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FC Barcelona (F)

Salma confirma su línea ascendente y esquiva su futuro

Gol, asistencia, MVP y polivalencia ante el Athletic para reforzar su crecimiento antes de los clásicos, centrada en el presente con su continuidad en el aire

Salma Paralluelo fue MVP ante el Athletic

Salma Paralluelo fue MVP ante el Athletic / FCB

Maria Tikas

Maria Tikas

Hay partidos que sirven para sumar tres puntos y otros que, además, marcan pequeños giros internos. El 7-1 al Athletic fue eso para el Barça antes del triple clásico, pero también para Salma Paralluelo. En una temporada de idas y venidas, de posiciones cambiantes y una lesión que frenó su impulso, la zaragozana volvió a sentirse protagonista. Y no es casualidad que lo hiciera justo ahora, cuando el calendario se complica y exige versiones máximas.

En punta, Salma firmó una actuación que fue mucho más que su gol inicial. Atacó los espacios con ese “timming de desmarque ultra preciso” que destaca Pere Romeu, fijó centrales —“han empezado con dos y han acabado con tres”, subrayaba el técnico— y volvió a ser ese perfil incómodo que no se deja encasillar. Porque si algo define su curso es precisamente eso: ha sido extremo, carrilera y referencia ofensiva. Y en todas partes está mostrando una buena versión, confirmando una polivalencia que el propio Romeu considera diferencial.

El técnico lo explica con naturalidad: “Si juega en banda izquierda tiene una de sus mayores virtudes, que es centrar por delante y chutar cruzado. Si juega en punta tiene mucha capacidad para fijar a las centrales y un timing de desmarque ultra preciso. Y si juega en derecha tiene buena conducción y finalización”. Un abanico de recursos que convierte a Salma en una pieza difícil de encasillar… y todavía más difícil de defender.

El primer gol resume bien su momento. Pase filtrado de Serrajordi para Alexia, lectura perfecta de la capitana, que se la puso al espacio, y definición cruzada de Salma, sin dudar, para abrir el marcador. Pero su partido no se quedó ahí: provocó un penalti que no fue señalado y, tras el descanso, regaló el quinto a Pina con una acción brillante en la frontal, girándose con potencia y claridad para arrastrar a la defensa y encontrar el pase exacto. “Ese detalle lo tienen muy pocas jugadoras”, insistía Romeu, satisfecho con una futbolista con la que está “muy contento” y a la que considera “en línea ascendente”.

Confianza

Lo está. Desde que reapareció el 13 de enero tras dos meses y medio fuera —y lo hizo marcando ante el Atlético—, Salma encadena sensaciones cada vez más sólidas. Ya son tres titularidades consecutivas y cuatro goles en este 2026. Pero, más allá de los números, hay algo más difícil de medir: la sensación de que vuelve a fluir. De que su juego vuelve a tener continuidad, peso y naturalidad.

También ayuda el contexto. Salma se siente cómoda en el grupo, conectada con ese núcleo joven que crece a su lado —Patri, Vicky, Kika, Serrajordi y compañía— y que empuja con naturalidad. “Todas las que vienen de la Masia están demostrando que hay mucho nivel”, decía ella misma, en un vestuario donde la competencia suma y no resta. Y eso, en un equipo como el Barça, suele ser el mejor síntoma.

A las puertas del triple clásico, su discurso no se desvía: “Tenemos un reto muy grande por delante”, advierte, poniendo el foco en la exigencia diaria. No quiere hablar de su futuro, pese a terminar contrato en junio: “Ahora mismo estoy centrada en lo que toca, en estos tres partidos tan importantes que tenemos por delante. El futuro ya dirá”. Como sobre el penalti que no le señalaron —“yo he visto penalti, pero es la perspectiva de la árbitra”—, Salma mira hacia adelante sin detenerse demasiado. Y el Barça, que necesita su mejor versión en el momento clave, empieza a reconocer en ella a esa jugadora diferencial que puede aparecer en cualquier zona