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FC Barcelona (F)

La undécima Liga y, mañana, la “turra” con el Bayern

El Barça conquista la Liga en el derbi con un equipo de rotaciones que mantiene intacta su identidad y, con el Bayern en el horizonte, ya mira a la Champions como la mejor celebración

El Barça es campeón de Liga

El Barça es campeón de Liga / Valentí Enrich

Maria Tikas

Maria Tikas

El Barça volvió a hacerlo. Campeón de Liga. Y lo hizo donde más gusta: en un derbi, en campo rival, en la Ciutat Esportiva Dani Jarque. Como el masculino en Cornellà en sus dos últimos títulos. Pero más allá del escenario, lo verdaderamente significativo fue el cómo. Porque este Barça gana con todo. Incluso con rotaciones. Incluso con un equipo lleno de jóvenes. Incluso pensando ya en el Bayern.

Ese es, dicho por él, el mayor orgullo de Pere Romeu. Que juegue quien juegue, el equipo es reconocible. Que el nivel no baja. Que la idea se mantiene. Y eso, en una temporada marcada por lesiones y una plantilla más corta, tiene un valor enorme. Campeonas en la 26ª jornada, con 25 victorias y una derrota. Con 116 goles a favor y siete en contra. Los números de la undécima.

Los días previos estuvieron marcados por el ruido. Por el recuerdo de lo que ocurrió en el pasado, por el debate sobre cómo celebrar un título en campo rival. Sara Monforte puso el tema sobre la mesa y Romeu respondió con claridad: elegancia y respeto. Y así fue. Pero también con una convicción clara: los títulos se celebran. Porque hay algo en este equipo que explica muchas cosas. La necesidad de celebrar. De hacerlo todo. Cada victoria, cada entrenamiento, cada paso. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Durante años el Barça no ganaba Ligas. Ahora suma once, siete consecutivas. Y eso no se normaliza. Se disfruta.

La celebración de las campeonas

La celebración de las campeonas / Valentí Enrich

El partido, en ese sentido, fue una extensión de esa mentalidad. Rotaciones, sí. Pero ni un milímetro menos de ambición. Un once con una media de 22,27 años, con hasta cuatro jugadoras del filial y un debut, el de Rosalía Domínguez. Y, aun así, dominio total. Control, ritmo, personalidad. Tres de los goles, además, con sello de cantera. Carla Julià, ex de la cantera del Espanyol, abrió el camino. Siguió Graham y Martine Fenger, con un doblete, lo cerró. El mensaje era claro.

También el contexto fue peculiar. Lluvia inicial, gradas con 938 aficionados y algunos culés que ni siquiera pudieron acceder pese a tener entrada. Periodistas trabajando con el portátil sobre las piernas. Equipos del fútbol base entrenando al lado. Y, en la grada, las lesionadas: Irene Paredes, Aitana Bonmatí, Laia Aleixandri o Salma Paralluelo. Todas allí. Todas dentro.

Más y más

Al final, lo de siempre. Abrazos. La foto ya clásica entre Patri, Alexia y Serrajordi. Bromas de Kika y Pina. Sonrisas compartidas, lideradas por Cata. Una pequeña piña, saltos, camisetas de campeonas con las once Ligas. Primero las jugadoras, luego el staff. El “lo-lo-lo” colectivo. La sensación de grupo.

Y en medio de todo eso, el detalle que mejor define a este equipo. Celebración rápida, sí, pero sin perder el foco. No hubo excesos ni escenas largas. Hubo sonrisas, fotos, abrazos… y enseguida, la cabeza en lo que viene. “Mañana nos levantamos y metemos una turra de vídeo para preparar el Bayern”, explicaba Pere Romeu con total naturalidad, como si lo extraordinario fuese lo cotidiano. Porque en este Barça lo es.

Kika y Pina en la celebración de Liga

Kika y Pina en la celebración de Liga / Valentí Enrich

También lo resumía Patri Guijarro, una de las capitanas, al acabar el partido. “Lo valoramos mucho, claro que sí, pero tenemos unas semifinales de Champions y queremos celebrar la Liga con un pase a la final”. Esa frase explica el momento del equipo. Disfrutar, pero no detenerse. Celebrar, pero sin perder el hambre. En medio de la celebración, además, otro dato que habla de la dimensión de este equipo: Alexia Putellas alcanzó su décima Liga, igualando a Lionel Messi en títulos ligueros. Una cifra que la sitúa aún más en la historia del club.

Incluso en los pequeños detalles del partido se veía esa mentalidad. Cada presión, cada disputa, cada acción se jugaba como si no hubiese nada más allá. Como si el título no estuviera ya a un paso. Como si siempre hiciera falta un poco más. Porque eso es lo que define a este Barça. No solo ganar. Sino querer seguir haciéndolo