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FC BARCELONA

Vicky López, preparada para su mayor reto

La baja de larga duración de Aitana Bonmatí abre la puerta al mayor desafío de la futbolista de 19 años, que brilló en la final de la Nations League y se prepara para ser importante desde el centro del campo

Vicky López celebra con Alexia su gol ante Alemania en la final de la Nations

Vicky López celebra con Alexia su gol ante Alemania en la final de la Nations / EFE

Maria Tikas

Maria Tikas

Hay noches que colocan a una futbolista frente a un espejo y le devuelven una verdad nueva: quién es… y quién está a punto de ser. La final de la Nations League en el Metropolitano fue eso para Vicky López, una prueba de fuego, un examen adelantado del fútbol que le espera y una confirmación rotunda de que está lista para asumir el desafío más grande de su carrera: sustituir a Aitana Bonmatí durante los próximos meses, tanto en la selección como en el Barça.

La lesión de larga duración de la tres veces Balón de Oro —operada por una fractura del peroné y con aproximadamente cinco meses de baja— alteró por completo los planes de Sonia Bermúdez. La seleccionadora barajaba opciones, pero ninguna sustituía realmente lo que aporta Aitana. Dos días antes de la final, la duda era clara: Eva Navarro o Athenea del Castillo para dar profundidad y desplazar a Mariona al interior, o Vicky, como había hecho Montse Tomé en los primeros partidos de la Eurocopa, cuando Aitana se recuperaba de una meningitis vírica. Aquella apuesta funcionó. Bermúdez recordó la versión brillante que enamoró a Europa y se decidió por la joven de 19 años, que no había jugado ni un minuto en Kaiserslautern.

Lo que tenía delante no era menor: reemplazar a la actual mejor futbolista del mundo en una final a doble partido, ante Alemania, en un estadio lleno, con un título en juego y con una exigencia física feroz. Pero a Vicky nunca le han importado las etiquetas ni las edades. Su fútbol —maduro, valiente, creativo— lleva años demostrando que no entiende de límites ni de calendarios.

En la primera parte, se vació. Rompió líneas cada vez que encontraba un resquicio, se asoció con Laia Aleixandri, con Mariona y con Pina, y trabajó sin descanso en defensa, ayudando a frenar las transiciones alemanas y colaborando en la vigilancia sobre Klara Bühl. Alemania exigió al máximo, pero Vicky respondió con personalidad, esa que parece innata en ella.

Gol y ovación del Metropolitano

Y después llegó su momento. Tras el primer gol de Claudia Pina, España necesitaba ampliar la ventaja para resistir la reacción alemana. Entonces apareció Vicky en su faceta más determinante. Recibió un pase de Aleixandri en la banda derecha, en zona de tres cuartos, y construyó sola una obra de arte: conducción hacia dentro, cambio de ritmo, recorte a Knaak, control orientado, zurdazo perfecto. Un misil a la escuadra, imparable para Berger. Golazo. Gol de futbolista grande. Gol de los que cambian finales.

Lo celebró con todo el alma. Entre abrazos, risas y las compañeras rodeándola, Alexia Putellas la esperó para una celebración especial. Se llevan doce años, pero se entienden como poca gente lo hace. A Alexia se le ilumina la mirada cuando la nombra; a Vicky se le escapa la sonrisa cuando la escucha. Se admiran. Se hacen mejores. Se intuyen.

Tres minutos después, Bermúdez decidió sustituirla para protegerla y premiarla. Y se cayó el Metropolitano. Una ovación atronadora acompañó cada paso de Vicky hasta el banquillo, donde la seleccionadora no dejó de aplaudirla. Ese fue el instante exacto en el que más de 55.000 personas —y millones desde casa— comprendieron que estaban ante el futuro del fútbol… que ya es presente.

Necesaria

Y ese presente, de pronto, se vuelve exigente. Sin Aitana, el Barça y la selección necesitan a Vicky más que nunca. Con el equipo corto de efectivos, la medular blaugrana la formarán, hasta enero, Laia Aleixandri —sobresaliente en su papel de sustituta de Patri Guijarro—, Alexia y ella. Serrajordi y Sydney tendrán minutos y también tendrán que dar un paso adelante, pero el peso creativo y el hilo del juego recaerán en Vicky. No es un terreno desconocido: ya la pasada temporada vivió un proceso de transformación cuando Pere Romeu la desplazó al extremo derecho para convertirla en alternativa a Graham Hansen. Le costó adaptarse, sufrió y se frustró… pero acabó creciendo. Y, sobre todo, acabó encontrando su mejor versión.

Ahora regresa al interior, su hábitat natural, donde el fútbol le respira mejor: creación, libertad, conducción, pausa y verticalidad. El territorio donde puede serlo todo. Y donde deberá serlo, porque el vacío que deja Aitana es gigantesco, pero la oportunidad, también. En el Metropolitano, Vicky aprobó el examen más difícil antes de que empezara el verdadero reto. Ahora llega el momento de demostrar no solo que está preparada, sino que era inevitable que este momento le llegara