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Los diez momentos del Barça campeón de Liga

Flick, el ego, el Sánchez Pizjuán, el regreso al Camp Nou, Del Cerro Grande, Muriqi, Lewandowski... y el gran día

Araujo levanta el trofeo de la Liga con toda la plantilla

Araujo levanta el trofeo de la Liga con toda la plantilla / Valentí Enrich

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Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

El Barça ya es campeón de la Liga 2025-2026 cuando aún faltan por disputar las últimas tres jornadas. La superioridad y regularidad que ha mostrado a lo largo de la temporada ha sido tan evidente que en la visita del Real Madrid al Spotify Camp Nou no hubo más equipo que el blaugrana. Los blancos han sellado una campaña horrenda ante un Barça que ha vuelto, por segundo año consecutivo, a confirmar su hegemonía en el fútbol español.

No ha sido, sin embargo, nada fácil llegar hasta aquí porque 35 jornadas disputadas de agosto a mayo dan para mucho y, aunque la solidez del conjunto que dirige Hansi Flick ha sido ejemplar, ha habido situaciones de todo tipo y no siempre positivas para los intereses del ya campeón. A continuación repasamos diez momentos que han resultado, con el paso del tiempo, claves en la consecución de la tercera Liga en cuatro años para el Barça.

Flick, el ego y el éxito

Tras sumar dos victorias consecutivas en las primeras dos jornadas ante Mallorca y Levante, ambas a domicilio, tocaba la tercera salida seguida (así lo pidió el club por las obras del Camp Nou). Los blaugrana empataron en Vallecas ante el Rayo Vallecano (1-1) y Flick acabó muy decepcionado con la imagen del equipo. Por eso aprovechó la rueda de prensa posterior para lanzar un aviso: "El año pasado jugamos y trabajamos como equipo y lo más importante es que no haya egos porque esto mata al éxito del equipo", reflexionó en la que es una de las grandes frases de la temporada. No le gustó lo que estaba viendo y tocaba dar un toque de atención. El empate hizo líder al Real Madrid, que ganaría sus primeras seis jornadas.

Hansi Flick, entrenador del Barcelona

Hansi Flick, entrenador del Barcelona / VALENTÍ ENRICH

Doble partido en el Johan Cruyff

Pese a disputar las tres primeras jornadas a domicilio, el equipo, que ya había abandonado un Estadi Olímpic Lluís Companys al que aún debería regresar tres veces, aún no podía regresar al Camp Nou, por lo que se vio obligado a disputar dos partidos como local en el Johan Cruyff, lo que generó cierta polémica y algunas incomodidades. Los blaugrana, sin embargo, resolvieron sin problemas los compromisos ante Valencia (6-0) y Getafe (3-0). De hecho, la imagen del Barça en ambos partidos mejoró muchísimo la de Vallecas y el optimismo regresó al vestuario. El Real Madrid seguía líder.

Primer gran varapalo madridista

El Real Madrid, hasta llegar a la jornada número 7, había logrado ganar todos y cada uno de sus partidos con un fútbol más o menos atractivo, pero absolutamente solvente. Hasta que llegó el derbi madrileño disputado en el Metropolitano. Los de Simeone fueron en aquel momento el primer gran rival al que se enfrentaban los de Xabi Alonso, que cayeron de forma estrepitosa encajando un 5-2 tan amplio como coherente con lo visto sobre el césped. Además, el Barça aprovechó el tropiezo ganando a la Real Sociedad y se puso líder con un punto de ventaja.

Xabi Alonso y Vinicius, tras su deenuentro en el clásico.

Xabi Alonso y Vinicius, tras su deenuentro en el clásico. / EFE

El peor partido de la Liga

El liderato de la Liga desorientó en cierta manera a los futbolistas del Barça, a quien Flick ya había avisado hacía algunas semanas de que a estos niveles nadie regala nada. El mensaje pareció calar hasta que llegó la jornada número ocho, cuando el Barça visitó el Sánchez Pizjuán, donde el ya campeón jugó el peor partido de la temporada pocos días después de perder ante el PSG en la Champions. Un desastre de inicio a fin que acabó con una goleada por 4-1 merecida y justa ante un rival que acabaría luchando por no perder la categoría. Fue una derrota tan dolorosa como necesaria en aquel momento para empezar a reaccionar. Casi como un punto de inflexión. El Real Madrid recuperar el liderato con dos puntos de ventaja.

