Frenkie: ¿Disciplina o rebeldía?

Frenkie: ¿Disciplina o rebeldía?

El poste evitó el gol de Frenkie de Jong al Galatasaray | TELEFÓNICA

La idea general discrepa de la suya; por eso su fútbol aun no ha explotado

Las características futbolísticas de De Jong chocan muchas veces con el método azulgrana que defiende Xavi. Le gusta superar líneas rivales a través de la conducción, es poco paciente para esperar en su puesto y suele perder el orden

El pasado domingo, Xavi Hernández y Frenkie de Jong descubrieron la charla que habían mantenido durante la semana para resolver la crisis de confianza del centrocampista tras ser substituido —por 14ª vez desde la llegada del técnico de Terrassa—. ¿Qué pasa con Frankie? Y, sobre todo, ¿qué pasará con él en un futuro inmediato?

Los números De Jong ha sido titular en 25 de los 33 partidos que ha dirigido Xavi. Como solo se ha perdido uno por lesión —ante el Granada—, sus siete suplencias se enmarcan en una clara rueda de rotaciones para descansar. Frenkie fue suplente en los dos partidos de Copa —Linares y Athletic—; los dos últimos de la Liga Europa —ante el Eintracht— y solo tres en Liga —Betis, Athletic y Osasuna—, de los que solo ante los navarros se quedó sin jugar ni un minuto. Por decirlo de otra manera, Frenkie es un hombre importante para Xavi.

Sin embargo, ante el Rayo Vallecano fue sustituido en el minuto 60 y su reacción evidenció un problema. O dos. O tres. El primero, la frustración por no poder ayudar a levantar un marcador adverso; el segundo, su mal cuerpo por el desastroso partido que había hecho; y el tercero, su ego dolido por ser reemplazado de nuevo. En total, ya 14 veces. Y tras esa jornada, a 24 de abril, claramente afectado por completar los 90 minutos en apenas uno de los últimos diez partidos jugados. Desde luego, una situación extraña por tratarse de uno de los jugadores llamados a liderar el presente y el futuro del equipo. ¿Qué está pasando con Frenkie?

La visión de Xavi

Sin estrellas que marquen las diferencias en el terreno individual, la gran preocupación de Xavi es formar un equipo capaz de competir ante los mejores con una idea de fútbol muy clara —como heredero desacomplejado del cruyffismo—. Disfrutó y ganó mucho jugando así y está convencido que el método tiene recorrido también en las precarias condiciones actuales del club.

Además, como extraordinario interior que fue, está especialmente atento al trabajo en esta demarcación porque sabe lo importante que es para el éxito global, tanto en ataque como en defensa. Xavi sabe que atacar de manera ordenada permite acercarse al gol y también, que tras la pérdida del balón, estar bien colocado te acerca a una recuperación inmediata que se convierte, en muchas ocasiones, en una acción más efectiva que el ataque en estático ya que las defensas rivales en cuanto tienen el balón y atacan se desordenan.

Frenkie de Jong fue educado en el Ajax en un fútbol de ataque de conceptos tácticos diferentes a los del Barça. En su caso, por ejemplo, jugaba en un doble medio centro en el que el danés Schöne ejercía un destacado juego posicional mientras De Jong se movía por donde le parecía. Su dinamismo le convirtió, en esa temporada 2018-19, en el mejor centrocampista de Europa y, por eso, el Barça lo fichó —ganándole la partida a muchos otros clubes deseosos de contar con la joven perla holandesa—. Sin embargo, su rendimiento en las tres temporadas de azulgrana no ha sido el esperado, en realidad, en la línea del equipo, con apenas una Copa (2021) en su palmarés. Y, especialmente con Xavi en el banquillo, su puesta en escena ha sido bastante discreta.

Al técnico del Barcelona le gustan los interiores posicionales capaces de jugar dentro de su famoso cuadrado —entre los defensas y los medios rivales—, recibiendo el balón al pie orientando y girando rápido, generando peligro cerca del área dando continuidad al juego con una alta velocidad de ejecución, asistiendo o marcando goles y, también, buscando la profundidad a base de trabajar las espaldas de los defensores con desmarques al espacio con el doble objetivo de recibir el balón o abrir huecos para los compañeros.

