Liga F
El Barça hurga en la herida del Madrid y deja la Liga sentenciada
El conjunto azulgrana vuelve a golear en el Di Stéfano (0-3) y, entre los dos clásicos de Champions, da un paso casi definitivo hacia el título

Patri Guijarro: "Ya nos conocéis, queremos ganar todo" / Esport3
Golpe tras golpe, el Barça volvió a imponer su ley en Valdebebas y convirtió el segundo de los tres clásicos de este tramo en otra demostración de autoridad. Cuatro días después del 2-6 europeo, el 0-3 dejó la Liga prácticamente sentenciada. Era un partido que parecía no tener nada en juego, pero la ambición azulgrana no entiende de contextos. Enfrente, un Madrid herido que salió a protegerse, a evitar otra goleada, refugiado en defensa de cinco, cuatro centrocampistas y con Linda Caicedo como única vía de escape. No quería ganar, quería resistir. Pero ni así.
Pere Romeu introdujo rotaciones pensando también en el Camp Nou, pero sin renunciar al control ni a la competitividad: Sydney, Salma y Graham entraron por Pina, Vicky y Pajor. Sobre el papel, Salma actuaba como referencia y con balón Sydney se metía por dentro para liberar el carril a Esmee. El inicio fue incómodo. Al Barça le costó atacar un bloque tan bajo, con las centrocampistas muy vigiladas y un césped que dificultaba la circulación. Salma, más peligrosa al espacio, no encontraba su contexto, y el equipo necesitó paciencia para ir encontrando soluciones.
El partido fue madurando poco a poco. Alexia tuvo la primera clara, Graham probó a Misa y el Madrid solo respiraba en acciones aisladas de Linda, bien controlada por una sólida Serrajordi en la única llegada peligrosa que tuvo. Hasta que apareció Ona Batlle. La lateral recogió un balón en la frontal y su disparo, tras tocar en Gálvez, se convirtió en una parábola imposible para Misa. El 0-1 hizo justicia a lo que ya se veía sobre el césped. Antes del descanso, el Barça rozó el segundo: Misa salvó un intento de Alexia, Salma no llegó por centímetros a un centro y Patri lo intentó desde la frontal en dos ocasiones.
Y pudieron ser más
Al volver de vestuarios, el Barça dio un paso más y cerró el partido. Primero avisó Alexia, incluso rozando el gol olímpico, y poco después firmó el segundo tras una gran acción individual de Graham y pase atrás a la frontal para convertirse, de nuevo, en la máxima goleadora de los clásicos, con catorce tantos. El tercero llegó en un centro lateral de Ona que Lakrar introdujo en su propia portería. Con el 0-3, el Madrid quedó definitivamente hundido, anclado en su área, sin capacidad de reacción, mientras el Barça seguía empujando, fiel a su naturaleza competitiva, sin entender de treguas ni resultados cortos.
Todavía hubo tiempo para más. Misa, la mejor del Madrid, evitó una goleada mayor con varias intervenciones de mérito ante Graham, Salma, Pina o la propia Alexia. Paredes y Esmee también rozaron el cuarto. Romeu movió el banquillo: regresó Kika tras sus molestias, Mapi sumó minutos y jugadoras como Patri o Aïcha pudieron descansar. El pitido final confirmó algo más que una victoria: tres puntos, la Liga prácticamente decidida y la sensación de que este Barça, incluso cuando el rival solo quiere sobrevivir, siempre encuentra la manera de hacer sangre. Como dejó caer Patri Guijarro tras el primer clásico, el Madrid se marchó de su estadio pensando: “joder, aún queda uno más”. Y será el jueves, en el nuevo Spotify Camp Nou y ante más de 44.000 personas, cuando el Barça buscará rematar el trabajo y sellar el billete a semifinales de la Champions
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