Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

FC Barcelona (F)

Alexia, emoción e historia en una tarde para siempre: 232 goles y otra final

La capitana firmó un doblete decisivo ante el Bayern, igualó a César como segunda máxima goleadora del Barça y djó una imagen inolvidable entre lágrimas en un Spotify Camp Nou rendido a sus pies

Alexia Putellas, siempre cerca de la afición. La capitana se detiene a firmar autógrafos con los fans tras el partido

Gorka Urresola

Maria Tikas

Maria Tikas

Alexia Putellas volvió a ser todo en una tarde grande de fútbol. Goles, liderazgo, historia… y emoción. En un Spotify Camp Nou lleno hasta el último rincón, la capitana guio al Barça hacia otra final de la Champions y firmó una actuación que resume lo que es: decisiva en el campo y símbolo fuera de él.

Su doblete ante el Bayern no solo fue clave para el 4-2 que selló el billete a Oslo. También la llevó a un lugar reservado a muy pocos. Con 232 goles, Alexia iguala a César como segunda máxima goleadora en la historia del club, solo por detrás de Leo Messi, inalcanzable con 672. Una cifra que explica su dimensión, pero que no alcanza a describir todo lo que representa.

Porque Alexia no es solo una goleadora. Es una futbolista que aparece cuando el escenario lo exige. Esta temporada lo ha hecho en los Clásicos, en la Copa, en la Supercopa y también en Europa. Y en esta semifinal volvió a dar un paso adelante. Más cerca del área que en la ida, más liberada, más conectada con el gol. Y el resultado fue inmediato: dos tantos, presencia constante y la sensación de que todo pasaba por ella.

Pero si hubo un momento que definió la tarde fue el del cambio por Kika. En el minuto 86, el estadio se puso en pie. Alexia caminó hacia el círculo central, se detuvo para colocar el brazalete a Patri Guijarro y siguió su recorrido aplaudiendo, con lágrimas en los ojos. El Camp Nou respondió coreando su nombre en una ovación cerrada, de esas que no se olvidan y que han recibido muy pocos.

Después, ya en frío, puso palabras a lo que había sentido en Disney+: “Como para no emocionarme… otro Camp Nou lleno. Ha sido una semana en la que lo he pasado un poco mal. Al ver el cambio me han salido las emociones que llevaba aguantando. No es malo mostrarlas”. Y añadió otra idea en TV3 que explica el momento: “Es un hecho histórico, un momento mágico. Me siento súper querida… es emoción de tanto amor, de conseguir un objetivo que teníamos desde hace mucho tiempo y felicidad”.

El contexto también ayuda a entenderlo. Alexia es una jugadora profundamente autoexigente y no había quedado satisfecha con el rendimiento del equipo en Múnich. Esta vuelta era una respuesta. Y lo fue, desde el juego y desde el gol.

Tras el pitido final, la escena se repitió a ras de césped. Abrazos con todas sus compañeras, uno a uno, con el cuerpo técnico, con su gente. Con su madre, Eli, con su tío, Ricard, de la Penya Almogàvers. Con su entorno más cercano. Un momento íntimo dentro de una tarde gigantesca. Los suyos saben todo lo que ha luchado para disputar siete finales de la Champions.

Arropada por sus compañeras

El vestuario, mientras tanto, no dudó en señalarla. “Es nuestra líder, es Ale. Le he dicho que es la mejor”, explicó Patri. "Le he dicho que íbamos a estar en Oslo, que quedaba poquito y que estábamos casi allí. Las que llevamos estas siete finales en el Barça y hemos compartido tantos años juntas es súper emocionante seguir viviendo estos momentos juntas”.

Clara Serrajordi fue más allá: “Para mí es una hermana. Me ha ayudado mucho esta temporada. Es la mejor. Para mí, que se quede”. Y Salma Paralluelo lo resumió con naturalidad: “Siempre está en los momentos importantes. Su actuación ha sido brutal”.

Todo esto llega, además, en un contexto de incertidumbre sobre su futuro, con contrato hasta final de temporada y varias ofertas sobre la mesa, especialmente potentes de Inglaterra. Pero en tardes como esta, cualquier duda queda en segundo plano. Porque Alexia vuelve a estar en el centro de todo. Por lo que hace. Por lo que siente. Y por lo que provoca. Historia… y emoción. Las dos cosas, al mismo tiempo