David Carabén: "Dembélé está girando la cabeza de la gente"

David Carabén: "Dembélé está girando la cabeza de la gente"

Dembélé, el jugador del Barça que participa en más goles | Laia Cervelló

"Fue fascinante ver a Pedri volver como un líder natural sin el paraguas de Messi", asegura

El cantante presenta ‘L' aigua clara’, el último disco de la banda catalana Mishima

David Carabén, frontman de la banda Mishima, estrena el nuevo disco, 'L' aigua clara'. Hijo de Armand Carabén, el directivo que trajo a Johan Cruyff al Barça, el club lo acaba de nombrar comisionado de su 125 aniversario.

Dices: “Convoco a la gente a un concierto cuando encuentro un nuevo argumento para defender la vida”, ¿Es un vitalismo que te impones o va con tu carácter?

Es una autoexigencia. Si ya cuesta que la gente venga a una sala a escucharte, ¿para qué deberían venir si te estás quejando todo el puto día y consideras que el mundo ha cometido una injusticia contigo? A mí el mundo no me debe nada. Al revés. Yo le debo al mundo el hecho de existir y estar aquí, por lo tanto en mis canciones tiene que haber un intercambio, una generosidad, una cierta honestidad. 

¿Qué hace que des por buena una canción que has compuesto?

Que capture alguna cosa que no tengo resuelta y que sigue latente. Como el que enciende una cerilla y aparece una pequeña llama. Yo creo que una canción es eso: tener el fuego en la mano y después darle el uso que quieras. Me gusta pensar que hay un intercambio con quien la escucha, una ofrenda o un tesoro que he descubierto sufriendo y ahora comparto. 

David Carbaen, en la Llibreria Ona

| JAVI FERRÁNDIZ

Una de las que cosas que dices que te interesa es exponer la incertidumbre de la vida...

Claro, mejor hacerte amigo de tus sombras. Ninguno de nosotros sabe de qué va todo esto o qué cojones hemos venido a hacer aquí. ¿Por qué estamos en esta vida? Esta misma pregunta te puede avasallar, o al revés, te puede convertir en un tipo de persona que se la responde con frases hechas, con una ideología o con el fanatismo. Puedes responder a esta incertidumbre que te propone el mundo de muchas maneras. A mí la que me sale mejor es hacer canciones que intentan capturar este misterio.

En una columna tuya abordaste otro tipo de misterio. El gol de Pedri al Galatasaray, ¿por qué destacabas la importancia de no pensar?

Esto salía en una película de Godard. Creo que era en ‘Une femme est une femme’. Anna Karina se encuentra en un bar con una especie de filósofo que le cuenta un pasaje de ‘Los tres mosqueteros’ de Dumas. En esta escena, Porthos instala una bomba en un sótano, prende la mecha, y empieza a correr. Y, entonces, mientras corre, se para un momento a pensar, explota la bomba y se muere. Entonces el filósofo dice: ‘la primera vez que Porthos piensa muere’. Con esto quería decir que hay acciones del juego, donde es mejor que no intervenga el pensamiento. 

De hecho, cuando a Pedri le preguntan por el gol, responde: “No me acuerdo”.... 

[Sonríe]. Tu cerebro ha trabajado durante tantos años para depurar la técnica que, esa práctica, hace que el pensamiento solo intervenga muy de vez en cuando para corregir el gesto. Es como tocar la guitarra. Puedes improvisar cuando lo tienes mecanizado. Es lo que llamamos automatismos en el mundo del fútbol y que están tan presentes en tantos aspectos de la vida. Pedri en ese momento dio otra prueba de cómo funcionan; no era consciente, se dejó llevar. 

¿Qué lo hace tan especial?

