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Entrevista | David Trueba Escritor y cineasta

David Trueba: "Me gustaría que Lamine escuchara aquello que cantaba Camarón, que nada es eterno"

El cineasta y escritor madrileño atiende a SPORT para presentar su nueva película y analizar el fútbol actual

David Trueba en el restaurante Mery durante la entrevista

David Trueba en el restaurante Mery durante la entrevista / Dani Barbeito / SPO

La conversación con David Trueba (56 años, Madrid) no termina nunca. Diez minutos antes de la hora fijada, aparece con ganas de hablar de la dimisión de Mazón y, media hora después, se explaya sobre Lamine Yamal mientras su equipo de prensa nos avisa de que estamos fuera de tiempo. Desde hace días está en plena promoción de su última película ‘Siempre es invierno’, una adaptación de su novela ‘Blitz’, que se estrenó el 7 de noviembre.

Dice el personaje de David Verdaguer en la peli: “La gente sigue teniendo los mismos problemas (el amor, la muerte, la soledad), pero hemos encontrado soluciones increíbles para exprimir naranjas. Esos son los problemas que hemos solucionado, el resto es caos”, ¿convives mejor o peor que en tu juventud con este caos?

Creo que no somos capaces de resolver los grandes conflictos de la humanidad. Si mi abuelo se despertara y pusiera la televisión, diría, "¿Pero nada ha cambiado?" Y en cambio le sorprendería muchísimo lo fácil que es hacerse ahora un café. El caos tiene más que ver con estar vivos; esa especie de inquietud. Creo que uno vive mejor cuanto más avanza en el tiempo: tienes más angustias a lo mejor hacia el final de tu vida, pero de joven te perturba mucho la idea de que todo puede cambiar de un día para otro: sobrevivir profesionalmente, sentimentalmente… la madurez te da cierta pausa. Digamos que los futbolistas de 20 años corren más, pero los de 30 juegan mejor.

Eso suena muchísimo a Guardiola…

Hace muchos años fui a ver a un River-Boca con Pep en Argentina y había un jugador que se rumoreaba que lo iba a fichar el Madrid que se llamaba Gago y jugaba de mediocentro. Y entonces le dije a Pep, “Oye, ¿qué tal es este Gago del que se habla tanto?” y me dijo, "Bueno, ya lo ves, ¿no? Cuando deje de correr tanto será mucho mejor jugador". Creo que de jóvenes corremos mucho, vamos muy agitados, intentamos resolver todo un poco físicamente, ¿no? Y de mayor, te colocas mejor, estás como más tranquilo. Pero nunca sabes, ¿eh? Te puede afectar algo que te descoloque en cualquiera edad.

Guardiola siguió en el City porque le retaba el mal año y porque creía que tenía las soluciones

David Trueba

— Escritor y cineasta

Con Pep sois amigos desde hace muchos años ¿Es verdad eso de que le gusta relacionarse con gente con la que pueda imaginarse otras vidas?

Sí, sí, puede ser. Pep tiene intereses muy variados y curiosidad por cómo son los mundos de otros y supongo que extrae enseñanzas que le sirven. Al final, la gente que está muy satisfecha con su grado de conocimiento es muy poco interesante. Tú puedes ser el mejor astrofísico del mundo, pero si además lees y tienes un amigo que es deportista incluso como astrofísico eres mejor. Yo le he visto ese interés real, no es un interés decorativo. Yo he estado con él en un laboratorio en Nueva York rodeado de ratones, simplemente porque los dos habíamos conocido a una persona y nos interesaba ver lo que hacía. Y estábamos ahí, con la bata y la gente enseñándonos cómo se les inocula el tumor del cáncer a los ratones. Y piensas: ¿cuánta gente del mundo del fútbol cree que lo que hay ahí afuera carece de interés, salvo él, por ser el más famoso y el más rico? Ese es un problema de los futbolistas terrible. Son personas que se creen que son lo más importante en el mundo.

