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FINAL CHAMPIONS

Lo que no se vio de la derrota del Barça en Lisboa: de la empatía de Mariona a las lágrimas de Laporta

Las azulgranas lloraron desconsoladamente sobre el césped del Alvalade y desfilaron cabizbajas hacia el autobús mientras el vestuario del Arsenal hacía sonar con fuerza el altavoz

Aitana Bonmatí: "Se me ha venido la misma imagen que en Turin y si, no queda otra que volver a decir 'volveremos'"

Aitana habló con los medios de comunicación tras perder la final de la Champions frente al Arsenal / Joaquín Soneira

Maria Tikas

Maria Tikas

"Si marco en la final, te diría que no lo voy a celebrar", nos había dicho Mariona en los días previos. Al terminar la final y arrebatar la cuarta Champions del Barça para aconseguir su propia cuarta, esta vez con el Arsenal, lo primero que hizo fue ir a abrazar a sus excompañeras, algunas de ellas muy amigas. 

Con la que estuvo más rato fue Aitana, desolada. Se dejó caer al suelo tras el silbato final, como Patri, como Alexia, como Jana. Y se se llevó las manos a la cara para romper a llorar. Como en Turín, el mensaje era: "Hi tornarem". Allí estaba la balear, contenta por lo que acababa de hacer, pero triste por el club que todavía lleva en el corazón, para sostenerla. 

Otro de los grandes afectados fue Joan Laporta, que también derramó algunas lágrimas. No se lo podía creer. Como el resto. En este caso, Xavi Puig fue su gran consuelo. El presidente animó, en la entrega de medallas, especialmente a Alexia, a Aitana y a Pere Romeu.

Laporta consuela a Alexia tras la final perdida en Lisboa

Laporta consuela a Alexia tras la final perdida en Lisboa / Valentí Enrich

El técnico, visiblemente afectado en el césped, se armó de valor para salir en rueda de prensa y lo hizo con la medalla de plata. Por aquello de "solo pierde una final quien la juega" y manifestando que la plata, dentro de un año, se convierta en oro.

LAS DOS CARAS

Las jugadoras del Barça desfilaron rápidamente hacia el autobús delante de los medios, pero cabizbajas. Paredes llevaba las cajas de las pizzas, Kika, muy emocionada los dos días y llorando por no haber podido jugar la final en su casa, se agachó para cruzar cuando hablaba Aitana. Y Pina, con la Bota de Oro en mano y Graham, con la bandera a cuestas, salieron una hora más tarde después de pasar por el control antidopping.

Las caras largas del vestuario del Barça contrastaban con la euforia del Arsenal. Salieron tres horas después del final del partido, con la música a tope y con algún grito de "Vamos" -Codina, que sacó a lucir la Senyera, dijo que era la única palabra en castellano que saben- delante de los medios de Barcelona. Todo esto para seguir la fiesta, fiestón, en el hotel. No se gana una Champions eliminando al Lyon y al Barça cada día