"Chusín, el precio lo pongo yo"

Uno de los escándalos que rodeó la etapa de Joan Gaspart al frente del Barcelona fue el fichaje del brasileño Geovanni Deiberson, ahora en las filas del Benfica. La operación se fraguó en junio del 2001 y en ella intervinieron varios intermediarios, reclamando la comisión que consideraban justa. El Barça pagó por el delantero 18 millones de euros y un año y medio después lo cedió al conjunto lisboeta sin billete de vuelta. El jugador recibió finalmente la carta de libertad sin que el Benfica pagara compensación alguna para hacerse con sus derechos.

El bajo rendimiento de Geovanni durante su etapa en el Barcelona provocó que se le recuerde mucho más por una frase de la negociación que por su juego vestido de blaugrana. "Chusín, el precio lo pongo yo", fue la sentencia que, según Jesús Pereda, fue pronunciada por el entonces director deportivo, Anton Parera, para fijar el traspaso con el Cruzeiro en 18 millones de euros. Pereda denunció que él, junto a los agentes Angel Caballero y Aurelio Almeida, pactaron un precio de 12 millones, pero que el Barça decidió finalmente actuar por su cuenta, con la colaboración de Josep Maria Minguella, y no le correspondieron por los servicios prestados al club.

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