Los futbolistas son personas que se creen que son lo más importante del mundo, es un problema terrible que tienen

David Trueba

— Escritor y cineasta

¿Te sorprendió que siguiera en el City?

Yo creo que le retó el mal año, ¿no? Creo que había dos maneras honestas de reaccionar. Huir porque no ves que puedes dar soluciones a un problema o quedarte porque crees que sí las tienes. Y además, también, le han construido un club increíble. Es decir, a nivel de instalaciones… es una maquinaria increíble cuando visitas la ciudad deportiva; cómo está distribuido, donde cogen las bebidas los jugadores, donde dejan la ropa, donde hay el gimnasio. Está todo hecho por gente que ama al jugador y le han puesto unas condiciones muy buenas para trabajar y para su propio beneficio.

Dijo que ya le gusta hasta la lluvia de Manchester...

No sé si tanto, ¿eh?, pero puede ser que algo le guste, porque Pep tiene algo de monje mártir [sonríe]. Acuérdate de cuando dijo aquello de "si ens aixequem ben d’hora ben d’hora”, que yo siempre le decía: "bueno, tampoco tanto, ¡deja a la gente trasnochar!” Pero bueno, supongo que es un poco esa sensación de, cuando a entrenadores a veces modestos o que vienen rebotados, les ofrecen un equipo en descenso, y joder, lo cogen porque dicen: "Tío, ¿y si lo salvo? ¡Eso es como ganar la Champions!”. Entonces, para él, el City es retomar un equipo que ha sido una máquina y de pronto esa máquina hace aguas por todas partes, y piensa: "Yo puedo levantar esto otra vez”. Es algo que define mucho a Pep, ¿no?

Ningún jugador del Barça debería olvidar lo que le pasó a Ansu. La vida te gasta unas bromas que te lo descolocan todo

David Trueba

— Escritor y cineasta

¿Qué papel juega el fútbol en tu día a día y qué te parece el Barça de Flick?

Bueno, ya sabéis que yo sigo más el último tercio de temporada, o sea, dejo todos estos prolegómenos, un poco los veo de lejos. Flick es un entrenador potente, pero está clarísimo que una de las cosas más difíciles es gestionar el éxito. A los equipos se les nota mucho si el año anterior ganaron LaLiga o si ganaron la Champions y gestionar al jugador cuando ya no tiene ese reto es complicado. El año pasado el Barça dio un resultado mucho mejor de lo que se esperaba, pero este año a Flick le toca gestionar a futbolistas ya se creen todos los mejores. Y ahí es donde también se va a ver su capacidad dialéctica.

¿Estás viendo un Hansi diferente?

Creo que se le ha visto frustrado en ciertos momentos y el año pasado parecía un hombre que era imposible que se frustrara, ¿no? Tenía un gran entusiasmo. Pero yo siempre recuerdo la frase de Tele Santana. Cuando se retiró, después de muchos años de entrenar a la selección brasileña, algún periodista le preguntó, "Pero hombre, Tele, eres un hombre de fútbol, llevas toda la vida en el fútbol, ¿cómo te retiras ahora?" Y él respondió: "Porque no los aguanto más". Cuando hablas con entrenadores después de un tiempo en un equipo te das cuenta de que los futbolistas son difíciles.

¿La gestión más compleja es la de Lamine?

Yo recuerdo también que la gestión de los primeros años de Messi no fue fácil. Es normal. Los equipos se desequilibran por la importancia de un jugador dentro del esquema. Como entrenador tienes que mantener una normalización, todos los jugadores son iguales, les tratas igual, pero al final incluso los propios jugadores saben que no son iguales. Todos contribuyen al equilibrio, pero tienes que aprender a gestionar esas desigualdades y ahí también se demuestra la madurez de entrenador. Lamine es un chico de su edad, que necesita un entorno que le modere, digamos, en sus entusiasmos y también en esa vida tan superficial de los futbolistas. Asomarle a la vida y recordarle: "Oye, chicos de 18 años brutalmente buenos ya ha habido". Yo creo, que ningún jugador del Barça debería olvidar lo que pasó con Ansu Fati. Era un jugador único y de repente la vida te gasta unas bromas que te descoloca todo. Lamine tiene que pensar que, como cantaba Camarón, nada es eterno. Me gustaría que lo escuchara en su casa y viera que nada es eterno.

