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Chipre, estación de destino del exazulgrana Urko Pardo

Atraviesa, con 28 años, el mejor momento de su carrera y la casualidad ha querido que explote en la Champions. En la portería del equipo revelación de un torneo que le ha colocado en portada. Es Urko Pardo, un chaval que pasó por La Masía procedente de Bélgica y que, emigrante empedernido, ha alcanzado la cúspide en Chipre.

Gerard Muñoz

Nacido en Bruselas se puso bajo palos a los 10 años, en el Anderlecht. “Se lesionó el titular, miraron quien era el más alto y fui el elegido”, recuerda. Así empezó a destacar en Bélgica hasta dar el salto al juvenil del Barça.

Urko quemó etapas como blaugrana y en 2002 una lesión de cruzados de la rodilla le cerró las puertas. “Me rompí en el último entreno de la temporada en un partidillo con el primer equipo”, rememora. Llegó a firmar contrato profesional con el Barça, pero en 2007, tras ser cedido a Sabadell y Cartagena, no renovó y decidió buscarse la vida en el extranjero. “Primero miré qué podía encontrar en España, pero eran malos tiempos, ya que los clubs no confiaban en porteros jóvenes. Entendí que si quería seguir a nivel profesional, debía irme. Y así lo hice. No todo se acaba en el Barça, quizás todo empieza cuando te vas...”

Su destino fue Grecia. “Me llevé un par de guantes y las botas, me hicieron una prueba y fiché por el Iraklis”, recuerda. La segunda aventura la vivió en el Rápid de Bucarest, en Rumanía, donde volvió a fortalecerse mentalmente. “Fue una época difícil. En esos países los presidentes mandan más que nadie. En el club había dos accionistas que se pelearon y los que habíamos llegado con el que se fue nos quedamos al margen. No me dejaban ir, pero acabé cedido al Olympiakos, con Valverde”, cuenta. No le fue nada mal, ya que jugó Champions y ganó una Liga. Sin embargo, cuando iba a renovar le presentaron una propuesta que no era la que esperaba. Entonces fichó por el Apoel en el último día para hacer contrataciones.

Y en Chipre, Urko sigue triunfando. El Apoel ha pasado a lo grande a octavos de final. Nunca antes un club chipriota había llegado tan lejos y él, suplente habitual de Chiotis, se ha destacado como clave desde que aquel se lesionara en Oporto, en la tercera jornada. Desde entonces es intocable y vive en una nube. “El secreto es el sentido común, la confianza y ser un grupo unido” afirma para explicar la clave de su éxito en Europa. Y sueña, claro, con seguir en esa nube.

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