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Supercopa de España

Superclásico por el primer título de la temporada

Barcelona y Real Madrid se citan en Castellón en una final de Supercopa con hegemonía azulgrana en juego y el Madrid soñando con estrenarse

Pere Romeu y Alexia Putellas, con Antonio Rodríguez, segundo entrenador del Madrid, y Misa, en la foto tradicional de la previa de la Supercopa

Pere Romeu y Alexia Putellas, con Antonio Rodríguez, segundo entrenador del Madrid, y Misa, en la foto tradicional de la previa de la Supercopa / RFEF

Maria Tikas

Maria Tikas

Castellón - Enviada especial

El Clásico vuelve a alzarse como escenario de las grandes decisiones. Barcelona y Real Madrid se juegan este sábado la Supercopa de España en el Skyfi Castalia de Castellón, en una final que reedita el duelo de la pasada temporada y que sitúa de nuevo a los dos grandes polos del fútbol estatal frente a frente con un título en juego. Un Clásico que, más allá del trofeo, mide estados de forma, ambiciones y el momento competitivo de dos proyectos llamados a marcar el presente y el futuro.

El Barça llega a la cita como vigente campeón y con la oportunidad de levantar su sexta Supercopa, la quinta de manera consecutiva. El conjunto azulgrana ha convertido esta competición en territorio propio desde su creación, con una única excepción en 2021, cuando cayó en semifinales en la tanda de penaltis. En esta edición, el equipo de Pere Romeu selló su pase a la final tras imponerse por 3-1 al Athletic Club en un partido serio y controlado, en el que supo gestionar los tiempos y responder a la adversidad.

Enfrente estará un Real Madrid con hambre de estreno. El conjunto blanco buscará conquistar el primer título de su historia y dar un paso más en su crecimiento competitivo. Lo hace después de resolver con autoridad la semifinal ante el Atlético de Madrid (3-1) y con el reto mayúsculo de derribar a un Barça que ha marcado distancias en los enfrentamientos directos, con 19 victorias para las azulgranas (y 71 goles) y una para las blancas (10 goles). Para el Madrid, la final supone también una oportunidad de reafirmar su evolución y consolidarse en las grandes citas.

La previa estuvo marcada por la actualidad disciplinaria. El Juez Único de Competición de la RFEF desestimó ayer por la mañana el recurso presentado por el Barça por la tarjeta roja mostrada a Kika Nazareth en semifinales. El organismo consideró que las imágenes coinciden con la descripción de la árbitra en el acta del partido y mantuvo la sanción, por lo que la portuguesa se perderá la final. Kika había entrado inicialmente en la convocatoria, ya que el equipo salió en autobús antes de conocerse la resolución, pero Pere Romeu decidió completar la lista con Rosalía Domínguez y Laia Martret.

En el apartado físico, el Barça ha ido recuperando efectivos en las últimas semanas, como Salma y Patri, pero no podrá contar ni con Laia Aleixandri, que no ha llegado a tiempo, ni con Aitana Bonmatí, aún en proceso de recuperación, aunque ambas estarán con Kika en Castalia. El Real Madrid, por su parte, afronta la final con las bajas ya conocidas de larga duración de Teresa, Antonia y Frohms y la reciente de Keukelaar. Un Clásico más y el primer título de la temporada en juego que promete espectáculo