Coutinho, un problema por resolver

Amortizar el fichaje más caro de la historia se ha convertido en una quimera para el club

El contexto de crisis, la lesión y su ficha complican la posibilidad de un traspaso importante

Philippe Coutinho se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios para vender en este mercado de verano | Rubén Moreno

Philip Coutinho se ha convertido en uno de los grandes asteriscos de la planificación deportiva. Ser el fichaje más caro de la historia (120 fijos + 40 en variables) sigue siendo una losa para el futbolista. Una etiqueta que penaliza a Coutinho y un desembolso que hace casi imposible de amortizar para el club. 

Para el Barça lo más conveniente sería un traspaso este verano. Coutinho termina contrato en 2023, pero en el club son conscientes de las dificultades de hacer caja en el contexto actual. De entrada, el futbolista todavía se está recuperando de una lesión de menisco que se ha visto alterada por una pequeña complicación.  

Su regreso estaba previsto para el mes de abril pero a día de hoy no hay fecha de regreso. Además está a 10 partidos de llegar a los 100 con el Barça, lo que obligaría al club a pagar 20 millones más al Liverpool, al ser una de las variables de su fichaje. 

Dos aspectos más complican su salida. El primero, las consecuencias económicas de la pandemia. Coutinho tiene ahora un precio de mercado que rondaría los 40 millones, una cantidad que, en el contexto actual, solo pueden asumir clubes de primer nivel. La ficha del futbolista, una de las más altas de la plantilla, complica todavía más el número de clubs que podrían pujar por él. Ni siquiera el Bayern, un equipo con posibilidades económicas, apostó por él, a pesar de haber tenido un papel importante en el equipo.

Couitinho, un dolor de cabeza para el Barça

| MARC CREUS

El conjunto bávaro asumió la ficha del futbolista, pero tras una cesión de una temporada descartó ejercer la opción de compra de 120 millones de euros. El jugador regresó al Barcelona este mismo verano con la intención de buscar una salida en forma de cesión al fútbol inglés. Pero se encontró con el interés de Koeman en que formara parte de la plantilla azulgrana. El holandés llamó al futbolista y le convenció para que volviera a intentar triunfar en el Barça. 

UN COMIENZO PROMETEDOR

Coutinho asumió el reto y empezó la temporada siendo titular. Koeman fue el primero en elogiar el trabajo en los entrenamientos y su rendimiento en el campo. Y el propio Coutinho reconoció que ahora era más fuerte mentalmente y estaba listo para el reto. Unas buenas sensaciones que se tradujeron en el campo, donde empezó con una marcha más que muchos de sus compañeros. 

Pero su rendimiento se fue diluyendo mientras Koeman seguía buscando su once ideal y Coutinho se alejaba la posición de mediapunta. Y fue entonces cuando llegó la lesión grave de menisco. Un contratiempo que facilitó la explosión de Pedri y también que hubiera más minutos para Dembélé. El sistema actual, el habitual 3-5-2, además, complica las opciones de jugar de Coutinho cuando regrese. 

Todo el mundo en el vestuario azulgrana destaca lo querido que es el futbolista, pero también crece la sensación que cada vez hay menos espacio para un jugador que desde que se marchó del Liverpool ha perdido estrella.  

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