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Cinco años del último recuerdo de Víctor Valdés con el Barça

El guardameta de L'Hospitalet disputó el pasado 26 de marzo de 2014 su último partido con el club azulgrana

Tuvo que ser sustituido en el 23' de un Barça-Celta tras sufrir una rotura de ligamento cruzado

Valdés es un icono del barcelonismo
Valdés es un icono del barcelonismo | EFE

Quizás el mejor portero de la historia del Barça. Un personaje con mucho carácter y cuya personalidad le hacía ser odiado y querido a partes iguales. En cualquier caso, uno de los jugadores más influentes quizás de los últimos 20 años en clave Barça. En cualquier caso, un porterazo con unos reflejos felinos y un juego de pies que servidor no ha visto ni ha vuelto a ver sobre un terreno de juego ‘guardametísticamente’ hablando.

Ter Stegen es un fuera de serie, pero personalmente (repito, opinión personal) lo de Valdés era brutal. Decir abiertamente que ser portero del Barça hoy en día es más fácil que en la época de Víctor posiblemente no sea una temeridad. Actualmente Marc-André interviene continuamente, ya sea para salir desde atrás y participando en la creación como parando disparos del contrario.

Porque al Barça actual le generan mucho más peligro que al de Pep Guardiola o incluso que al de Rijkaard. Y eso provoca, obviamente, que el portero alemán tenga más opciones de lucirse (y vaya si lo hace). Pero VV era una pantera que podía pasarse 80’ de partido prácticamente desapercibido, contactando apenas dos o tres veces con el esférico, y pararte un mano a mano decisivo a pesar de estar más frío que un frigopié.

UN PRECONTRATO ROTO, COMO SU LIGAMENTO CRUZADO

Y todo esto viene porque hoy 26 de marzo se cumplen cinco años desde que el de L’Hospitalet disputara su último encuentro con la zamarra del Barça. Cinco añazos sin verle con esa cara con la cabeza rapada y esas malas pulgas. Un futbolista auténtico que tenía un precontrato con el Mónaco que se rompió igual que su ligamento cruzado en un encuentro ante el Celta en el Camp Nou.

Roto el acuerdo con el club monegasco, el Barça le permitió seguir entrenando hasta que firmó por el Manchester United. A partir de ese momento, su carrera deambuló y terminó en una orilla que posiblemente no era la que le tocaba. Salió por la puerta de atrás, pero con la sensación de haber vivido un aprendizaje brutal. Ahora, esas ganas de aprender se han trasladado a los banquillos. Desde el juvenil del modesto Moratalaz intenta construir un nuevo camino.

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