muchos años pegado a Messi. ¿Qué cambió para dejar atrás las lesiones recurrentes de sus inicios?

Fue un jugador que cada vez se fue conociendo más y que adaptó más su fútbol a su cuerpo. Fíjate que en los inicios había fases de los partidos en las que lo corría todo, y con los años muchos me decían: “Es que va andando”. No, no iba andando. Él se estaba preparando para la siguiente, para la que te iba a romper. No caminaba por caminar: se orientaba hacia un espacio del terreno de juego en el que sabía que podía volver a participar.

Sin Leo Messi no habríamos ganado ni la mitad, ve el fútbol en cámara lenta

Juanjo Brau

Todo suma.

Exacto. Leo fue sumando cosas. Cambió la nutrición, la suplementación, fue añadiendo cosas en el entrenamiento, trabajos específicos y, sobre todo, llegó un momento en que conoció muy bien su cuerpo. Supo entender que la explosividad que tiene y sus características físicas no son para estar 90 minutos corriendo. Y más con cierta edad. Leo ve el juego en cámara lenta. Todo lo ve en cámara lenta. Y más que la genialidad, que la tiene, es lo que se le ocurre hacer en ese momento. Se le ocurren cosas en un espacio muy corto de tiempo porque lo ve todo antes que los demás.

¿Era fácil trabajar con él?

Leo es un genio. Y a los genios hay que interpretarlos. A estos jugadores no se les puede imponer cosas. Se les tiene que negociar. No vale decir “esto es así porque lo digo yo”. Tienes que ponerles el abanico de posibilidades, argumentar por qué crees que una cosa es sí y por qué es no, hablarlo y, a partir de ahí, tomar una decisión. Pero no imponer.

¿Qué le pedía?

Jugar. Su máxima exigencia era estar disponible siempre. Tenía un gen competitivo en la sangre brutal. Le gusta ganar a todo. Y además sabía que el equipo lo necesitaba. En los grandes partidos él sabía que tenía que estar, porque solo con su presencia ya generaba cosas en los compañeros y en los rivales. De tenerlo a no tenerlo iba un mundo. Sin él no hubiéramos ganado ni la mitad de lo que ganamos.

El roce hace el cariño, pero también desgasta. ¿Acabaron bien?

Bien. Hace tiempo que no hablamos, pero bien. Lo que pasa es que son relaciones que desgastan muchísimo, porque hay muchas intimidades. Estás muy en el día a día. Sabes toda su vida, todas sus circunstancias. Y en estos niveles eso desgasta muchísimo. Sobre todo si se juntan las exigencias que tenía él con mis exigencias como profesional. Llega un momento en que lo llevas al límite. Y hay momentos de todo. Hay momentos que fueron mal. Estas relaciones van así.

Juanjo Brau visitó SPORT para hablar de sus 25 años en el Barça

Juanjo Brau visitó SPORT para hablar de sus 25 años en el Barça / DANI BARBEITO

Luis Enrique también debía ser muy existe.

Sí, lo era, pero a mí eso nunca me molestó. A mí me gusta que me exijan, me gusta la responsabilidad y la presión. Trabajar con gente así no me preocupaba. Evidentemente, cada entrenador tiene una filosofía distinta y te deja trabajar de una manera u otra, pero Luis Enrique llevaba la exigencia al máximo.

Luego están las selecciones.

Es una locura. No nos engañemos: los equipos nacionales para los jugadores son un reclamo brutal. Entonces tienes que ir con mucho cuidado. Había jugadores que se iban con la selección al límite, evidentemente, y se iban con un informe de la situación de ese jugador. Lo que pasa es que los equipos nacionales tienen una única misión: ganar.

¿Cuando ve a Raphinha hacer un esprint en el último minuto del primer tiempo en un amistoso con Brasil qué piensa?

Pienso en él y pienso que es imposible frenarlo. El jugador de fútbol no sabe medirse. Cuando va, va. Y cuando va, va al 100%. Ve un balón largo, ve que hay una posibilidad, y va a ir, aunque esté medio tocado. Cuando estás dentro del juego te aíslas tanto que ahí ya no vale nada. Por eso siempre digo que lo importante es conocer tu cuerpo e interpretarlo, porque en plena acción el jugador no se guarda nada.

¿Casos como el de Gavi no pueden evitarse?

