"Me fijé en Neymar mientras él corría por la grada"

Su ayuda fue clave para que ambos driblasen las dificultades económicas y pudieran progresar en la vida gracias al fútbol. Contratado por el Santos FC, viaja por Brasil y el mundo buscando 'perlas'.

Joaquim Piera

¡Vaya ojo que tiene!
Dios me dio el don de encontrar nuevos talentos para el fútbol.

Sí, pero... ¿cómo?
Trabajaba en una empresa ferroviaria y, por la noche, era entrenador de fútbol sala en Sao Vicente, fue así como encontré a Robinho.

¿Y Neymar?
Fue diferente. Un fin de año, en 1998, su padre fue a jugar un torneo de fútbol en la playa. En aquella época, yo estaba montando un equipo de niños nacidos en 1991 y 1992 para un club llamado Tumiaru. Vi a Neymar corriendo en la grada... y, nada, fui a hablar con su padre.

¿Por correr en una grada?
Estaba preocupado por mi hijo, para que no tropezase, y allí estaba Neymar saltando¿ Me llamó la atención porque corría como si fuera un lugar llano. Vi que el chico tenía habilidad, agilidad y gran coordinación motora. A eso alié la genética, porque vi que su madre era delgada y alta y su padre, que había sido futbolista, tenía un buen biotipo. Pensé que si lo juntaba todo iba a dar un buen futbolista. Y lo invité a jugar.

¿Qué pasó cuando tocó balón?
Cuando vi que con seis años tenía esa elasticidad y esa potencia, me di cuenta que allí estaba naciendo un jugador diferente.

¿Se le veía madera de crack?
Era diferente a los otros. Un jugador como Neymar nace entre cada mil millones de seres humanos. Lo comparé con Robinho en la misma edad y era más habilidoso. Ya avisé a su padre que allí había un futbolista que sería, como mínimo, tan bueno como Robinho.

¿Y qué ocurrió entonces?
Me acompañó allí donde yo entrenaba. Como sus padres no tenían condiciones financieras, lo llevaba siempre arriba y abajo con mi coche. Fue a la Portuguesa Santista, al Gremetal, de nuevo a la Portuguesa y al final acabó yendo al Santos. Lo fui puliendo en los 5 o 6 años que estuvo conmigo: que chutase con las dos piernas, no cohibirle el dribling y potenciar su habilidad natural. Siempre se divertía con la pelota. Y con el tiempo creó fuerza y resistencia.

¿Qué tipo de niño era Neymar?
Un chico alegre. Siempre fue muy inteligente, iba bien en la escuela. Es un jugador que corre, que piensa y que ve.

¿Hasta dónde va a llegar?
El cielo es su límite. Tiene un talento innato. Se supera en todo lo que hace. Su mente va un segundo por delante de los demás. Y algo importante, tiene los cimientos de su familia: sus padres siempre estuvieron a su lado. Y eso ha marcado la diferencia.  

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