David Trueba estrena la película 'Siempre es invierno'

David Trueba estrena la película 'Siempre es invierno' / Dani Barbeito / SPO

En la película está muy presente la preocupación por el paso del tiempo. El protagonista, un arquitecto, incluso trata de reflejarlo con un proyecto de paisaje que incluye un reloj de arena en medio de un parque, ¿qué querías explicar?

Creo que la vida en la ciudad de una manera como automática se va oscureciendo porque no te permite ver la naturaleza. En la ciudad cuesta ver las estaciones. Cuesta ver el paso del tiempo, parece que pueda resistirlo todo: la lluvia fuerte, la nieve… la ciudad está preparada para protegerte. Y, sin embargo, al final el tiempo es ver la naturaleza, porque es la que te dice: este árbol era así y ahora pierde la hoja o tal animal ha desaparecido y se ha renovado por otro. La ciudad es como de hierro y hormigón y ahí te olvidas de la humanidad. Te protege pero te deja en una situación de indefensión.

¿En qué sentido?

En la ciudad de ahora uno puede llegar a olvidar cuál es la esencia de vivir y eso perturba a mucha gente. Antes, por ejemplo, vivíamos en familias muy grandes donde había un niño recién nacido y un abuelo a punto de morir. Veías el ciclo vital. Hay mucha gente ahora que se sorprende de que se vaya a hacer mayor y yo me pregunto, ¿por qué te sorprendes? Es como alguien que se sorprende porque va a llegar la noche a partir de las ocho de la tarde. Y ese alejamiento tiene que ver en parte con tecnologías que nos van protegiendo de lo natural y no vemos en qué consiste el paso del tiempo y la vida biológica. Parece como que podemos vencer a la biología o a la meteorología pero luego de tanto en tanto nos recuerdan que son superiores a nosotros de millones de formas y que pueden ser salvajes, crueles, y sobre todo dictatoriales. Tú puedes ser un tío que está en forma y que corre cada día, pero cuando llegas a una edad, como dice mi amigo Vicent, ya no bajas escalón a escalón, bajas de rellano en rellano.

Nadie puede decirle a alguien que envejecer es maravilloso, pero la alternativa es peor

David Trueba

— Escritor y cineasta

Óscar Tusquets tiene un libro que se llama ‘Vivir no es tan divertido y envejecer, un coñazo’…

[Sonríe]. Digamos que nadie puede decirle a alguien que envejecer es maravilloso. Me acuerdo que hace años en un programa, me parece que fue Gonzo, que invitó a Manuela Carmena y Charo López, ¿no? Y entonces Manuela empezó. “Ay, pues qué tontería. La vejez es maravillosa y es un momento estupendo. Yo me siento muy bien y tal”. Y entonces Charo, que es una tía estupenda y además es amiga mía dijo, “A ver, Manuela, es un horror. O sea, es un horror, lo que pasa es que es un horror inevitable, pero no me digas que no era mejor cuando estábamos estupendas y teníamos 20 años, claro”. Ahora, ¿tienes alguna manera de evitarlo? Es decir, la alternativa es peor, la alternativa es no llegar a la vejez. El problema de la vejez es que la etapa siguiente es la más cercana al precipicio y como tal te abruma.

En ‘Siempre es invierno’ el viaje parece una excusa para que, personajes que están atravesando dificultades vitales, se redescubran. ¿Es necesaria la distancia para que alguien cambie?

Una persona puede estar tan centrada en sí misma que es incapaz de verse desde fuera y en los viajes se para la rutina. En el fondo yo creo que todas las personas necesitamos de tanto en tanto mirarnos desde fuera. No con esa presión horrible de qué están pensando los otros sobre mí, sino qué estamos pensando nosotros de nosotros mismos. Y eso no lo hacemos muy a menudo, ¿no? Nos asusta.

