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Certificar el liderato en París, el último paso antes de la verdad

El Barça pone el broche a la fase de liga de la Champions con el objetivo de asegurar la primera plaza y llegar lanzado a la fase decisiva del torneo

Ewa Pajor y Kika Nazareth celebran un gol anotado contra el Levante

Ewa Pajor y Kika Nazareth celebran un gol anotado contra el Levante / EFE

Maria Tikas

Maria Tikas

El FC Barcelona cierra hoy la fase de liga de la Women’s Champions League con una visita a París que tiene más de trámite que de amenaza, pero que el equipo afronta con la ambición intacta. Porque incluso cuando el contexto invita a mirar más allá, este grupo no entiende otra forma de competir que no sea ir a por todo.

Las azulgranas llegan a la última jornada como líderes y con el pase directo a cuartos prácticamente asegurado. Solo una hecatombe deportiva —una derrota por goleada histórica combinada con otros resultados muy concretos— podría alterar un escenario que el propio vestuario da por controlado. Aun así, el objetivo es claro: cerrar la liguilla en lo más alto y enviar un mensaje nítido al resto de Europa antes de entrar en la fase decisiva del torneo.

El rival será el Paris FC, un equipo que no se juega nada en términos clasificatorios, pero que ha demostrado ser incómodo y competitivo en esta Champions. Las parisinas, ya matemáticamente clasificadas para el playoff, han construido su camino europeo desde la solidez defensiva y el orden, con la capacidad de gol de Clara Mateo como principal argumento ofensivo. Será, además, el primer enfrentamiento oficial entre ambos clubes, un estreno sin precedentes en Europa.

Lanzadas

El Barça llega lanzado. Los números avalan su dominio: solo dos derrotas en sus últimos 29 partidos de fase de grupos o fase liga y una autoridad que se ha traducido esta temporada en victorias de peso ante Bayern, Roma, Leuven o Benfica. Es el equipo más goleador (junto al Chelsea), con 18 tantos anotados y solo tres encajados. Más allá de los resultados, el equipo de Pere Romeu ha sabido adaptarse a un formato nuevo sin perder identidad, combinando la experiencia de su columna vertebral con la energía y el desparpajo de una generación joven que ha dado un paso adelante.

Mapi León, que terminó con molestias en el tobillo en el último partido, ha evolucionado bien y está disponible, y Kika Nazareth, que regresó de su lesión con unos minutos en el derbi, podrá tener más protagonismo. Son detalles que refuerzan la sensación de un grupo que llega a diciembre con confianza y la sensación de haber hecho muy bien las cosas, superando todos los obstáculos.

El escenario, el Stade Jean-Bouin, acogerá un duelo que no decidirá el futuro inmediato del Barça, pero sí puede marcar el tono con el que afrontará lo que viene. Porque en una Champions que entra en su fase más cruda, cada partido cuenta, incluso aquellos en los que el riesgo parece mínimo. Y este Barça, por convicción y por ADN, no sabe competir de otra manera que no sea mirando hacia arriba