FC BARCELONA (F)
Aleixandri, al mando del Barça en su primer clásico
La futbolista catalana afronta ante el Real Madrid el duelo con el que soñaba de niña y lo hace desde una posición que no es la suya, ocupando el vacío de Patri Guijarro con carácter y jerarquía

SPORT.es
Laia Aleixandri encara su primer clásico como futbolista del Barça con esa mezcla de ilusión eléctrica y vértigo contenido que solo aparece cuando una está, por fin, en el lugar que soñó de niña. El sábado, en Montjuïc, defenderá la camiseta del club de su vida ante el Real Madrid. Su primer clásico… y un plus de responsabilidad: le toca quedarse al mando del equipo.
Llega en plena efervescencia. Viene de un doblete ante el Depor, de ser MVP y de firmar una Champions sobresaliente contra el Leuven. Y lo ha hecho desde una posición que no era la suya: el mediocentro. Con Patri Guijarro lesionada hasta enero, el Barça ha perdido algo más que a una jugadora: ha perdido a la futbolista que da sentido al conjunto, la que dirige el juego, ordena el ritmo e interpreta los espacios como si tuviera el plano del partido en la mirada. Su ausencia obliga a redistribuir responsabilidades, y Aleixandri ha sido quien ha dado un paso al frente. Le toca asumir el rol de directora, sostener el timón que habitualmente pertenece a la balear y que sostiene, en gran parte, la identidad del equipo.
Pere Romeu lo reconoce sin rodeos: “Patri ve pases que ni yo como entrenador veo. Siempre se la echará de menos”. Pero también subraya el nivel de Aleixandri: “Se ha adaptado muy bien. Nos da dinamismo, tiene mucha capacidad de pase y estoy muy contento con su rendimiento”.
De dulce
Uno de los goles que marcó ante el Depor fue, precisamente, al más puro estilo Patri Guijarro. Laia lo explicaba esta semana en el Què T’hi Jugues: “Somos jugadoras diferentes y me toca ocupar su posición, pero siempre me fijo en una jugadora como ella. Lo primero que me dijo fue que mire si la portera está adelantada y, si es así, que chute desde el mediocampo. También que probemos desde la frontal del área”. Tras el partido del Leuven, añadió: “Me siento cada vez más cómoda y compartir centro del campo con Alexia y Aitana lo hace todo más fácil. Competir con las mejores del mundo me ayuda a crecer cada día”.
La historia no sería completa sin la parte emocional. Laia es muy culé. Circula un vídeo suyo cantando el himno con su padre en el Camp Nou y siempre manifiesta que su familia quería que tuviese el carné de socia antes que el DNI. Por eso cada vez que marca —ya suma tres goles— se besa el escudo con una verdad que no necesita explicación.
Montjuïc no es el templo de su infancia, pero ya lo pisó el año pasado con el City. “No pensé que jugaría allí con el Barça. Ahora será como local… inmejorable”, admitió. Le esperan dos exámenes de altura: su primer clásico y, después, el Chelsea. Dos pruebas para demostrar que esta nueva versión suya, más cerebral, más interior, más Patri que nunca pero sin dejar de ser Laia, puede sostener al Barça en el tramo decisivo del curso. De momento, está aprobando con nota. Y llega el clásico. Su clásico. El primero de muchos
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