Me hace pensar en una frase que se me quedó grabada de alguien que decía que "toda la infelicidad de los hombres viene de la imposibilidad de quedarse solos en una habitación"…

Claro, esta toda la obsesión de no estar parado en silencio y llenar todas las horas del día. Pero llenarlas ¿contra quién? O sea, nadie te está acosando. A veces voy por la calle a caminando y, como muchas veces estoy en ciudades donde no tengo una agenda tan exigente y tal, noto que la gente casi me mira y me dice, "Pero este tío, ¿cómo pasea así? O sea, ¿cómo puede permitirse el lujo de mirar un edificio?"

Trueba habló durante la entrevista de algunas aventuras que vivió con Guardiola

Trueba habló durante la entrevista de algunas aventuras que vivió con Guardiola / Dani Barbeito / SPO

Durante tu carrera ¿has notado que tu propio concepto del amor ha evolucionado? ¿Ves un cambio a nivel social?

El amor, en la percepción del amor personal, por supuesto, creo que cambia constantemente en cada historia. Es decir, es algo que a lo mejor de joven no eres tan consciente, pero si te abstrajeras y lo vieras, la experiencia del primer amor te condiciona para la experiencia del segundo, y la de las dos primeras para la del tercero. Cuando alguien habla del amor de una manera en general lo está haciendo desde su experiencia. El amor es el que cada persona ha ido experimentando y por lo tanto hay gente que lo relaciona con una persona en particular para el resto de su vida, otra que lo convierte en una aventura constante y otros que dicen, "Yo casi mejor no me vuelvo a exponer porque he sufrido." Por eso digo, es más una experiencia personal, única, íntima y la gente saca una conclusión que puede ser rebatida por la aparición de otra persona.

Uno de mis hermanos dice que el amor es incompatible con el móvil. Creo que le ha quitado un componente de espera y de construcción un poco romántico y el mundo se ha hecho un poco más salvaje y superficial

David Trueba

— Cineasta y escritor

¿Y en la concepción general?

Creo que la introducción del móvil en la vida de las personas ha acelerado muchísimo las relaciones interpersonales. Ha metido otra velocidad. Cuando yo tenía 15 o 16 años, había un periodo de observación. Te gustaba alguien, te mirabas de lejos, no te atrevías a hablar, intervenían los de en medio, le hablaban de ti. Ese tiempo de observación te reafirmaba o te desanimaba. Ahora ya con tres mensajes más o menos sabes si eres bien recibido o no e incluso se precipita la relación carnal, porque también con las palabras te atreves a ir más deprisa. Todo eso le ha quitado al amor un componente de espera y de construcción un poco romántico y el mundo se ha hecho un poco más salvaje, más superficial, más brutal.

Todo sucede como por impacto, ¿no?

Sí. Llegas antes a una persona, chocas antes con una persona y también desaparece antes. Hay mucha gente que no cree en el amor. Uno de mis hermanos incluso dice: "El amor es incompatible con el móvil. Una sociedad donde te relacionas con móviles y amor es imposible”. Es una reflexión que me gusta. Por ejemplo, cuando hablamos de cine la hemos hecho muchas veces: Cojamos las películas más románticas de la historia del cine o que han formado la idea del amor en los espectadores y pongámoslas en tiempos del móvil. ‘Casablanca’, por ejemplo, si hubiera habido un móvil, Ingrid Bergman le habría escrito: "Oye, perdona que he tenido un problema y tal, llegaré más tarde a la estación, cogemos el de las siete”. Todo el constructo amoroso se habría roto. Creo que estamos en un mundo que da un poco de miedo. Pero, al mismo tiempo, también veo a una onda de jóvenes intentando recuperar algo, que no saben muy bien qué es, si es espiritualidad o emocionalidad, pero que claramente dicen: "Yo quiero vivir un poco de otra manera”. Supongo que la gente sigue buscando un cómplice en su vida y sigue encontrando placer en hacer las cosas para contárselas a esa persona.