El Barça tira de 'Iniestazo' para batir a un gran Moragón

El modesto plantó cara al grande todo lo que pudo. Aguantó 42 minutos hasta que Andrés Iniesta ejerció de francotirador y apuntó con tino a la escuadra de José Sánchez Moragón. El mismo portero que empezaba a ser pesadilla para la inédita delantera del Barça, con un falso '9', un joven del filial y un habitual. Cesc, Tello y Villa, respectivamente.

Lluís Payarols

Guardiola no quería relajaciones pese a tratarse del primer asalto de la eliminatoria. El de Santpedor puso sobre el tapete de la Feixa Llarga a cinco de los ocho convocados por Del Bosque. No se fiaba de la ilusión de un Hospi que estaba dispuesto a aprovechar las pocas oportunidades que pudiera tener. Una de ellas fue un fallo de Maxwell que fue a parar al exjugador del Sants y del Prat David Haro... hasta que éste frenó al escuchar el sonido de un pito. Del Cerro Grande no fue.

La respuesta fue de Villa. Disparo cruzado y mano oportuna de Moragón para ceder el primer córner del partido. Al Barça le costaba pisar el área del equipo franjirrojo. Con los hermanos Viale de centrales y los jóvenes Moussa Bandeh y Peque en los laterales, el equipo de Vinyals complicaba las apariciones de los atacantes de Guardiola.

Fue uno de los Viale, Lucas, quien tuvo su ocasión a balón parado, en un libre directo que Pinto detuvo en dos tiempos. Una isla dentro del habitual dominio blaugrana, con Xavi en el timón y el balón moviéndose vertiginosamente por el césped del Municipal.

Si los de arriba no disparaban, los de segunda línea lo intentaban. Un zapatazo de Keita volvió a poner a prueba al ex portero del Reus. Más tarde, la tuvo Cesc, pero Moragón se lució de nuevo.

Hasta que llegó el minuto 42 y el partido se desencalló. El Barça logró el objetivo de retirarse a los vestuarios en ventaja. Tuvo que ser en un chut lejano, sin pisar el área y con la pericia del hombre que dio un Mundial a España, Andrés Iniesta. Ese disparo fue lo único que se le escapó al gran Moragón. Suficiente para los de Guardiola.

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Tras el descanso, Vinyals cambió la cara al ataque del Hospi. Se quedaron en la ducha Sergio Cirio y David Prats. Al pasto, Aday y un Marc Pedraza que estuvo a punto de aguar la noche a Pinto tras un gran centro de Peque. El balón salió fuera, para alivio del meta blaugrana.

Enseguida el Barça volvió a controlar la situación, pero adoleciendo en todo momento del olfato de gol que desearía Guardiola para sentenciar la eliminatoria. El Centre d'Esports L'Hospitalet achicaba agua pero los torpedos no inquietaban a Moragón. Una comodidad discutible, por cuanto David Haro y compañía esperaban agazapados para salir en alguna contra.

Poco después de que el goleador Iniesta dejara su puesto a Sergio Busquets, el Barça tuvo otra clara oportunidad. Keita quiso chutar en el área, pero la pifia se convirtió en un pase de oro a un Cesc que no tuvo puntería. Respiro para esa hinchada local que sueña con que el Hospi, el próximo mes de mayo, luche por regresar a una Segunda A que solo recuerdan los socios más antiguos. Méritos están haciendo para ello.

El planteamiento local seguía impidiendo las llegadas al área de los barcelonistas. Guardiola buscaba frescura y apostó por Rafinha en lugar de Cesc. El hermano de Thiago vio en el césped como Villa probaba fortuna en un libre directo. Disparo seco del asturiano, difícil de controlar para Moragón, quien respondió a la perfección.

El 0-1 no podía dar tranquilidad a los de Guardiola. Y a nueve minutos del final, esa tranquilidad pudo desaparecer porque el incansable Haro desesperó a Maxwell por su banda y asistió a Aday, para que el exjugador del Sant Andreu ejecutara un disparo marca de la casa que obligó a Pinto a lucirse... y casi a lesionarse. El meta portuense tuvo que ser atendido pero pudo seguir.

Lo mejor para el Barça en un partido poco fluido era que los minutos fueran pasando. Y más, viendo que el Hospi apelaba al 'de perdidos al río (Llobregat)' e iba adelantando líneas, por si las moscas. Quizá lo que buscaba Pep. O Villa, que volvió a chutar desde lejos impactando en un defensa. El balón se envenenó, pero Moragón, siempre Moragón, volvió a ser antídoto.

El público local tuvo aún oportunidades para vibrar, como cuando David Haro volvió a profanar el área blaugrana y se encontró con el infranqueable Puyol para desbaratar el 'yuyu'. Y al final, el Barça tuvo que conformarse con un triunfo por la mínima. El Hospi aguantó lo que pudo, dio la cara y complicó la vida a un Barça que ganó gracias a un 'Iniestazo' en toda regla. Un 'Iniestazo' que endulza a Guardiola el primer trago de Copa.

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