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El filial que definió a Luis Enrique: “Les decía que podían ganar al Barça de Guardiola"
Luis Enrique empezó su carrera como entrenador en el Barça Atlètic y lideró el mejor filial de la historia del club. Testimonios de la época recuerdan para SPORT el impacto del técnico y cómo era entre bambalinas

Luis Enrique, en el Mini, durante su etapa como entrenador del Barça B / PEDRO CASTROVERDE / EDECASA
“Cuando lo nombran entrenador me dicen que quiere hablar conmigo. Quedamos en la Ciutat Esportiva y me dice: ‘Mira, los jugadores del filial no son los del primer equipo. Aquí no tienen que ser famosos. Seguiremos con la política de Pep: ni entrevistas ni nada, lo mínimo’”.
La escena la recuerda Jaume Marcet, entonces jefe de prensa del Barça B. Semanas después, recibirá la llamada de un número desconocido, contestará y escuchará: “Hola, soy Luis Enrique”.
"Pensé: ¡Hostia! Es él”, recuerda Marcet, que en ese momento estaba en casa.
A partir de ahí, trabajarán juntos durante toda su etapa en el filial y Marcet no será el último jefe de prensa que no tendrá su móvil.
Desde el primer día, Luis Enrique estará encima de todo: marca la hoja de ruta y asombra a todo el mundo por cómo aplica en un filial la estructura de un equipo de élite.
Todo empieza con una pretemporada insólita que incluye El Montanyà e Irlanda. Lo primero que se dan cuenta los futbolistas es que Luis Enrique está más en forma que alguno de ellos.
Durante tres años nos olvidamos de que era un filial. Era un equipo que mordía y que era igual de competitivo fuera que en casa

El filial, durante el stage en el Muntanyà / VALENTI ENRICH / EDECASA
Sufriendo en El Montanyà: "¿Pues tú, triple sesión"
En una de las primeras sesiones en El Montanyà, se coloca al frente de uno de los tres grupos y tira del carro en una rampa de arena de 40 metros que deja exhaustos a los jugadores.
Entre serie y serie tienen 60 segundos para beber agua y resguardarse del sol. Tras la carrera continua por la montaña, abdominales y flexiones.
Luis Enrique organizaba dos sesiones por día, pero hay una excepción.
“Yo llegué a la pretemporada con cinco o seis kilos de más. Y me dijo: ‘¿Tú te has comido todo en la luna de miel, no? Bueno, pues tú triple sesión’. Y estuve dos semanas con triple sesión”, recordó Nolito en 'El Cafelito de Josep Pedrerol'.
“La primera sesión era en ayuno, que yo no sabía lo que era el ayuno. Ni un cafelito. Perdí cinco o seis kilos y claro: yo volaba. ‘Tú eres un Ferrari’, me dijo. ‘Y a los Ferraris se les tiene que poner gasolina. Tú tienes que comer bien’”.

Luis Enrique, con una gorra del Barça, durante un entrenamiento / JOAN MONFORT
Luis Enrique también dejó claro a los futbolistas que el líder era él y que había que respetar sus decisiones. Lo pudo comprobar Iago Falque, una de las joyas de La Masia de la generación de Bojan, en su primera charla.
Luis Enrique le dijo que contaba con él, pero que empezaría en el Juvenil A. ‘No, llevo dos años en el juvenil, me toca el filial”, respondió Falque.
“Pues quizá te has equivocado”, concluyó Luis Enrique. Poco después, el jugador se marchó a la Roma.

Iago Falque, durante su etapa en el Barça / JAVI FERRANDIZ / EDECASA
Durante estos primeros meses, Luis Enrique mantiene la misma personalidad que tenía como futbolista: la de alguien que valora la lealtad, que puede ponerse intenso cuando las cosas no salen como quiere, pero también cercano y distendido cuando está a gusto.
“Cuando volví de vacaciones, supongo que no me vio muy moreno. Le sorprendió y me dijo: ‘¿qué has estado en una cueva?’”, recuerda Marcet.
Uno de sus grandes enfados llega cuando ve publicado que ha trabajado un 4-4-2 en un entrenamiento antes de medirse al Alcoyano. Aparece en un pequeño recuadro, pero se lo toma muy mal.
Hasta entonces, la prensa podía ver el entrenamiento entero en la previa de partido. Después de este episodio, los medios solo tendrán acceso a los primeros 15 minutos.
El encargado de atender a los medios en la previa era Joan Barbarà y su figura será importante. Es un asistente muy sereno, al que los jugadores acuden en confianza. Pero también un tipo saludable para el propio Luis Enrique, que solía bromear con él: “¡Di alguna barbaridad!”, le soltaba cuando le tocaba hablar con los medios.
Que Luis Enrique valora la honestidad queda claro cuando hace capitán la temporada siguiente a un futbolista que admite al cuerpo técnico haber sido el responsable de filtrar una alineación a la prensa.

