Las cinco claves del desplome del Barça en la Liga

El conjunto azulgrana se despidió del título doméstico con una derrota frustrante y lamentable contra el Celta

A la hora de la verdad, Koeman y los suyos han sido incapaces de abastecer de argumentos a su candidatura al trofeo, que acabará en las vitrinas del Atlético o del Madrid

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Tras sumar cinco puntos de los quince últimos disputados, el FC Barcelona ya no tiene opciones matemáticas de ganar la Liga Santander. La derrota del conjunto azulgrana contra el Celta en el Camp Nou desahució a los culés de la lucha por un título doméstico con el que la afición llegó a soñar en un momento de la temporada. A la hora de la verdad, Ronald Koeman y los suyos han sido incapaces de abastecer de argumentos a su candidatura al trofeo que acabará en las vitrinas del Wanda Metropolitano o en las del Santiago Bernabéu. En la última jornada, el conjunto azulgrana visitará un Eibar descendido con el objetivo de evitar otro ridículo y certificar la tercera plaza de la clasificación.

Estas son las cinco claves del hundimiento del Barça en la Liga más disputada de la historia reciente.

1. Errores individuales incomprensibles

En algún momento u otro del tramo decisivo de la temporada, prácticamente todos los integrantes del equipo han cometido fallos que han costado puntos. Defensivos y ofensivos. Ter Stegen y los defensas han sido los más señalados, no sin motivos, pero no es menos cierto que en los últimos partidos el conjunto culé ha sido muy poco contundente en el área rival. Y que la presión tras pérdida, en líneas generales, se ha ido diluyendo con el paso de los minutos en la mayoría de encuentros. La suma de errores particulares, claro está, ha impedido al colectivo ser fiable en el juego y en los resultados.

2. El accidente inesperado frente al Granada

Todo podría haber sido muy diferente si aquel 29 de abril, en el que el Barça tenía en sus manos la posibilidad de abrazar el liderato de la Liga, el Granada no hubiera asaltado el Camp Nou. Los de Ronald Koeman llegaron a la cita en buena dinámica. Tras perder el clásico en Valdebebas, la consecución de la Copa del Rey y las trabajadas victorias frente al Getafe y en el campo del Villarreal levantaron los ánimos barcelonistas. El Atlético de Madrid atravesaba un mal momento y los azulgranas lo tenían todo a su favor para culminar una remontada de 12 puntos que hubiera sido histórica.

Gracias a un gol de Leo Messi, el Barça hizo lo más complicado: adelantarse en el marcador. Una nefasta segunda mitad permitió a los de Diego Martínez, que no se jugaban nada, llevarse los tres puntos. Es el único duelo de los últimos seis que ha ganado el conjunto andaluz. Han perdido los otros cinco.

3. Sangría en el Camp Nou: el fortín se desmorona

Es evidente que la ausencia de público ha igualado mucho las cosas. Y ha dado la bienvenida a una gran cantidad de sorpresas que en otras circunstancias no se hubieran dado. La mayoría de equipos ha ganado más que nunca a domicilio y eso ha provocado, por regla de tres, que los conjuntos locales hayan dejado escapar más puntos de lo que es habitual. Desde la llegada de la dichosa pandemia, al Barça le ha costado mucho adaptarse a la nueva normalidad. Las derrotas contra el Granada y el Celta y el empate frente al Atlético lo manifiestan a la perfección. Uno de nueve como local en el momento de la verdad, cuando más caros se pagaban los errores. Koeman y los suyos han dejado escapar 19 puntos de su campo esta temporada, una sangría que no se veía desde la campaña 2003/04 (21).

4. Jugadores ‘desaparecidos’  y un sistema demasiado inflexible

Una de las mejores virtudes de Koeman durante todo el curso ha sido su capacidad de adaptación a las circunstancias y a las necesidades del equipo. En el postrero mes de competición, sin embargo, ha decidido apostar por un grupo muy reducido de jugadores. Ha confeccionado un once tipo que solo ha variado cuando las lesiones le han obligado a hacerlo. Y eso se ha traducido en una participación ínfima de varios jugadores: Trincao, Riqui Puig, Pjanic, Braithwaite, Junior y Umtiti no han jugado absolutamente nada. Y, cuando el Barça ha necesitado revulsivos, la poca continuidad de los suplentes ha impedido encontrar soluciones en el banquillo.

El 3-5-2 tampoco ha funcionado. En un intervalo de la temporada llegó a ser útil, pero la sensación es que el esquema tiene que pasar a mejor vida. El Barça se siente más ‘protegido’ con este sistema, pero no puede olvidar que la forma más fiable de defenderse es hacerlo con el balón. El camino del éxito siempre consiste en recuperar aquello que te ha funcionado en los momentos más destacados de tu historia. El femenino, en Göteborg, lo demostró.

5.  Sin fútbol y sin piernas

La consecuencia del punto anterior. El conjunto azulgrana ha llegado al último mes de competición fundido físicamente y sin la fórmula para desarticular a sus rivales. No ha sido una cuestión de no querer. Los jugadores no han podido. No hay más. Para culminar un año en el que ha protagonizado remontadas épicas, sobre todo en la Copa, el Barça ha sido incapaz de reaccionar en escenarios relativamente asequibles sobre el papel y se ha despedido del título de la regularidad, que solo con su nombre ya recuerda que los culés no lo merecieron.

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