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La intrahistoria de la celebración del primer gol de Araujo tras su reaparición

El uruguayo marcó en Albacete un gol con un sabor muy especial, que permitió al Barça clasificarse para las semifinales de Copa

Albacete - FC Barcelona | El gol de Araujo

RFEF

Javier Giraldo

Javier Giraldo

Ronald Araujo vivió una noche muy especial en Albacete: no solo fue titular por primera vez en dos meses, tras el mal trago que vivió ante el Chelsea, también lució el brazalete de capitán y, lo que es más importante, marcó el 0-2 del Barça, que certificaba en la práctica el pase del equipo a semifinales de la Copa del Rey.

Lo hizo de cabeza, una de sus grandes especialidades, a la salida de un córner botado por Rashford.

Era el minuto 56; el gol de la tranquilidad para el Barça, por más que el equipo azulgrana se complicase la vida en el tramo final del partido, cuando el Albacete se puso 1-2 y acarició el empate.

Araujo no completó el partido, ya que fue sustituido por Koundé en el minuto 78. Pero para el uruguayo, la visita a Albacete supuso un enorme paso adelante. En otras palabras, regresó a lo grande, de verdad y sin matices.

Hasta ahora, había vuelto poco a poco, en pequeñas dosis (para empezar, con un título, el de la Supercopa). Pero en Albacete volvió de verdad, con todas las de la ley.

Si había dudas, las despejó con un gol marca de la casa. Y lo celebró con un gesto curioso, llamativo por inédito.

Se tapó la cara Araujo con la mano derecha, casi como si llevase una máscara. Y con el brazo izquierdo, en el que lucía el brazalete de capitán, apuntó al cielo.

Un jugador espiritual

Araujo, persona profundamente espiritual, quiso con ese gesto evidenciar su fe en Dios. Fue una manera de subrayar su fe, una celebración cristiana.

Durante esos breves segundos, Araujo tuvo tiempo para agradecer a Dios todo lo que ha vivido en las últimas semanas: su 'reset', su capacidad para recuperarse de un mal momento, y la valentía de admitir que tras el partido del Chelsea necesitaba un parón.

Con ese gesto, Araujo quiso evidenciar que para un creyente como él, Dios está por encima de las personas. Por eso apuntó al cielo, para insistir en su fe cristiana.

De Israel al abrazo con Flick

De hecho, Araujo pasó unos días en Israel, tierra santa, donde pudo reflexionar y profundizar en sus creencias religiosas. El viaje le sirvió para reencontrarse a sí mismo: regresó, semanas después, plenamente recuperado, y convertido ya en un activo inmejorable para su entrenador.

Fue precisamente Flick quien protagonizó también, de manera lateral, la celebración del gol. El abrazo entre técnico y jugador fue emotivo y elocuente, una cálida bienvenida a casa por parte de Flick. Ahora sí, Araujo ha vuelto de verdad.