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Supercopa de España

El Barça remonta y se mete en la final de la Supercopa con cabeza y oficio

Las azulgranas superan al Athletic tras jugar toda la segunda parte con diez y remontar el gol inicial de Nerea Nevado, con tantos de Ona Batlle, Paredes y Pajor, y lucharán por el título el sábado ante el Real Madrid

Paredes, Serrajordi y Kika celebran con Ona Batlle su gol ante el Athletic en la semifinal de la Supercopa

Paredes, Serrajordi y Kika celebran con Ona Batlle su gol ante el Athletic en la semifinal de la Supercopa / RFEF

Maria Tikas

Maria Tikas

Se ganó como ganan los equipos grandes: compitiendo. El Barça se vistió de arte con una equipación que evocaba aquel 0-3 del Bernabéu del 2005, con doblete de Ronaldinho, y reivindicaba que el fútbol también se pinta, pero en Castalia tocó ganar desde otro lugar. No desde la filigrana, sino desde la cabeza fría, la garra y el oficio. Pere Romeu apostó por un once de gala con una variación significativa: Vicky López partió desde la derecha y Kika Nazareth ocupó el interior, mientras Graham esperaba su momento en el banquillo. El contexto era de semifinal y se notó desde el primer minuto: tensión, respeto y un Athletic peleón desde atrás en su estreno en la Supercopa, dispuesto a convertir el partido en una batalla.

Hubo dominio azulgrana desde la posesión, con la línea defensiva muy adelantada y el balón circulando cerca del área, pero el Barça tardó en encontrar profundidad. Las combinaciones entre Alexia, Pina, Kika y Serrajordi buscaban desajustar las dos líneas de cuatro del Athletic, sólido y ordenado. Las ocasiones fueron escasas: una llegada de Kika sin remate limpio y un balón picado de Alexia que no encontró a Pajor. Y cuando parecía que el control era total, llegó el golpe inesperado. Penalti de Mapi León sobre Zubieta, revisado en el VAR, y Nerea Nevado ajustó su disparo al palo para adelantar al Athletic, recordando que en este tipo de partidos el mínimo error se paga caro.

Ante la adversidad, el Barça respondió con carácter. Vicky centró para un remate alto de Kika y Pajor rozó el gol en un balón al espacio, hasta que el empate llegó en el momento justo, pasada la media hora. Tras una combinación en la frontal, Alexia estrelló el balón en el palo y el rechace cayó en los pies de Ona Batlle, que fusiló con un disparo potente y preciso. El gen competitivo se activó y, apenas cuatro minutos después, Irene Paredes culminó la remontada en un córner, atenta al rechazo de Olatz Santana tras el cabezazo previo de Pina. El Barça había dado la vuelta al marcador, pero aún quedaba el obstáculo más difícil.

Ona Batlle marcó el 1-1 para el Barça en la semifinal de la Supercopa

Ona Batlle marcó el 1-1 para el Barça en la semifinal de la Supercopa / RFEF

Nada más cruel que el añadido del primer tiempo. Kika fue expulsada tras revisión del VAR por un leve contacto en un duelo aéreo, una acción habitual que esta vez dejó al Barça con diez para toda la segunda parte. El escenario era límite, pero el equipo respondió con madurez. Ajustó posiciones, con Ona más cerca de Paredes, mantuvo la posesión y defendió con inteligencia. El Athletic, pese a la superioridad numérica, no se desató. Alexia rozó el tercero en otro córner y el Barça siguió compitiendo como quien sabe sufrir sin perder el control.

El premio llegó con el sello de las que entienden el juego. Jugada por la derecha entre Ona y Pajor, pared medida y definición perfecta de la polaca para sentenciar el partido y celebrarlo con rabia con las suplentes. Con el 3-1, Pere Romeu pudo gestionar esfuerzos, dar más minutos a Patri tras su regreso y cerrar el duelo con la serenidad de un equipo experto. El Barça ganó sin hacer arte, pero con todo lo que define a un campeón: cabeza, garra y oficio. Y así, incluso con diez, selló su pase a la final del sábado contra el Real Madrid. La primera final del año, el primer título de la temporada en juego. Y este equipo tiene hambre