Gavi, el hijo del bailaor: SPORT en Los Palacios

Gavi, el hijo del bailaor: SPORT en Los Palacios

SPORT visita Los Palacios y Villafranca, el pueblo de Gavi | Dídac Peyret / Javi Ferrándiz

De pequeño ya jugaba con los cordones desabrochados, la lengua en la mejilla y no sabía perder

“Hacía cosas que no eran normales con seis años. Cuando se suelte, las veréis en el Barça”, recuerda su primer entrenador

-Deja la ficha, este va a jugar en Primera-

-Pero, ¿qué dices? ¡Si tiene solo seis años!

-Tú hazme caso, no la tires y verás-

Al primer entrenador de Gavi, Manuel Vasco, al que todos llaman Batalla, le sobran anécdotas. Últimamente no da abasto con la explosión mediática del jugador del Barça.

Su teléfono no para de vibrar, recibe visitas de periodistas de fuera de España y tiene el móvil lleno de fotografías y vídeos del niño maravilla con La Liara.

La ficha de Gavi en La Liara

| La Liara

“El otro día estuve con su padre y se lo dije, ¡madre mía, la que me ha liado el niño! Y me contestó: no me digas eso, ¡la que me ha liado a mí!". El padre se llama Pablo Páez y es muy conocido en el pueblo.

En el bar Casa Francisco, cerca de la casa de la familia, alguno lo tiene registrado en el móvil como ‘Pendón’, “un mote cariñoso sin maldad” -aclaran- que se usa mucho en Los Palacios. 

Su padre trabajó en la lavandería del Betis, la familia se ha dedicado a la hostelería y el bisabuelo fue sargento infante

En la barra, la mayoría tiene su móvil, pero cuando este periodista les pide que lo llamen no coge el teléfono. Uno de ellos tiene hasta tres números distintos para contactar con él, un ejemplo de cómo le ha cambiado la vida a familia.

También de la necesidad de poder respirar en Los Palacios, un pueblo humilde a 35 kilómetros de Sevilla, donde se conocen todos de toda la vida. 

“Dios quiso que naciéramos en este pueblo de Andalucía, junto a los marismas del Guadalquivir. Es un pueblo abierto y llano abrasado de sol por los estíos”, anuncia la entrada del Ayuntamiento. “A quienes en esto pueblo fueron víctimas de la Guerra Civil y el franquismo por defender la libertad y la legalidad democrática”, reza otro letrero. 

En Los Palacios recuerdan que era muy independiente y pasaba más tiempo con el balón que con otros niños

El alcalde, Juan Manuel Valle, le entregó el jueves a Gavi el galardón de Joven del Año 2021. Y él correspondió agradecido. “Para mí es un orgullo ser palenciago”.

Al lado del bar Casa Francisco está el Bloan, el antiguo bar del padre, donde ahora cuelga un cartel de ‘se alquila’. Al lado era habitual ver a Gavi darle patadas a un balón.

“Lo conocí jugando en la calle, delante de la cafetería. Jugaba él solito. Llamaba la atención el tiempo que pasaba solo con la pelota. Estaba en su mundo”, recuerda una vecina que había trabajado en el local del padre de Gavi.

“Le vendí el inmueble al padre y otro socio más. Conozco el crío desde que era chico. Tiene los andares de su padre. Jugaba solito, era muy independiente”, recuerda otro habitual de Casa Francisco. 

Hay unanimidad, el niño tiene algo del padre y el abuelo. Sobre todo la valentía y el arrebato.

-“¿Qué por qué no tiene miedo de jugar en el Barça con 17 años? Salió a su padre, que era bailaor”- contesta el que fuera el presidente de La Liara.

“Ese chiquillo salió al abuelo”, apunta otro vecino. “Al padre del padre, que era un fenómeno. Trabajaba en la marisma de noche y tenías unas rías de borrico. Era un fenómeno. Trabajadores buenísimos. Y tenía cojones para todo. El niño ha salido a su abuelo y a su bisabuelo, que era sargento infante”.

Ese ímpetu le viene de familia. De pequeño le daba coraje cuando no ganaba y perdía los nervios. En el estadio Municipal Marismas vieron sus primeros pasos, al igual que futbolistas como Fabián (Nápoles) o Jesús Navas (Sevilla).

