Entrevista SPORT | Edwin Winkels Periodista
Edwin Winkels: "El 'tú eres muy malo' de Van Gaal no fue ninguna broma; estuvimos 20 años sin hablar"
El periodista neerlandés atiende a SPORT y cuenta las anécdotas más destacadas de su carrera y su punto de vista del periodismo actual

Edwin Winkels entrevistando a Johan Cruyff en la cama del hospital / Archivo
Entablar relación con los futbolistas es cada vez más difícil, pero basta remontarse a cuando los clubes no estaban bunkerizados. Periodistas y jugadores convivían con complicidad y confianza, lejos de la criminalización actual. Para conocer aquellas anécdotas, en SPORT hablamos con Edwin Winkels, periodista neerlandés de referencia que vivió uno de los mejores Barça de la historia, cara a cara con grandes futbolistas y en el corazón del día a día azulgrana. Corresponsal para Algemeen Dagblad, la televisión pública NOS y colaborador en De Wereld Draait Door, mantuvo una relación cercana pero siempre profesional con las estrellas de entonces, en una época en la que el fútbol se escribía a otro ritmo.
Cuénteme tu época más intensa e interesante como corresponsal.
Las temporadas de Cruyff fueron muy interesantes, aunque no tanto los partidos sino rueda de prensa y todo lo que sucedía alrededor del club. En cuanto a intensidad, creo que en mi periódico fue la temporada de Bobby Robson y luego los tres primeros años de Van Gaal. En el año 2000 dejé la sección de deportes. Mucho trabajo, muchos temas, mucho interés… pero sin duda Van Gaal fue lo más intenso. Se ganaba, pero nadie estaba contento con el juego y siempre había mucho conflicto. No había paz ni tranquilidad. Siempre pasaba algo: Rivaldo se rebelaba o surgía cualquier cosa. Van Gaal estaba en el punto de mira porque había muchos jugadores holandeses.
¿Por qué?
A mí me parecía que intentaban hacer una mala copia del Ajax. Me parece una falta de imaginación recurrir a los jugadores que ya has entrenado en otro equipo. Tienes que buscar otras cosas. Es como si llegas a España, no te gusta el queso manchego y te llevas el queso gouda para comer. Eso pasaba: no todos eran mucho mejores que lo que ya había aquí. ¿Para qué fichar laterales del Ajax cuando aquí ya había? A mí tampoco me gustaba que hubiera tantos holandeses. Si el Ajax o el Feyenoord jugaran con ocho o nueve españoles, también se quejarían.
¡A nivel de comunicación era perfecto para usted! Se entendía perfectamente con los jugadores.
Sí, me enviaban a muchas tertulias y radios. Era difícil explicar qué pasaba por la cabeza de Van Gaal. A mí me costaba entenderlo. Viajábamos mucho con el equipo; era diferente a ahora: compartíamos hotel y vuelos. Hoy ya no tiene gracia: a los periodistas los han dejado en un contenedor en la Ciutat Esportiva, alejados del campo de entrenamiento para que no puedas cruzarte con ningún jugador. Antes veíamos los entrenamientos y hablábamos con los jugadores. Ahora ya paso de todo, no me interesa. Van Gaal entendía a la prensa pese a los problemas. Siempre nos decía que sabíamos más de fútbol que muchos periodistas de Holanda que no venían a los entrenamientos. Ahora eres casi un indeseable, a los clubes les molestas como periodista.
Muchos no quieren hablar con la prensa ahora, no quieren meterse en líos.
Veo que jugadores como Frenkie ya no cuentan historias interesantes y recurren a tópicos porque les sacan de contexto las declaraciones y, sobre todo, ¡porque no los conoces! Hay poca relación con el periodista. Antes había confianza mutua. En Tenerife o Sevilla nos encontrábamos con los jugadores en la misma discoteca y ellos confiaban en que no contaríamos nada.
Supongo que existía esa relación de complicidad porque nadie podía saber que los periodistas os íbais de juerga después del partido!
(Ríe) Sí. Ahora soy más viejo también. Antes teníamos la misma edad que los futbolistas y era algo normal. Charlabas con ellos recurrentemente, aunque nunca me interesó hacerme amigo de ellos, siempre me ha gustado tener una relación estrictamente profesional porque al fin y al cabo escribíamos y vivíamos de ellos.
¿Hay algún momento o anécdota con algún jugador, entrenador o directivo del Barça que no haya explicado a menudo y que recuerde especialmente?
