“Johan era un amigo personal y siempre fuimos su segunda casa”

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“Johan era un amigo personal y siempre fuimos su segunda casa”

Los hermanos Joan i Robert Font, en el Cruyff corner del restaurante LEstanyol, en Golf Montanyà
Los hermanos Joan i Robert Font, en el Cruyff corner del restaurante LEstanyol, en Golf Montanyà | JAVI FERRANDIZ

Los hermanos Font, Joan en la cocina y Robert en la sala, regentan el restaurante L'Estanyol, en Golf Montanyà donde Johan Cruyff acudía casi a diario

"No pasaba desapercibido pero no tenía problemas con nadie. Siempre estaba abierto a todo el mundo, firmando autógrafos", dice Joan Font

Los hermanos Font –Joan en la cocina y Robert en la sala-, regentan el restaurantE L’Estanyol en Golf El Montanyà desde 1991. Un lugar especial para Johan Cruyff, donde más tiempo pasaba fuera de su casa y atendía a todo el mundo.

¿Cómo fue la decisión de estableceros en Golf El Montanyà?

JF: Teníamos un pequeño restaurante en Taradell y la junta de Valentín Leyro apostó por nosotros. El día de San Valentín cerramos el trato con el promotor de toda la urbanización de El Montanyà.

Y hasta hoy…

JF: Si, estamos orgullosos de ser el restaurante con más años en un campo de golf. Son casi 31 aunque al principio fueron difíciles.

L’Estanyol se ha ganado un nombre que trasciende al golf…

JF: Es un club abierto a todo el mundo, y por tanto se puede venir a comer. Tenemos mucha clientela entre los golfistas pero también gente que viene de todas partes.

¿Cuál es el éxito de l’Estanyol?

RF: Sobre todo tranquilidad. Es un club tranquilo, no hay problemas de aglomeraciones y puedes comer tranquilo, sin que la gente te moleste demasiado. No es exclusivo pero concede mucha privacidad.

En esta zona vivían varios jugadores del Barça. ¿Venían a comer aquí?

R.F: En el 74 arrancó esta urbanización y el Sr. Leyro les dejó algunas casas para ver si les gustaba y la compraran. Tuvieron casa por aquí Michels, Rexach, Asensi, Costas y Cruyff. Al final, solo se quedaron Rexach y Cruyff.

Aficionado al golf

Y Johan fue el único que se aficionó al golf…

JF: Si, aunque al principio era bastante malo, perdía muchas bolas jugando y yo también porque me animaba a mí también a salir al campo con él.

¿Recordáis el primer día que vino a comer?

RF: Si. Vino con Charly Rexach y tenemos el libro de firmas de ese momento cuando aún eran amigos.

¿Venía a comer muchas veces?

RF: Era asiduo. De hecho, cada viernes ya venía a cenar con su esposa y comía casi siempre el sábado y se quedaba a ver el fútbol aquí si jugaba el Barça. Hacía muchísima vida aquí, éramos amigos y era como su segunda casa.

 ¿Era muy selecto a la hora de comer?

JF:No tenía nunca ningún problema. Le gustaba el menú del día y también la carne y el pescado. Le encantaba un plato de cebolla cruda con ensalada…

Reunión con Rosell sin acuerdo

¿Pedía mucha privacidad cuando venía?

RF: No pasaba desapercibido pero no tenía problemas con nadie. Siempre estaba abierto a todo el mundo, firmando autógrafos. Yo nunca le he visto negarse a hacerse una foto o firmar un autógrafo, a nadie.

¿Algún momento que recordéis especial?

JF: Una vez desayunaron Johan y Sandro Rosell. Cuando hubo los problemas entre ambos se reunieron aquí con dos periodistas como testimonio, a ver si se reconciliaban.

¿Y cómo acabó aquél encuentro?

JF No acabó bien, unos días después me lo explicó. Después de aquel intento fallido de reconciliación bajó al club a devolver la medalla honorífica que le dio Laporta.

Nunca dejó de jugar al golf

¿Cuándo Johan era consciente de su enfermedad, seguía viniendo?

RF: Si. Yo fui el primero que me enteré porque vino su esposa para decirme que le habían detectado una mancha en el pecho y que no pintaba demasiado bien. Luego de las pruebas me comentó que era un cáncer de pulmón y difícil de curar.

¿Era consciente de su situación?

JF: Totalmente. Jugaba al golf y se lo tomaba a broma porque el cáncer se le fue luego a la cabeza y veía borroso. Decía que cerraba un ojo para patear.

Supongo que el día de su fallecimiento, debía ser un día muy complicado…

JF:(Se emociona…) Bastante. La última cena la hizo aquí. Le dije que hacía cara de cansado. Al día siguiente, hable con Danny para decirle que les preparaba la comida, pero me dijo que no irían porque tenía que ir a Barcelona porque había empeorado.

¿Sin Johan, sigue viniendo Danny?

RF: Si, sobre todo en verano. Cada día comía aquí. Cuando Johan hizo 65 años, montó una fiesta en Marrakesh con 12 invitados y uno era yo. Creo que desde los 51 años, fui a todos los cumpleaños del Johan.

Johan era un tío normalísimo, dicen...

JF: Ayudaba a todo el mundo, tenía un corazón enorme. Incluso ayudaba a la gente mayor a sentarse en la mesa si era necesario. Siempre tenía una palabra para los niños, era muy abierto.

Tengo entendido que tenéis un recuerdo permanente en el restaurante..

JF. Tenemos lo que llamamos el ‘Cruyff corner’, con imágenes de Johan, junto a la mesa en la que siempre comía. En un principio, era la mesa 41 pero la cambiamos a 14 en su honor. En el recorrido de El Montanyà, está su imagen de recuerdo en el hoyo 14.

Johan Cruyff siempre atendía a los medios en el restaurante L' Estanyol

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Johan tenía fama de ser un poco tacaño…

JF: Para nada. Al revés. Siempre pagaba todo y además dejó dinero a mucha gente, lo sé.  Su propia esposa no se dio cuenta de lo grande que era Johan hasta su fallecimiento después de los agradecimientos que recibió de mucha gente a la que ayudó sin saberlo ella misma.

¿Y jugadores del Madrid?

JF: También. Aquí se encontró con Jorge Valdano y también grabó con él Michael Robinson para su programa de televisión. Johan hacía todas las reuniones aquí. En un Mundial, que era comentarista, les hacía venir aquí.

¿Dónde creéis que radica el éxito de l’Estanyol?

JF: Supongo que en la perseverancia y la calidad del producto. Somos muy regulares. Intentamos que siempre se coma con un notable. Son 30 años de servicio, y hemos ido de menos a más.

Con la pandemia habrá sido complicado…

JF: Afortunadamente para nosotros, nos ha ido bien. Tratamos de reinventarnos. Cuando cerramos, empecé a ofrecer recetas por instagram y ganamos muchos seguidores porque gustaba. Durante el confinamiento llegué a publicar más de cien platos.

Cocinero y instagrammer…

JF: Fue por casualidad. Una señora me pidió una receta, y se la hice. Pensé que podíamos hacerlo en nuestra cuenta de Instagram Y así empecé. Acabé con más de 10.000 seguidores. Al menos, ayudó a recordar que existíamos. Cada semana intento hacer una receta. Intento enseñar a cocinar rápido y fácil.  

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