En los vídeos de Gavi de la época cuesta verlo quieto. Incluso cuando marcaba un gol seguía corriendo en la celebración. “Le costaba perder. Era un ganador nato. Cuando alguien del equipo perdía el balón él era el primero en recuperarla. Y esa garra que muestra ahora, que creo que debería aprender a controlarla, ya la mostraba de pequeño”, recuerda Pablo Otero, que lo entrenó con siete años. 

Pablo Otero y Manuel Vasco, 'Batalla', exentrenadores de Gavi

| JAVI FERRÁNDIZ

Otero recuerda un niño “bastante callado” que tenía una relación especial con la pelota. “Él no habla, él habla en el campo. El primer gol que marca conmigo fue desde el punto del punto del centro del campo. Sacamos, cogió el balón y tiró a portería”.

Sus primeros entrenadores ven que en el Barça hace los mismos gestitos que en La Liara. Los jugadores especiales logran trasladar el dominio de las inferiores con los mayores. 

Es lo que está haciendo Gavi, que también mantiene unos tics marca de la casa. La misma mirada ida cuando compite, los cordones desabrochados y la lengua en la mejilla

Su primer entrenador, Manuel Vasco se acordó de los gestos cuando lo vio en el Pizjuán. “Se me vino el recuerdo de cuando tenía seis años. Porque con esas edades, si un chaval se desabrocha los cordones, viene el árbitro y le mete la bronca. Pero él no se paraba. Y ante el Sevilla vi otra vez esa imagen y pensé: igualito”. 

Ya entonces demostraba personalidad y tenía claro que lo suyo era jugar por el centro. ‘Batalla’ recuerda el día que se negaba a jugar por la banda

“Cuando empecé había un niño de segundo año muy bueno, el mejor de la provincia, que jugaba por el centro. Entonces llegó Pablo y me dije, a este hay que meterle. Y al primer partido le digo: Pablo, hoy vas a jugar en la banda. Y él: no, yo en la banda no juego. Vamos a hacer una cosa, le dije. Yo me salgo, os acabáis de vestir y te lo piensas. A los cinco minutos entré y le dije: banda derecha o banquillo. Y desde entonces jugó en todos los lados”.

Estadio Municipal Marismas

| JAVI FERRÁNDIZ

Los dos primeros entrenadores coinciden en que tenía “un físico descomunal”. Se notaba porque las diferencias de resistencia eran más evidentes a medida que avanzaba el partido.

“Hacía cosas que no son normales para un niño de seis años. Cosas que no se enseñan. Lo que pasa es que en el Barça ha estado más pendiente de no fallar que de arriesgar. Pero en el momento que se suelte lo veréis que tiene mucho gol”. En La Liara marcaba muchos. Y llegó la propuesta del Betis, que ofreció al padre un trabajo en el club haciendo tareas de mantenimiento en la lavandería. 

El niño de los 96 goles

Ahí se convirtió en el niño de los 96 goles, los que marcó con el benjamín. Gavi era la comidilla de la zona y llegaron propuestas de Barça y Madrid. Lo cuenta Batalla:

“Me consta que Madrid y Atlético lo quisieron, pero cuando fue a Barcelona le dijo a sus padre: ‘Papá, están los mejores y yo quiero jugar aquí’. 

Al principio le costó el cambio, más tarde él mismo envió a sus padres de vuelta a Los Palacios. “Los primeros meses en La Masía me costó mucho, pero a medida que avanzó la temporada me fui adaptando. Siempre he sido del Barça, desde pequeño. Tenía claro que quería jugar allí. Tenía el sueño de jugar en el Camp Nou y lo he hecho realidad", explicó el jueves. 

Ahora con 17 años es un niño tratando de ser un adulto en el Barça y la selección. Nadie sabe muy bien cómo lo logra porque Gavi siempre fue un misterio. “Ese carácter aguerrido y de lucha es muy nativo de nuestro pueblo”, recuerdan en Los Palacios.

Aquí todavía lo llaman Pablo y sus vecinos lo recuerdan pasando más tiempo con la pelota que con otros niños. “Me preguntan siempre cómo era y te digo que hablaba muy poco. No ha cambiado nada. Él es feliz con su balón y su arte”. 

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