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Women's Champions League

La Champions no engaña: la distancia en los clásicos sigue ahí

El Barça suma 22 de 23 victorias contra el Real Madrid, con un balance de 83 goles a favor en total y 12 en contra

Alexia Putellas celebró la goleada ante el máximo rival

Alexia Putellas celebró la goleada ante el máximo rival / FCB

Maria Tikas

Maria Tikas

Madrid

El relato de los últimos años apuntaba a una tendencia: el Real Madrid se acercaba. Antes de cada Clásico, el discurso se repetía, dentro y fuera del campo: esta vez sí, esta vez podía ser diferente. Y es cierto que hubo señales que alimentaron esa idea. La victoria blanca del curso pasado en Montjuïc —marcada también por un gol legal de Jana Fernández anulado— abrió un pequeño resquicio en una hegemonía hasta entonces incontestable. Pero la realidad, tozuda, vuelve a imponerse cuando el escenario es el máximo nivel.

Lo sucedido en Valdebebas, en unos cuartos de final de la Champions y a domicilio, es la mejor prueba. El Barça no necesitó ser perfecto para firmar un 2-6 que deja la eliminatoria prácticamente sentenciada. Bastó con ser fiel a su identidad, con imponer su fútbol, su ritmo y su talento. Porque cuando lo hace, la distancia sigue siendo evidente. Incluso en un partido en el que el Madrid encontró en Linda Caicedo a su mejor argumento —dos goles nacidos de su calidad descomunal—, la sensación nunca fue de igualdad real.

Los números refuerzan esa percepción. De 23 Clásicos disputados, 22 han caído del lado azulgrana. El balance goleador es aún más contundente: 83 tantos del Barça por solo 10 del Madrid. Una diferencia que no solo habla de resultados, sino de dominio sostenido en el tiempo. También a nivel individual, con nombres propios que han marcado época: Alexia Putellas y Ewa Pajor suman ya 13 goles cada una en estos enfrentamientos, reflejo de una superioridad que trasciende generaciones.

El Madrid crece, compite mejor y cada vez exige más. Es innegable. Pero el Barça, mientras tanto, no se detiene. Evoluciona, se reinventa y sigue elevando el listón. Por eso, cuando llega la Champions, cuando el foco es máximo y el contexto es de élite, la distancia reaparece con toda su crudeza. El discurso puede apuntar a un acercamiento, pero el césped, una vez más, dicta sentencia