Carles Aleñá: "No quiero saber nada que no sea jugar aquí"

Carles Aleñá asegura que "la gente no puede ni imaginarse lo que es Messi. Con él lo mejor es rendirse y disfrutar"

El centrocampista del Barcelona reconoce que "llegar cuesta, pero es más difícil estar diez años en el primer equipo"

Centrado y con la paciencia necesaria para triunfar en el Camp Nou, Aleñá sueña con tener una carrera como la de Xavi o Iniesta | Maite Jiménez

Había esperado trece años el momento y, cuando estaba a punto de llegar a la cima, una lesión colocó un último obstáculo en su camino antes de plantar la bandera. El día que se rompió ante el Zaragoza condicionó su entrada en el Camp Nou, la hizo algo diferente a como había imaginado, pero, en el fondo, el mayor reto empieza ahora.

¿Tiene la plena sensación de que ya ha llegado?

Bueno, sí, siento que este año es el primer año oficial con el primer equipo. Con lo del filial, pero sí.

¿Ya ha comprobado que lo difícil es mantenerse?

Es la realidad. Podríamos hacer una lista interminable de jugadores que han debutado con el primer equipo y después, por unos motivos u otros, no siguen aquí. Lo difícil es quedarse diez años, como Andrés, Xavi, Leo, Geri. Eso es lo realmente difícil y estamos aquí para seguir sus ejemplos.

¿Piensa mucho en quienes se quedaron por el camino?

Sí, está claro. Es más, conozco a gente que ha vivido esta situación. Estás en el mejor club del mundo, con una presión por encima del resto, y es difícil mantenerse. Es de las cosas más complicadas, por eso no hay muchos que hayan estado tantos años.

¿Por qué?

Porque lo tienes que tener todo: paciencia, estar en el momento oportuno… Hacer carrera en el Barça es de las cosas más difíciles y claro que pienso en ello. Pero estamos aquí para luchar por ello.

¿Depende solo de usted?

Bueno, factores externos… Que te acompañe un poco todo. Pero está claro que lo máximo eres tú, eres tú. Y está claro que si el entrenador confía… Son cosas que no puedes controlar, pero siempre digo que tienes que dar lo máximo en lo que esté en tu mano. Y te acaba volviendo.

¿Le hizo temblar la lesión?

Fue un palo muy duro. Recuerdo que en el campo del Gijón me dijeron que la temporada siguiente sería jugador del primer equipo y recuerdo que en la última jornada en casa, contra el Zaragoza, no nos jugábamos nada y pasa lo que pasó. 

¿Temió por su ascenso?

No, porque desde el club no cambió nada. Recibí la misma confianza, no cambiaron su idea y eso fue como una motivación para recuperarme con más ganas y estar lo antes posible.

El fútbol es así.

Sí. Y tienes que estar siempre preparado mentalmente porque sino es donde vienen los fallos, desapareces. Y sabía que no podía bajar los brazos.

¿Y cuando le plantearon volver al Barça B? 

Sí que en un primer momento piensas que quizás es un paso atrás porque yo ya daba por quemada esa etapa, pero también te digo que fue una cosa totalmente aceptada por mí porque, si quería el dorsal del primer equipo y no jugar con el filial, también lo aceptaban. Pero pensando un poco en mí, vi que sería muy difícil entrar en ese momento y, al final, lo afronté con total naturalidad. Creo que es lo que me iba bien y ahora estoy a buen nivel por esos partidos jugados con el Barça B.

¿Alguna diferencia entre entrenar habitualmente y ser uno más del primer equipo?

Sí que es verdad que llevaba dos años entrenando con ellos casi cada día y ahora que entras del todo, pues ganas más confianza. Pero es que es un grupo de ‘10’, me han recibido como siempre, con mucho cariño, sobre todo la gente de la casa. Y la verdad es que se agradece. Pasas a un vestuario profesional, de élite, jugadores ‘top’ a nivel mundial, y sí que es cierto que me ha sorprendido la humildad, la normalidad y, sobre todo, lo ganadores que son. 

Las ganas de seguir ganando.