Finalmente, la responsabilidad con la que deben tratar el balón es otro de los ingredientes sagrados de esta posición. Xavi, como todo el mundo sabe, era un maestro en no perder el balón porque un equipo que ataca sufre mucho en las transiciones defensivas. Hoy, desde el banquillo, le toca seguir muy atento a este detalle...

El fútbol de Frenkie

Como decíamos antes, las características futbolísticas de De Jong chocan muchas veces con el método azulgrana que defiende Xavi. Como el físico se lo permite el centrocampista holandés es muy dinámico, le gusta superar líneas rivales a través de la conducción, es poco paciente para esperar en su demarcación y acostumbra a perder el orden acercándose a la base para recoger el balón de los pies de los centrales o cambiando de lado para no impacientarse cuando no entra en contacto con el balón.

La consecuencia de todo ello es evidente: como la idea general discrepa de la suya, su fútbol no ha explotado; como no ha sido educado en un lenguaje que exige pensar y jugar muy rápido en espacios muy pequeños, a Frenkie le cuesta moverse en el cuadrado; como siempre ha tocado cien balones en un partido y ahora está en cifras cercanas a la mitad —ante el Mallorca, en el último partido, 59—, su cabeza empieza a dudar. Y ya se sabe que quien duda se equivoca.

Que una persona tan cerebral, educada y discreta como el internacional holandés hiciera tan evidente su enfado ante la sustitución de su entrenador demuestra que el problema se estaba enquistando. Las cámaras de la televisión exhibieron una imagen preocupante para el barcelonismo. Había que actuar. 

Liderazgo

Frenkie y Xavi hablaron porque ambos no están conformes con lo que está sucediendo. ¿Es que Frenkie ha dejado de ser un gran jugador? Por supuesto que no. Y si no que se lo pregunten a la larga lista de clubes de primer nivel que estarían encantados de contar con sus servicios. Pero está claro que el Ajax no es el Barça y que el futbolista debe ponerlo todo de su parte para adaptarse y mejorar cuestiones que tienen que ver con la idea de su entrenador. ¿Disciplina? Por supuesto. Y en este sentido nadie puede dudar de que el 21 azulgrana cumple. Pero, si me permiten, falta algo...

Y ese algo es un punto de rebeldía para demostrar su calidad saltándose el guion cada vez que considere que su aportación puede mejorar la de sus compañeros. Hablamos de liderazgo. Porque, en este sentido, Frenkie tiene capacidades futbolísticas para erigirse en uno de los referentes de la plantilla. Sin embargo, ¿tiene carácter y mentalidad para liderar un equipo como el Barça?

Lo que sí está claro es que en el último ante el Mallorca la actuación de Frenkie de Jong tuvo el punto de irreverencia necesario para confiar en que la charla con Xavi ha servido para algo. Anoten el dato: la banda izquierda de Alba, Gavi y Memphis fue capaz de crear nueve ocasiones y entre los tres sumaron 249 intervenciones, casi cien más que las que tuvieron por la derecha Alves, el propio Frenkie y Ferran, con solo dos buenas ocasiones creadas. Era evidente el protagonismo del flanco zurdo. El De Jong disciplinado se hubiera aburrido; el De Jong rebelde cambió de banda permanentemente para buscar el contacto con el balón y su influencia en el juego del equipo. Cuajó una buena actuación y aguantó los 90 minutos sobre el césped. ¿Es eso lo mejor?

Dudas

Antes de buscar la respuesta habría que resolver otra cuestión: para el entrenador, ¿Frenkie es prioritario? ¿Cree en él incondicionalmente? ¿Está dispuesto a mucho para recuperarlo? Si la respuesta es negativa, el club debe buscar un traspaso poderoso que permita un fichaje, también, poderoso; si la respuesta es afirmativa, Xavi deberá encontrar la solución táctica ante un paso adelante de uno de tus teóricos mejores jugadores que, perdiendo disciplina y ganando rebeldía, entrará en contacto más veces con el balón. 

¿Cómo? Con las fórmulas necesarias para aprovechar sus calidades individuales y no perder el equilibrio colectivo. Tanto si lo alinea como interior o como medio centro, quizás centrando al lateral o quizás, moviendo puntualmente al resto de las piezas del centro del campo para ocupar racionalmente los espacios. Se trata de encontrar una salida a base de matices que devuelva el rol de protagonista a Frenkie de Jong, aquel mediocampista total del Ajax que hace tres años deslumbró al mundo.

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