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El día que Delfí Geli, presidente del Girona, fue víctima de la elástica de Ronaldo en Montjuïc

La inolvidable elástica de Ronaldo (presidente del Valladolid) a Geli (presidente del Girona) fue la carta de presentación del brasileño en el Barça, en el mes de agosto de 1996

Ronaldo, en la Supercopa de 1996

Ronaldo, en la Supercopa de 1996

Javier Giraldo

Javier Giraldo

Ocurrió el 25 de agosto de 1996, cuando la Supercopa de España se jugaba en España. Y cuando la jugaba simplemente el campeón de Copa ante el campeón de Liga, aunque en aquella ocasión el Atlético de Madrid, ganador de ambos torneos en el curso 1995-96, se medía a un Barça que venía de ser subcampeón de Copa y tercero en la Liga.

Los focos, sin embargo, no apuntaban al trofeo en sí, sino a un jugador de amplia y ortodóntica sonrisa, un brasileño que estaba a punto de cumplir 20 años y que había costado una fortuna, 2.500 millones de pesetas.

Son 15 millones de euros, una ganga para el fútbol de hoy, pero un dineral en el verano de 1996. Ronaldo Nazario venía del PSV y aunque era campeón del mundo sin jugar (en 1994), su llegada al Barça era una incógnita. Su primer examen era de altura: la ida de la Supercopa de España ante el Atlético de Madrid del doblete, y en un escenario extraño, el estadio Olímpico de Montjuïc. El Camp Nou estaba en pleno proceso de cambio de césped y no se podía utilizar en esa fecha.

El Barça ganó la Supercopa de 1996

El Barça ganó la Supercopa de 1996 / Sport

Una temporada de ensueño

Si había dudas sobre su rendimiento, Ronaldo las despejó todas de golpe: a los seis minutos ya había marcado un gol.

Pero lo más importante (y recordado) llegó en el minuto 75, cuando Ronaldo se sacó de la manga (de la bota derecha, en realidad) un regate aún muy recordado. Fue una de las mejores acciones técnicas del brasileño durante su etapa en el Barça, y eso que tuvo mucho donde elegir.

Ese partido, por cierto, acabó 5-2. El Barça perdió 3-1 la vuelta en el Calderón, pero se aseguró el título.

El regate se llamó elástica. Y la víctima fue Delfí Geli, lateral derecho del Atlético y hoy, presidente del Girona, que no logró reaccionar al movimiento del '9' azulgrana.

Fue un movimiento tan rápido e inesperado que sorprendió tanto al rival como a los espectadores. En seco, Ronaldo tocó el balón dos veces, muy rápido, primero hacia afuera y luego hacia dentro, tic, tac.

Ronaldo, tras firmar por el Barça

Ronaldo, tras firmar por el Barça / SPORT

De la Peña puso el broche

Cuando Geli logró recomponerse, el balón ya estaba en la red de su portero, Molina. Ronaldo brindó el pase a Iván de la Peña, que remató cruzado a gol llegando desde segunda línea.

El regate anticipó lo que sería Ronaldo en el Barça: un delantero descomunal que firmó una temporada para enmarcar. Supo a poco que solo pudiera estar una temporada, porque su año en el Barça fue mágico. Fue Pichichi con 34 goles (47 goles en 51 partidos en el global de la temporada): ganó la Supercopa de España, la Copa y la Recopa. Solo le faltó la Liga.

Aquella elástica a Geli fue su carta de presentación en el fútbol español. Curiosamente, años después ambos se convertirían en presidentes de equipos de Primera; Valladolid y Girona, respectivamente.

'Papá' Garrincha

El regate fue impactante, pero no salió de la imaginación de Ronaldo. La patente, si en el fútbol hubiera patentes, habría que adjudicársela a uno de los mejores regateadores de todos los tiempos, Garrincha, el jugador con una pierna más larga que otra que hizo historia en el Botafogo y en la selección brasileña.

"En vez de arrastrar la pelota en un solo viaje a un lado y a otro, él daba dos toquecitos, tip para dentro, tap para fuera; luego rompía hacia el banderín de córner derecho, y desde allí facturaba un centro sobre puerta que era tres cuartos de gol. En los días felices de la selección de Brasil, un tal Pelé se encargaba de firmar la diablura en la boca de gol", contaba el diario 'El País' en aquel mes de agosto de 1996, elogiando el gol de Ronaldo y recordando las maravillas de Garrincha.