Así conquistó el Camp Nou la 'marea blanca'

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Así conquistó el Camp Nou la 'marea blanca'

Surrealista. La imagen del Camp Nou del que todo el mundo habla... ¡25.000 alemanes! | German Bona

Media hora después de acabado el partido, los aficionados del Eintracht seguían celebrando la victoria con sus jugadores

Para los alemanes, fue mucho más que un pase a semifinales: fue hacer historia en uno de los templos del fútbol mundial

Cuando los medios de comunicación presentes acababan de perfilar sus crónicas, cuando los operarios volvían a dejar intacto el césped para el próximo partido y los barcelonistas ya hacía tiempo que habían enfilado, resignados, el camino de vuelta a sus casas, ahí seguían los miles de seguidores del Eintracht de Frankfurt celebrando una victoria histórica y que nunca olvidarán con sus jugadores.

Se propusieron tomar Barcelona y lo consiguieron. Daba igual que la mayoría de seguidores viajara sin entrada, ya la conseguirían. ¡Y vaya si lo hicieron! Se movilizaron según el propio club más de veinte mil, y viendo la estampa blanca del Camp Nou, debieron ser muy pocos los que no lograron su objetivo.

Cánticos y mucha cerveza por las calles de Barcelona

Es curioso, porque todos se pusieron de acuerdo con vestir de blanco cuando no es la primera equipación del Eintracht, pero sabían que así saltaría su equipo al Camp Nou. Las primeras camisetas blancas se empezaron ya a ver el miércoles por la tarde. De noche, tomaron Las Ramblas, Canaletas fue de los alemanes y ahí volvieron en masa al día siguiente.

El acceso al estadio fue un caos. Las medidas de seguridad se desbordaron. Fueron caminando por la Avenida Diagonal al Camp Nou ¡ocupando los seis carriles! mientras los coches aguantaron estoicamente parados. También fue un 'via crucis' propio de estas fechas transitar por la Travessera de Les Corts. En la confluencia con Arístides Mallol, cascos rotos de botellas de cerveza y accesos cerrados. No pasaron más cosas, y más graves, de milagro.

Impactante 'mancha blanca'

Ya en el Camp Nou, en toda y cada una de las puertas de entrada habituales para los aficionados barcelonistas llamaba la atención el color blanco. Las sospechas se confirmaron cuando, a una hora para arrancar el choque, ya se podía ver que la 'mancha' se iba a extender por casi todo el lateral, gran parte del gol sur e incluso alcanzar la tribuna. Sin casi todavía presencia de azulgranas, la imagen fue todavía más impactante.

La Grada d'Animació redobla esfuerzos

Durante el partido, sus cánticos sobresalieron, aunque la Grada d'Animació hizo todo lo posible, en minoría vocal, para redoblar sus esfuerzos y hubo momentos en los que se logró imponer, sobre todo cuando entonaron el 'Un dia de partit' que hizo despertar al resto de los aficionados azulgranas.

Ellos fueron los que más se indignaron, acostumbrados a llevar la voz cantante con su animación. Y decidieron irse los primeros diez minutos de la segunda mitad en señal de protesta. Sin ellos, aún retumbaron más los alemanes. Cuando regresaron, los barcelonistas lo agradecieron y fueron aplaudidos.

La traca final

Los miles y miles de seguidores del Eintracht se lo pasaron en grande, aunque fue muy incómodo para los seguidores azulgranas que tuvieron que estar cerca de ellos. Se vio alguna bengala desde la zona, esta sí, delimitada a la afición visitante. Y cuando acabó el partido, dieron rienda suelta a toda su euforia.

Compartida por los jugadores, que una y otra vez se acercaron a ellos para festejarlo juntos, con cánticos conjuntos, sentadas en dirección a la afición y carreras cogidos de las manos. Todo el repertorio habitual del Deutsche Bank Park los días de victoria, solo que a 1.325 kilómetros de distancia.

Los futbolistas del Eintracht se marcharon a su vestuario... y volvieron a salir. Sus aficionados rugieron. Hacía media hora que había terminado el partido. Y es que para los alemanes, fue mucho más que un pase a semifinales: fue hacer historia en uno de los templos del fútbol mundial.

Cuando por fin salieron del Camp Nou, la noche barcelonesa ofrecía una curiosa estampa. Grupos de alemanes deambulando muchos ellos sin rumbo fijo y con los efectos de una larga jornada. Así fue su conquista.