Luis Enrique, junto a Joan Barberà / VALENTI ENRICH / EDECASA
Punto de inflexión: un cambio de discurso inesperado
En su presentación, Luis Enrique dijo que el objetivo era el ascenso, pero tras un arranque algo torcido cambió de estrategia: “Me equivoqué, el objetivo es la permanencia”, soltó ante la sorpresa de todos. La jugada le salió casi perfecta porque aquello fue un punto de inflexión y el equipo terminó a solo un punto de la promoción de ascenso. Quinto del Grupo III con 60 puntos, a uno del Sabadell.
El equipo con el que más disfruté y el que más me marcó fue el Barça B. Fue donde mejor me sentí, donde más aprendí y donde empecé a construir lo que quería ser como técnico
La intensidad de los entrenamientos poco a poco se fue traduciendo en los partidos. Durante las tres temporadas de Luis Enrique, le dio la vuelta al punto débil de la mayoría de filiales: la inconsistencia.
Aquel filial era competitivo, tenía contundencia e incluso se hacía fuerte en los últimos minutos. "Trabajamos como cabrones y luego se nota. Es el equipo de los que he estado en el que tengo mejor preparación física. Sabemos que durante los últimos 15 minutos vamos a estar más enteros que el rival”, destacó Jonathan Soriano, el goleador del equipo y una de las grandes apuestas de Luis Enrique.

El Barça B, el año 2010 / JOAN IGNASI PAREDES / EDECASA
"Para hacerme esta pregunta deberías sacarte el carnet de entrenador"
Tras una primera temporada prometedora, el filial da el gran salto en la siguiente. A pesar de los buenos resultados, la intensidad de los partidos a veces se traducía en algún momento tenso con la prensa.
Los periodistas de SPORT, Ivan San Antonio y Jordi Gil, lo vivieron en primera persona durante un encuentro informal, fuera de los barracones del vestuario, sentados en tres sillas.
“Le hice una pregunta táctica y me soltó: ‘Para hacerme esta pregunta deberías sacarte el carnet de entrenador’”, recuerda San Antonio.
“Pero le respondí: ‘Y tú, para decirme lo que tengo que preguntar, deberías haber estudiado periodismo’. Se quedó sonriendo y dijo: ‘Pues ahí puede que tengas razón’”.
El filial terminará la temporada como equipo de Segunda, tras finalizar segundo de grupo y cerrar la liguilla de ascenso con un valioso empate sin goles en el campo del Sant Andreu. Oier, Muniesa, Sergi Gómez, Bartra, Thiago, Sergi Roberto, Nolito y Jonathan Soriano son algunos de los grandes protagonistas.
La euforia en ese momento es tan grande que Soriano, ex del Espanyol, admite ese día lo que era un secreto a voces: que siempre había sido del Barça.

Luis Enrique celebra con su staff el ascenso del filial a Segunda en el campo del Sant Andreu / FC BARCELONA / EDECASA
"Queremos ser el mejor filial de la historia"
A pesar de haber conseguido ya el gran objetivo, Luis Enrique logra su mejor creación como entrenador del Barça Atlètic en su tercera temporada. Y lo consigue marcándose un reto: “ser el mejor filial de la historia del club”.
Aquel equipo se convierte en un rival temible para los grandes de la categoría. “Durante tres años nos olvidamos de que era un filial. Era un equipo que mordía, igual de competitivo fuera que en casa”, apunta Marcet.

Thiago y Jonathan Soriano, con el Barça B / PACO LARGO / EDECASA
Luis Enrique también revolucionó la portería, donde hacía jugar a un portero cada siete partidos hasta escoger por cuál apostaba. Peor llevaba la gestión de los futbolistas que estaban entre el filial y el primer equipo. Sobre todo cuando eran convocados –Pedro era un caso habitual– pero se quedaban todo el partido en el banquillo.
Su éxito hace que apunte a posible relevo de Guardiola o incluso a dirigir a su Sporting, pero termina fichando por la Roma.
Antes, Marcet logra entrevistarlo para Barça TV después de meses persiguiéndole. “Recuerdo una frase que me dejó alucinado. Nos dijo: ‘Cuando hablo con los jugadores les convenzo de que son el mejor equipo del mundo y que, si ahora jugásemos contra el Barça de Guardiola, les ganamos’”.

La herencia de Luis Enrique para el primer equipo / OSCAR ALONSO / Archivo
Luis Enrique se marchó del Barça sin saber que volvería para ser el primer entrenador al cabo de unos años. Pero aquella experiencia lo definió:
“Como no conoces mi trayectoria, te diré que el equipo con el que más disfruté y el que más me marcó fue el Barça B”, respondió hace unos meses al ser preguntado por el mejor equipo que había entrenado.
“Fue donde mejor me sentí, donde más aprendí y donde empecé a construir lo que quería ser como técnico. Ese equipo no lo conociste, pero también jugaba muy bien al fútbol”.
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