Que domine tantos aspectos de esos por los que se crean academias de fútbol. Es fascinante ver cómo se sitúa en el campo, cómo perfila el cuerpo para recibir el balón, cómo sabe encontrar el espacio... y sobre todo la personalidad con la que volvió. Esta temporada, sin el paraguas de Messi, vuelve como un líder natural. Lo ves dando dando instrucciones con los dedos como Johan. Que piensas: ¡hostia puta, qué tío! Tan joven y esta seguridad en sí mismo. Es muy bonito cuando ves una persona crecer delante de tus narices. Hay una generosidad en estos personajes que crecen en público. Es muy inspirador.

David Carabén, designado comisionado para el 125º aniversario del Barça

| JAVI FERRÁNDIZ

Hablando de misterios, tenemos que hablar de Dembélé...

Me fascina.

He leído cosas muy buenas sobre él. Por ejemplo, que es como jugar al FIFA y apretar todos los botones. O que es el único futbolista que juega peor con confianza...

[Carcajadas]. Es como lo que dice un amigo mío enólogo de que hay vinos que tienen potencia y estructura. Pues Dembélé es potencia sin estructura. Cada vez que constato que el defensa no tiene ni puta idea de por dónde le saldrá, y tú, como espectador, tampoco tienes ni puta idea, empiezas a sospechar que él tampoco tiene ni puta idea [risas]. Con Adama sabes por dónde saldrá, con Dembélé, no tienes ni puta idea... está girando el cerebro de la gente. 

¿Crees que se puede reconducir?

Normalmente tus virtudes son también tus defectos. Todos los entrenadores, uno detrás de otro, confían en darle esta estructura, en darle esta previsibilidad, que él controle este fuego, pero cada vez cuesta más. Contra el Rayo fue desesperante.

¿Es el mejor jugador de los peores jugadores?

[Sonríe]. Es un poco como aquel ciclista que se llamaba Gorospe, que parecía que algún día iba a ganar algo grande y no lo logró. No sé, quién lo vea cada día entrenar sabrá si se puede domesticar mínimamente. La clave es tener una serie de jugadores con unas características concretas y lograr convocar aquella parte mágica del jugador en un momento determinado. Con Luuk de Jong se ha logrado. Convocar aquel atributo fantástico en los momentos cruciales.

¿Ha decaído tu entusiasmo por Xavi las últimas semanas?

No. Yo creo que ha sido una bajada de brazos que tiene mucho que ver con la tensión competitiva. Nos pasa a todos. Fíjate con 'el procés', con las promesas que nos hicieron, que luego fue como: qué palo. Lo más importante del mundo es tener un plan o un ideal. Si no tienes un ideal, no tienes nada y vas a la deriva. Y lo que tiene clarísimo Xavi es el manual de instrucciones y sabe como trasladarlo. Nos lo ha demostrado esta temporada. Los buenos equipos solo funcionan con confianza cuando aquel en el que confías te ha dado razones para confiar en él.

¿Era el caso de Koeman? 

Koeman hizo dos o tres cosas fantásticas como recuperar a Messi o dar cancha a jugadores de la cantera, pero veías que tenía un techo muy evidente. Que no había mucho más discurso más allá de quejarse que le faltaban jugadores. En cambio, con Xavi ya ves que las ideas son un poco más sofisticadas y que no es solo que te falte un rematador o que te falte pólvora, sino que quizás faltan algunos conceptos básicos que cuando han ido bien las cosas has visto que se aplicaban. 

¿Por ejemplo?

Se puede contrastar muy bien cuando nuestros interiores desordenan la defensa picando el área y cuando no lo hacen. Y se puede ver muy bien cuando los jugadores presionan con entusiasmo o lo hacen a medio gas. 

¿Qué te está gustando, y que no tanto, del Laporta actual?

Creo que ha aprendido mucho de la etapa anterior. Creo que va más de cara a barraca. Se ha rodeado de gente más próxima, más fiel y sabe más donde está. Creo que ha girado bastante el calcetín. Esta temporada en algunos momentos nos hemos creído muchas cosas, ¿sabes? Cuando llegó dijo que necesitábamos ilusión. Es esta zanahoria de la que hablábamos antes. Si solo estamos aquí quejándonos, no iremos a ninguna parte. ¿A quién le sirve de algo? 

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