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Supercopa de España

Lo que no se vio de la celebración del Barça en la Supercopa: el manteo improvisado a Pere, el bombo de Kika y Cata y las gafas de Alexia y Vicky

Un recorrido por los momentos más íntimos de una celebración que nació en el césped y se alargó hasta el bus de vuelta a Barcelona

Las diversas celebraciones del FC Barcelona después de ganar la Supercopa de España

Las diversas celebraciones del FC Barcelona después de ganar la Supercopa de España / Maria Tikas

Maria Tikas

Maria Tikas

Castellón - Enviada especial

Todo empezó en el minuto 92. El penalti de Alexia Putellas, ajustado, sereno, definitivo, fue el punto de partida de una celebración que nació incluso antes del pitido final. El banquillo explotó y, cuando la colegiada señaló el final, todas las jugadoras salieron disparadas al césped para fundirse en una gran piña. Acostumbradas a ganar títulos, sí. Pero celebrándolos siempre como si fuera el primero. Más aún cuando la final había sido tan competida.

Mientras se enfundaban la camiseta de Supercampeonas, desde la grada bajaban nombres propios. La afición coreó a Kika, a Laia Aleixandri y a Aitana Bonmatí. Aitana no podía saltar, pero estaba allí, abrazando, sonriendo, formando parte del grupo que acababa de sumar otro título.

Patri Guijarro atendió a los medios tras recoger el MVP y apenas terminó fue corriendo a compartirlo con sus compañeras. El premio, como casi todo en este Barça, era colectivo. Poco después llegó una de las imágenes más elegantes de la noche: el pasillo del Real Madrid. Dos filas, respeto y deportividad. Acto seguido, Alexia levantó el trofeo, rodeada por sus compañeras y por un staff integrado de pleno en la celebración.

Tras festejar en el podio, la capitana tuvo un gesto cargado de simbolismo. Le entregó la copa al presidente Joan Laporta, que la alzó mientras entonaba el himno, y después se la pasó a Xavi Puig, directivo responsable del equipo, que la levantó hasta tres veces mirando a las jugadoras.

La vuelta de honor tuvo paradas especiales. Una frente a la Penya, para cantar “Un dia de partit”, esta vez con Cata Coll y Kika marcando el ritmo al bombo. Otra para una foto de las cuatro capitanas. Y otra más emotiva, con Mateo, el hijo de Irene Paredes, correteando por el césped. En medio del caos bonito, Alexia protagonizó otro detalle significativo. Interrumpió una entrevista en directo de Pere Romeu con Laura Brugués en directo para TV3 para llevárselo del brazo hasta el centro del grupo y hacerle un manteo improvisado. Risas, sorpresa y una imagen que explicó muchas cosas.

La celebración fue tomando un tono más distendido. Torrejón y Pina se lanzaban la copa entre ellas como dos niñas. Alguien inició una sardana y se formó el corro. Carla Julià, Laia Martret y Rosalía se abrazaban emocionadas. También Fenger, Txell, Sydney, que se subió a Aitana a caballito, Aïcha y una Serrajordi que ya festeja como una más, especialmente cerca de Patri, su referente. Para muchas, la primera Supercopa. Para algunas, el primer título de su carrera.

La mascota Cat fue el alma de la fiesta, saltando sin descanso. Y entre la comitiva, en la que también estaban Elena Fort y Joan Soler, apareció también Jordi Ventura, responsable del fútbol formativo, otro símbolo de la importancia que están teniendo las jóvenes en este Barça, tamién con Marc Vivés y Jordi Arasa.

Una a una fueron desfilando hacia el bus con gafas, cerveza y música que retumbaba en todo el estadio. Sonaban El Malecón, La Plena y muchas más. El altavoz lo cargaban Lucas y Lorenzo, dos de los preparadores físicos. Antes de subir, Alexia salió para enseñar el trofeo a amigos y familia. Luego apareció con Vicky López, inseparables, las dos con gafas. “Os estoy grabando, eh”, avisaba Alexia desde unas gafas con cámara. La fiesta siguió dentro del bus, con pizzas, risas y música. Y después, ya en Barcelona. Eso, como casi todo lo mejor, se queda entre ellas