Sport.es Menú

Eladio, el primer soldado de la trinchera

Ejemplo de jugador temperamental y comprometido con los colores blaugrana, se significó especialmente la noche del penalti de Guruceta

Fue expulsado por el árbitro tras llamarle `madridista¿ y acabó en comisaría en un partido en Lieja

Eladio Silvestre, futbolista del Barça en la década de los sesenta
Eladio Silvestre, futbolista del Barça en la década de los sesenta | A. Campañá

Para entonces, ya era uno de los veteranos del equipo, un defensa recio y sólido, un bloque de cemento en el costado izquierdo de la zaga del Barça. Era la tarde del 6 de junio de 1970, cuando la Copa del Generalísimo se jugaba tras la Liga, y el Madrid visitaba el Camp Nou en la vuelta de los cuartos de final tras el 2-0 en el Bernabéu. 

A falta de media hora, Guruceta pita un increible penalti, por un derribo fuera del área de Rifé a Velázquez. Y se desata la tormenta: lluvia de almohadillas, indignación creciente y un expulsado por protestar, Eladio Silvestre, el lateral zurdo del Barça. “Eres un madridista, no tienes vergüenza”, le gritó mientras le aplaudía. Tuvieron que sacarlo del campo entre compañeros y rivales. Fue el gran perjudicado de aquella jugada que sigue grabada a fuego en la memoria de muchos culés. Curiosamente, solo le cayeron dos partidos de sanción. 

‘Non grato’ en Bélgica

Poco tiempo antes, en febrero de 1969, Eladio había sido protagonista de otro momento intenso, ‘la batalla de Lieja’: Bélgica y España se jugaban el pase al Mundial de México. Fue un partido bronco, con los belgas especialmente revolucionados. Eladio fue expulsado por defender -ironías del destino- al madridista Velázquez, que había sido objeto de una entrada criminal, y como tardaba en abandonar el campo, entre protesta y protesta, la policía irrumpió en el césped para llevárselo. “Los policías empezaron a darme patadas y bofetadas. Pensé que me mataban”.

Lejos de calmarse, las cosas se complicaron: Eladio y Gallego acabaron denunciados y en comisaría. Tuvieron que ir a juicio. Fueron declarados ‘non gratos’ en Bélgica. “Además de no poder masticar, me cayeron 200.000 pesetas de multa y un año sin poder entrar en Bélgica”, recordaba Eladio. España, por cierto, perdió 2-1 y se quedó sin Mundial.  Eladio fue el Puyol de los años sesenta. “éramos de un estilo similar; él mucho mejor, aunque yo era un poco más pícaro”, recordaba hace poco en ‘L’Esportiu’. 

Paso por el Condal

Natural de Sabadell, se incorporó a la primera plantilla del Barça en 1962, tras pasar por el Condal. Su primer año no fue fácil: jugó ocho partidos, entre ellos un doloroso 1-5 ante el Real Madrid en el Camp Nou y una estrepitosa derrota en Copa ante el Elche (4-1). Pero se consolidó la temporada siguiente, con César como entrenador. En 1966 fue mundialista en Inglaterra y en 1972 se vio obligado a dejar el Barça. Había desembarcado en el banquillo Rinus Michels, que prefería apostar por Quique Costas en el lateral. La competencia aumentaba con el fichaje de De la Cruz: la etapa de Eladio como jugador del Barça se cerraba. 

Entrega incontestable

Una entrega incontestable, un esfuerzo sin límites y un palmarés demasiado corto; tres Copas y una Copa de Ferias. Nunca pudo celebrar la Liga. Cuando dejó el club, la directiva le prometió un partido de homenaje (la ley no escrita aseguraba un partido así a quienes hubiesen estado más de diez años en el primer equipo) que nunca llegó. Jugó cuatro años más, en Segunda división, dos con el Hércules y dos en el Nàstic de Tarragona, antes de colgar las botas en el verano de 1976, a los 36 años. Una vez retirado, se instaló con su familia en Falset y montó varios negocios que no acabaron bien: una fábrica dedicada a la construcción de ladrillos y varios bares en Sabadell, que acabaron ahogados por las deudas. Luego trabajó en una fábrica de plásticos de Tarragona. 

EL ‘ALMA’ DE LA MAGÒRIA

Una llamada de la agrupación de veteranos del Barça le puso en contacto con la Generalitat, que le buscaría un trabajo nuevamente cerca del fútbol: durante 24 años fue el encargado de las instalaciones de la Magòria, el mítico campo del barrio de Hostafrancs de Barcelona. Allí hizo de todo, desde lavar toallas a regentar el bar, para acabar convirtiéndose en el alma del barrio. Ahora vive jubilado en Sabadell, disfrutando del Barça y de sus nietos, y es uno de los fijos en las ‘folgas’ que organiza cada año la Agrupació Barça Jugadors, excursiones de un fin de semana para exfutbolistas mayores de 65 años. 
 

cerrar
Sport

SPORT.es

Descarga gratis la app en tu móvil