Hay jugadores que no tienen esa educación del cuerpo porque tienen un umbral del dolor altísimo. Cuando alguien se rompe el cruzado, muchas veces él mismo ya te dice que se lo ha roto, porque nota el crack. Pero hay gente que piensa que eso es cualquier otra cosa y sigue. Cuando un jugador joven va tan cargado de partidos, igual lo que menos le conviene es jugar un amistoso con la selección. Pero eso no lo tiene que decidir el jugador, es algo que se tendría que tratar entre club y federación.

Porque cuando llega la lesión, los palos son para vosotros.

Totalmente. La preparación física influye, claro, pero es la suma de muchas cosas. Yo ahí me rebelé bastante más de una vez. Hay que respetar el trabajo de cada uno. Que se lesione un jugador no es automáticamente culpa del servicio médico. Otra cosa es que haya recaídas constantes y haya que analizar qué está pasando. Eso sí. Pero muchas veces se simplifica mucho.

El calendario no ayuda.

Claro. Nosotros llegamos a jugar 82 partidos oficiales en una temporada, sin contar lo que los jugadores hacían con sus selecciones. Y a eso súmale los viajes transoceánicos, los cambios horarios, llegar un viernes de madrugada y jugar el sábado o el domingo. Eso condiciona muchísimo al jugador.

Juanjo Brau, junto a Carles Puyol durante la etapa de ambos en el Barça

Juanjo Brau, junto a Carles Puyol durante la etapa de ambos en el Barça / FCB

¿Alguna vez ha tenido que frenar a un jugador?

Sí, claro. Puyol era uno de ellos. A Puyi le tenías que decir muchas veces que no. Era un tío capaz de arrastrarse y tú casi no notarlo. Leo también. Luis Suárez también. Incluso Piqué. He tenido muchos jugadores muy duros, muy bravos.

¿Y al revés? ¿Estar para jugar y borrarse?

Sí, pero no para dejar de jugar o de entrenar. Había muchos que cualquier molestia la querían tratar. No era por escaquearse, al contrario: querían estar finos para el día del partido. Y luego estaban otros como Puyi, que con una molestia ya te decía que iba a la guerra. Y tú luego lo veías competir y pensabas: este tío está loco.

Entonces, ¿lo de borrarse es un mito?

Eso no existe. Cabreados porque no juegan, sí. Pero uno que no haya querido jugar, no. Y hablo del Barça porque ponerse esa camiseta y tener la suerte de jugar un partido con el Barça es demasiado grande. Para nosotros no había partidos intrascendentes. Ninguno. Messi quería jugar hasta partidos menores. Ellos quieren competir siempre. Ese es su hábitat.

Y usted a sufrir en la banda.

Claro. Porque luego la culpa es tuya. Recuerdo el partido contra el PSG con Messi: no estaba para jugar, pero se trabajó mañana, tarde y noche para llegar. Y yo le dije: “Corre la buena solo, porque todas no las puedes correr”. O Iniesta, roto y sin poder chutar. O Henry con la rodilla. Cuando ese jugador te dice que está para ese partido y está dentro de unos plazos razonables, tú te apresuras porque sabes que va a estar.

Juanjo Brau, junto a Gerard Piqué durante la etapa de ambos en el Barça

Juanjo Brau, junto a Gerard Piqué durante la etapa de ambos en el Barça / FCB

¿Quién toma la última decisión?

El jugador. El que decide si está o no está es el jugador. Tú puedes opinar lo que quieras, pero si tú le dices “yo igual no te veo” y él te responde “no, yo estoy bien, créeme que estoy bien”, ¿qué haces? Tú no le puedes parar porque sí. Igual luego te dura un cuarto de hora. ¿Y quién se la come? Luego desde fuera dicen: “Si no estaba, ¿por qué lo han puesto?”. Pero tú no sabes todo lo que ha pasado antes.

Además, alrededor de un futbolista no está solo el club, todos tienen preparadores, segundas opiniones...

Sí. Cada vez el entorno del jugador es más amplio. Tienen mil opiniones fuera del club. Hoy el representante ya le pone al jugador un médico de referencia o de segunda opinión, un fisio, un preparador físico, un nutricionista, un psicólogo… Le monta alrededor todo lo que necesita. Y eso ya es otra opinión más.

¿Ayuda o complica?

