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FC Barcelona

El ciclo invencible de Flick sigue intacto

Ni Mbappé ni mucho menos Xabi Alonso han servido para frenar la tendencia ganadora de un proyecto sólido

El Barça, campeón de la Supercopa ante el Real Madrid

El Barça, campeón de la Supercopa ante el Real Madrid / EFE

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Desde que llegó Flick, las únicas migajas que se ha llevado a la boca el Real Madrid ante el Barça fueron las del clásico de la primera vuelta. Y ese raquítico resultado no les sirvió de nada porque el líder de la Liga viste hoy de blaugrana con cuatro puntos más que su perseguidor. Desde que llegó Flick, el Barça ha ganado todo aquello que ha competido con el Real Madrid: Liga, Copa y Supercopa por partida doble. La conquistada ante Xabi Alonso sabe especialmente bien por muchos motivos. Había mucho en juego, demasiado como para dar vida a quien te la quita lentamente.

La Supercopa de España número dieciséis de la historia del club, tres más que los blancos, se ganó sufriendo un arbitraje de esos sibilinos que acaba desquiciándote, pero se ganó. Para ser justos, se volvió a ganar, que es lo más difícil que existe tras haber ganado. Hansi Flick inició un ciclo ganador en su primer año que tocaba seguir alimentando de la única forma que se puede alimentar un ciclo: con títulos. El primero del segundo año ya es una realidad.

Queda mucho por sufrir y la Champions sigue siendo la enorme cuenta pendiente de un club cuyo primer equipo se quedó a segundos de disputar la final, pero el mensaje lanzado desde Jeddah en lo que al fútbol español se refiere es contundente, meridiano y produce dolor a un Real Madrid que no sabe cómo cortar la sangría abierta desde la llegada de Flick: el Barça sigue con hambre y, de nuevo, solo está dispuesto a dejar las migajas a su rival. Quiere más.

Ni Mbappé ni Xabi Alonso

Kylian llegó al Real Madrid de Vinicius para levantar, uno tras otro y sin oposición, todos los títulos disputados por los blancos; los únicos que celebró, la temporada pasada, fueron Supercopa de Europa e Intercontinental; los cuatro competidos ante el Barça son del Barça. Quizá por ello ayer no quiso hacer el pasillo a los blaugrana; ¿el mal perder nace o se hace en el Bernabéu?

Podrían ser las dos cosas y Xabi Alonso es su máximo exponente. La apuesta de Florentino por el alumno menos aventajado de Mourinho, ese que escupió a Iniesta, pisó e insultó en todos y cada uno de los clásicos jugados con el Real Madrid, siempre por detrás mientras se mostraba falsamente elegante, está siendo un desastre. Tampoco le sirve al presidente, que no encuentra la manera de frenar el ímpetu victorioso de un equipo que está dispuesto a seguir ganando porque tiene la fórmula exacta para hacerlo: jugar a fútbol, no destruirlo.