Un Clásico de consecuencias impredecibles

El Barça llegaba al Santiago Bernabéu (jornada 10) con dos puntos menos que el Real Madrid, líder, pero, sobre todo, con muchas dudas y grandes ausencias. Se plantó en el Clásico tras caer de forma consecutiva ante PSG y Sevilla. Además, Raphinha, Lewandowski, Christensen, Gavi, Dani Olmo y Joan Garcia eran baja, como también lo fue por sanción Hansi Flick, expulsado la jornada anterior frente al Girona. Tampoco el juego ni las sensaciones acompañaban a los blaugrana, que acabaron perdiendo 2-1, cerrando el fin de semana a -5 de los blancos. En Madrid se despertó la euforia, pero sería un engaño colectivo porque aquel día sucedió algo que marcaría la temporada para Xabi Alonso y el madridismo. El técnico cambió a Vinicius, que mostró su cabreo con un desplante hacia el tolosarra. La batalla entre ambos estaba servida y la ganó, por imposición de Florentino, el jugador. Xabi Alonso sería cesado tras perder la Supercopa de España en enero. El principio del fin para el Real Madrid y un punto de inflexión para el Barça, que desde entonces encadenaría nueve victorias.

Flick y Raphinha, durante un partido del Barça

Flick y Raphinha, durante un partido del Barça / Dani Barbeito

Regreso triunfal al Camp Nou

Llegó el día, un 22 de noviembre de 2025, en el que el Barça volvió a casa, a Les Corts, a un Spotify Camp Nou aún a medio gas, con una capacidad para 45.000 espectadores. El encuentro ante el Athletic fue una fiesta completa porque los blaugrana golearon 4-0 con goles de Lewandowski, primer goleador en el reformado estadio, Ferran Torres (2) y Fermín López. Los de Flick llegaron con tres puntos menos que su rival y salió a solo uno tras dos empates consecutivos a domicilio de los blancos ante Rayo y Elche. Llegaría la tercera ante el Girona, también lejos de Chamartín, lo que situó líder a los blaugrana con un punto más.

Del Cerro Grande, sospechoso habitual

El Barça fue pasando las jornadas manteniendo su ligera ventaja sobre su perseguidor y llegó a aumentarla hasta los cuatro puntos tras caer el Real Madrid ante el Celta. La jornada 20, el 18 de enero, los de Flick visitaron Anoeta, donde la temporada pasada solo habían logrado el empate tras la esperpéntica decisión de Del Cerro Grande en el VAR con un fuera de juego surrealista de Lewandowski. La historia volvió a repetirse con el mismo colegiado en la revisión, pero con Lamine Yamal haciendo el papel del polaco. El Barça cayó 2-1 y la sospechosa actuación del árbitro generó incertidumbre en el barcelonismo sobre el devenir del campeonato. Tocaba hacer, como siempre, mucho más.

El VAR Carlos del Cerro Grande.

Carlos del Cerro Grande, protagonista en el VAR / AFP7 vía Europa Press

El sorpasso definitivo

La alegría madridista duró solo una semana porque lo único que aguantaba el proyecto blanco eran los resultados y la esperanza, aún viva, de ganar títulos. El fútbol que mostraba el equipo que dirigía ya entonces Arbeloa era un desastre y la caída era cuestión de tiempo. El Real Madrid cayó derrotado ante Osasuna y Getafe de forma consecutiva y permitió al Barça recuperar el liderato y aumentar la ventaja en cuatro puntos, que ya no haría más que crecer con el paso de las jornadas.

Muriqi abre el ataud; Lewandowski coloca la tapa

Parecía una jornada, la 30, propicia para que el Real Madrid recortara distancias con el líder porque visitaban a un necesitado Mallorca mientras el Barça hacía lo propio con el Atlético. Los blancos jugaban horas antes y, pese a ir perdiendo gran parte del encuentro, empataron en los últimos minutos, así que empezaban a soñar con la remontada. Hasta que apareció Muriqi para dar los tres puntos a su equipo y explosionar el vestuario madridista. Si los de Flick ganaban en el Metropolitano, a la Liga solo le faltaría el lazo. Colchoneros y culés parecían firmar el empate, pero apareció Lewandowski para firmar el 1-2 en el minuto 87 y situar siete puntos de ventaja al frente de la tabla. La distancia iría creciendo con el paso de las jornadas porque el equipo de Arbeloa se deshizo como un azucarillo hasta llegar a la jornada definitiva a once puntos.

Muriqi celebra el 2-1 ante el Real Madrid.

Muriqi celebra el 2-1 ante el Real Madrid. / Cati Cladera / EFE

Un clásico que pasará a la historia

El destino quiso que la visita del Real Madrid al remodelado Spotify Camp Nou fuera decisivo. Una victoria, pero incluso un empate, convertía matemáticamente al Barça en campeón. Los blancos llegaban tras una semana convulsa en la que Tchouameni envió al hospital a Valverde y Mbappé se reía del club que le paga de forma muy generosa pasando de todo y exhibiendo su pasotismo públicamente. Pasó lo que tenía que pasar: los de Flick fueron superiores de principio a fin y sentenciaron a los veinte minutos con los goles de Rashford y Ferran Torres. La grada fue una fiesta y dedicó cánticos como "que se peguen, que se peguen" o "cono, quédate". La guinda la puso la entrega por parte de la RFEF del trofeo, que levantó Araujo ante una afición entregada. Un día maravilloso para el barcelonismo.