Ilaix Moriba: cara y cruz en su debut liguero con el Barça

El joven de 18 años fue la gran sorpresa de Koeman en la alineación ante el Alavés

Dio la asistencia en el gol de Trincao... y cometió un grave error en el primero del Alavés

Otra cosa no tendrá Ronald Koeman, pero valiente con los jóvenes lo es un rato. Después de apostar por Pedri, Araujo, Mingueza, últimamente también por Riqui Puig, esta noche sorprendió a toda la parroquia culé dándole la titularidad a otro producto de La Masia que en enero cumplió 18 años: Ilaix Moriba. El jugador español natural de Guinea Conakri saltó al terreno de juego con el número 27 después de haber sido titular en partido de Copa del Rey ante el Cornellà. Por lo tanto, ya habíamos podido comprobar su desparpajo y personalidad a la hora de ponerse la camiseta del primer equipo.

Ilaix comenzó actuando en la zona derecha de la medular y, obviamente, le costó entrar en el partido. No es que fuera por nerviosismo o timidez, sobre todo porque el Alavés estaba bien posicionado y no dejaba excesivos huecos por donde pasar. Aún y así ya se le vieron cosas muy positivas, como su presencia en línea de ataque que demuestra su facilidad para llegar desde segunda línea, y sobre todo sus ganas de asociarse y combinar. No tuvo miedo en intentarlo, le saliera bien o mal.

Sin duda alguna su mejor aparición se produjo cuando se iba a cumplir la media hora. Situado a la izquierda, siguió muy bien la jugada que se estaba fabricando y desarrollando por la derecha. Jugando de extremo, Mingueza metió un balón al área que salió rebotado. La pelota llegó a pies de Ilaix que, pudiendo disparar, prefirió hacer un pase hacia atrás para que Trincao, libre de marca, fusilara al meta del Alavés y pusiera el 1-0 en el marcador.

Al chico se le vio muy cómodo en ese fútbol control que estaba ejerciendo el Barça y por eso Koeman lo mantuvo en el campo en el segundo tiempo. Por desgracia, a los 56 minutos cometió uno de esos errores en los que jamás debe incurrir un centrocampista. Y menos del Barça. Hizo un pase horizontal que interceptó Rioja y el mediapunta del Alavés, con espacio, se plantó solo ante Ter Stegen y puso el 2-1 en el marcador metiendo en el partido al equipo de Abelardo. Obviamente ese error le servirá para aprender, para madurar y mejorar.

El Barça tiene un diamente en bruto en Ilaix y hay que cuidarlo y arroparlo. Esta noche ha conocido las dos caras de una moneda. Y eso, en el fondo, es magnífico para su formación. Seguro que Koeman contará más veces con él, ya convertido en pieza esencial del Barça B a pesar de ser todavía juvenil.

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