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FC Barcelona

Fermín y Olmo rompieron el hielo

El Barça remontó y goleó al Slavia en un partido gélido disputado a siete grados negativos

El Barça derrota al Slavia de Praga y consigue la octava posición

El Barça derrota al Slavia de Praga y consigue la octava posición / Champions

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

¡Qué frío! ¡Pero frío, frío! Incluso quienes han vivido toda la vida en Praga, como Ondrej, de la PB Lleó de dues cues, de Chequia, asegura que "hace frío, sí, más de lo normal". Así, a -7, según la UEFA, con sensación térmica de -8, según 'Google', que es la que vale, salió el Barça al Eden Arena. Tocaba arremangarse, pero no literalmente.

El once con el que el Barça jugó ante el Slavia

El once con el que el Barça jugó ante el Slavia / DANI BARBEITO

Flick despejó la 'x' alineando a Raphinha, una de las grandes incógnitas. Y despejó también la de quién iba a sustituir a Lamine Yamal, finalmente Bardghji. En defensa, Hansi dio descanso a Cubarsí. El once, con retoques, era de lo buenos, de los que quiere estar entre los ocho primeros.

Y el Barça, como el ambiente, salió gélido. Daba la sensación que quería, pero una cosa es la cabeza y otra son las piernas, encartronadas pese a un calentamiento serio, conscientes todos de lo que esperaba, el 'winter is coming' en versión 'hardcore'. El Slavia no había marcado ni un solo gol en las jornadas anteriores y solo necesitó media parte para hacer dos. Ambos a balón parado, ambos a la salida de un córner.

El primero, a los diez minutos, fue de Kusej, que cazó un balón peinado al segundo palo adelantándose a una defensa convertida en muñeco de nieve. Flick se quedo helado en la banda, pero el humo que salía de su cabeza era del cabreo monumental con el que encajó el tanto. Habría más.

Fermín se abraza a Flick tras el segundo gol

Fermín se abraza a Flick tras el segundo gol / Petr David Josek / AP

Antes, Fermín se ató la manta a la cabeza y dijo que basta de hacer el pamplinas, que si se quiere ganar la Champions también es necesario competir con el termómetro bajo cero, que esto va de sangre caliente y mente fría. De Jong, de los mejores en el primer tiempo, pero sin despeinarse demasiado, se la puso en profundidad y el andaluz no falló. Luego fue Pedri quien se la dejó en la frontal para que, al otro palo, batiera a Stanek otra vez. El canterano se hizo gigante en Praga ante los temblores de sus compañeros.

Pero este Barça, que va camino de convertirse en bicéfalo, volvió a las andadas en un nuevo saque de esquina que, tras peinar Chaloupek, acabó rematando Lewandowski en propia puerta. Vuelta a empezar, como si no la primera mitad hubiera sido solo un bloque de hielo por esculpir al que no se le hubiera hecho ni un rasguño.

Pedri pidió el cambio lesionado

Salió algo más cálido el Barça tras el descanso, empujando al Slavia frente a su portero. Y llegó el tercero. Fue de De Jong, que acabó una jugada a tres bandas (o cuatro) entre el disparo de (otra vez) Fermín desde la frontal, la parada de Stanek, el rebote recogido de Lewy, torpón todo el encuentro, Stanek de nuevo y Frenkie a puerta vacía. Fue fuera de juego (extraño, muy extraño). Otro cubo de agua fría. No fue el último ni el más frío. Pedri se echó al césped y pidió el cambio por lesión echándose las manos a la cabeza. Cuando todo puede salir mal, sale peor. Entraron Olmo y Rashford.

Nada más entrar, Dani lo volvió a hacer. Agarró un balón en la frontal tras un intento de Lewandowski y lo colocó en la escuadra, como ante el Espanyol. Olmo y Fermín compiten por quien la mete mejor desde lejos. Fogonazos de talento que daban de nuevo el triunfo a los blaugrana. Era ahora al Barça a quien le interesaba enfriar el tema. O matarlo y para casa, que es lo que pasó: balón a Raphinha, que se la puso a Lewandowski, y el '9' corrigió su error para hacer el cuarto. El Barça es noveno, tocará acabar el trabajo ante el Copenaghe en el Camp Nou.