Muchas veces complica. Igual esa opinión no está consensuada con el club, pero ya se la sueltan. Entonces el jugador tiene dos mensajes. Igual no son contradictorios del todo, pero no son iguales. Y el jugador se va a agarrar al que mejor le vaya a él. Si el de fuera le dice que eso no es tanto, que podría apretar un poco más, luego quien aprieta es el club. Y si se cae aquí, el problema se lo come el club.

Tremendo.

Sí, pero es así. Yo veía que cada vez más el entorno del jugador, en muchas ocasiones, no le hacía ningún bien, no le ayuda: le perjudica. En cambio, el entorno del club muy pocas veces lo va a perjudicar. Al contrario: el entorno del club protege al jugador. Yo no sé si el entorno exterior lo protege como lo hacemos nosotros. Por eso siempre tenía la idea de club, club, club. Y de tener un departamento potente para que no nos pasara esto.

Juanjo Brau visitó SPORT para hablar de sus 25 años en el Barça

Juanjo Brau visitó SPORT para hablar de sus 25 años en el Barça / DANI BARBEITO

La Masia en formato fisioterapia.

Sí. Esa era mi gran ilusión. Yo siempre he pensado que para trabajar en el Barça tienes que identificarte con el club, tener sentido de pertenencia. No digo que no tengas que ir a buscar fuera lo que no tienes en casa, claro que sí. Pero la base sólida tiene que ser de club. Yo quería crear una Masia de profesionales de la salud y del alto rendimiento.

No entiendo un club como el Barça sin una base propia de fisios y preparadores, mi idea era crear una Masia de profesionales de la salud y del alto rendimiento

Juanjo Brau

¿Por qué?

Porque si no, nunca creas un modelo. Cada vez que viene un entrenador, se lo carga. Y eso es lo que pasó. Yo creo que en el Barça, igual que hay un estilo de juego, una Masia y una identidad de club, también debería haber una continuidad en la preparación física y en los servicios de salud. Igual que no vas fuera a buscar lo que ya tienes en casa a nivel de futbolistas si tienes a un Cubarsí, a un Bernal o a un Gerard Martín, tampoco deberías hacerlo con según qué perfiles del staff. Iría fuera a buscar lo que no tengo, claro, pero la base sólida tiene que estar hecha aquí.

¿Guardiola fue quien mejor entendió su idea?

Porque el staff técnico de Pep éramos todos de aquí, de abajo, todos formados en la casa. Pep, Tito, Roura, Altimira… prácticamente todos. Luego, si necesitas una pieza concreta de fuera, la traes. Pero la base tiene que ser tuya. Eso da continuidad y modelo. El club tiene que poner su estructura al servicio del staff nuevo, no dejar que cada staff se cargue lo que había.

¿Cómo ve al Barça de Flick a nivel físico?

Bien. Lo que pasa es que llegamos a abril y mayo después de una barbaridad de partidos, y es ahí cuando te juegas toda la temporada. En dos meses te juegas todo. Los otros meses te han servido para llegar ahí, pero no has ganado nada todavía. Has acumulado un desgaste enorme para plantarte en ese momento. Por eso, cuando llegas al tramo final, la clave han sido antes las rotaciones. Guardiola eso lo manejaba muy bien. Tú ya sabías que si jugabas hoy, igual el domingo no jugabas, porque el miércoles venía un partido grande de Champions. Las rotaciones sirven para eso, para que todos se sientan útiles y para llegar vivos al final. El problema es que luego llega un momento en que ya no puedes rotar más.

Por cierto, usted que sabe de esto: ¿cuándo se lesionó Lamine?

Hay imágenes en las que ya se está tocando el isquio previamente. También es cierto que ha podido ser en el penalti, en el disparo, cuando hace la desaceleración del isquio con flexión de cadera, pero en estas jugadas el único que sabe cuándo ha podido ser es el propio jugador.

¿A los 18 años cómo afecta una lesión así?

A ver, en este tipo de lesiones siempre hay que ir con cuidado, tengas la edad que tengas. Hay un tiempo biológico que debe respetarse por encima de todo, restablecer la fuerza y ser muy progresivo en la readaptación, porque hay un factor de riesgo muy alto de recaída en las próximas semanas una vez ya estás jugando. Lo más importante es dosificar los minutos cuando empieces a jugar.