Una cosa que nunca olvidaré, y de la que pronto se cumplirán 10 años de su muerte, fue con Cruyff. Le dio un infarto en 1991 y dio una rueda de prensa dos semanas después de salir del hospital. La rueda de prensa fue en castellano y yo necesitaba declaraciones en holandés para mi televisión holandesa. Como no habló en holandés en ningún momento, subí a su planta del hotel y me encontre a su mujer, con la que estuve un rato hablando para pedirle el favor y aceptó encantada. Entré a su habitación y estuvimos hablando en su cama tranquilamente. Todo era perfecto. Sin seguridad, sin jefes de prensa que te prohibieran estar ahí “porque sí”.
Ha publicado libros sobre el Barça en los Países Bajos. ¿Qué es lo que más fascina o intriga a los holandeses sobre el club?
Antes, mucho más, porque estaban Rijkaard y Van Gaal. Todo Holanda quería saber qué pasaba en Barcelona y el interés era enorme. Luego vino Messi, que hizo historia, y la gente siguió interesada pese a que ya no había holandeses.
Hay muchos cambios en la manera de trabajar del periodista.
Sí. En el año 2000 dejé la redacción de deportes. Pedía una entrevista a un futbolista y todo era diferente: tenías que esperar dos semanas para que te la dieran, así que me hice reportero de información general porque quería hablar de la gente de la calle. El periodismo de calle es explicar lo que a la gente le pasa, sus problemas y alegrías. Es mucho más importante que el fútbol (¡ojo, me lo he pasado muy bien!), pero hay más allá. No es solo eso. El fútbol ha cambiado mucho.
¿Cómo era su relación con los holandeses?
Con Cruyff y Van Gaal teníamos problemas por lo que publicaba; no les gustaba si era crítico. La relación periodista-entrenador era complicada pero se podía hablar. He estado 20 años sin hablar con Van Gaal, por decisión suya.
Me decía que llevaba 20 años sin hablar con Van Gaal. ¿Por qué?
Cuando venían los corresponsales de Holanda, después de la rueda de prensa, Van Gaal hablaba con todos menos conmigo. El “tú eres muy malo” no era en broma, aunque no fue dirigido hacia mi. Fue un gran conflicto en ese momento y no hablamos durante 20 años. Un año nos vimos en el Tour de Francia y hablamos en un hotel como si nunca hubiera pasado nada. Nunca fue muy fácil.
¿No le pica la curiosidad por llamarle?
No, porque nunca llegamos a tener una relación muy cercana y yo me he terminado dedicando a otras cosas.
¿Es usted de aquellos que cree que el Barça te curte en el mundo del periodismo?
Sí, mucho. Es una gran escuela para ser periodista. Aprendes de todo: economía, sociedad… Te curte muchísimo. La competencia con los otros diarios, todo. Ahora todos los rumores se publican. Competíamos por sacar grandes fichajes. Antes cubría al Barça pero no hacía crónicas, y al leer las de mis compañeros pensaba: “Nunca podré hacerlo”. Pero un día empecé y fui mejorando. Es el máximo nivel. Enviar crónicas desde Kiev a -5 grados en la calle es algo que solo sucede en este oficio.
Supongo que el Barça es difícil de explicar...
Sí. Tengo 63 años pero admiro a los compañeros que aún siguen. Los admiro porque es un mundo complejo pero fascinante. Ese entorno es como la política: debes saber de dónde vienen las mentiras y la verdad. Hay muchos intereses y nadie va a cara descubierta. Muy complejo.
¿Tóxico también?
Es como una droga para algunos, pero yo no estaba tan enganchado, no me veía toda la vida allí. Tóxico no es si sabes relativizar. Al fin y al cabo es fútbol: no decide cosas en el mundo, pero sí afecta a la alegría de la gente.
Luego escribió libros.
Dejé el periódico en 2012 y sigo haciendo crónicas y reportajes para mi periódico en Holanda, pero dejé la redacción porque ya había hecho todo lo que quería. Quería ser freelance para tener más tiempo para escribir libros o irme un mes a Nueva Orleans a escribir una novela. Ves todo con más distancia. Sigo viendo fútbol y al Barça, pero lo veo con más calma y menos fanatismo.
A la distancia todo es menos intenso.
Sí, el gran error de los entrenadores es pensar que los periodistas vamos contra ellos y contra el club. Yo nunca he trabajado con ningún periodista que quisiera que el Barça perdiera. Yo no celebraba goles delante de la máquina de escribir. Éramos los primeros interesados en que el Barça ganara: las crónicas eran mejores, vender periódicos, disfrutar… Yo no viví la época Messi a diario y debió ser una delicia.
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