Sí, sí. Totalmente. La competitividad es lo que hace que sigamos ganando porque son jugadores que lo han ganado todo y podrían venir aquí y decir… Pero es que entrenan cada día como el que más. Leo, Geri… Bueno todos estos que lo han ganado todo con el Barça… Y es admirable. Y es lo que te hace pensar que tienes que seguir sus pasos porque si llevan diez o doce años ganando… Son el ejemplo en el que mirarse.

¿En quién se fija?

La verdad es que me fijo en todos, pero sí que estuve el año pasado con Andrés, que era en quien más me fijaba, por posición, por su forma de jugar, me ayudó muchísimo en conceptos, colocación. 

¿Y Messi?

Es… (bufa). Para mí… Es una barbaridad, la gente no puede imaginarse lo que es. Es, es… Es que hace lo que quiere con nosotros. Es que hace lo que quiere. No sabes por dónde te puede salir, no sabes si puede salir por allí… Es que no he visto nada igual. Igual no llevo muchos años, pero para mí es casi imposible que haya un jugador como él porque las cosas que hace son únicas. Pero no ya en los partidos, es que en los entrenamientos hace cosas que te quedas ahí diciendo “lo que acaba de hacer”. Y pasa. Pero es que al día siguiente te lo vuelve hacer. Con Messi lo mejor es rendirse y disfrutar, disfrutar de él.

¿Crecer en el Barça supone alguna ventaja al llegar?

Sí, lo haces con una idea con la que llevas diez años, pero el nivel aumenta una barbaridad, la pelota vuela. Antes de recibir el balón, ya tienes que saber dónde tienes a los otros. Es todo mucho más rápido, más dinámico, y tienes que estar preparado. Estás hablando del mejor equipo del mundo y no es fácil, pero, a la vez, jugar con ellos es mucho más fácil. No sé si me explico. 

Que disfruta como un niño.

Sí, sí, sí. Acabo el entrenamiento y ya estoy pensando en el día siguiente, en los juegos de posición, en los rondos. Es un lujo, es un placer poder estar aquí.

¿La Copa supuso un punto de inflexión esta temporada?

Bueno, no lo sé, sí que a lo mejor un poco. A partir de ese partido he ido a todas las convocatorias, el otro día pude jugar. Para eso estoy, pero eso ya es pasado, hay que estar siempre preparado.

¿Qué espera de la temporada?

No lo sé, la verdad es que no me gusta plantearme objetivos a largo plazo porque todo cambia en un momento en el fútbol. Sigo entrenando al máximo cada día y está claro que cuando lleguen las oportunidades hay que afrontarlas con ganas, sin miedo, sin presión.. Tengo la confianza del entrenador, de todos, y no me gusta ponerme objetivos. Que pase la temporada y venga lo que sea, que seguro que será bueno.

¿Jugar en el Camp Nou es como había imaginado?

Bueno, peor. Es… Impresiona, impresiona bastante. Pude jugar con Luis Enrique hace dos años, el año pasado también, pero sí que impresiona mucho. Tantos años yendo al Camp Nou y tienes ese sueño de toda la vida de jugar ahí y, cuando entras, es una pasada. Desde dentro ves como la gente anima, como aprieta. El otro día contra el Betis noté ese tipo de partidos que la gente aprieta, esos últimos minutos finales. Fue una pasada. Es como disfrutas. Una pasada. 

Un subidón de adrenalina que necesita sentir cada semana. 

¡Sí! ¡Es que no quieres que se acabe el partido! El otro día no quería que se acabara. Es una pasada y por eso tengo ese sueño de jugar muchos años aquí.

No solo triunfar en el fútbol, sino hacerlo en el Barça.

Está claro, siempre lo he dicho. Sabemos y sé que es muy complicado, pero es que en mi cabeza solo está triunfar aquí, no me imagino ahora mismo una vida fuera del Barça, no me quiero imaginar fuera de este club porque es el club de mi vida. Y por lo tanto luchare hasta el máximo. Igual llega un día que no se puede más y tienes que decir “mira, tienes que salir”. Al final tampoco seremos tontos en ese aspecto, si algún día tienes que irte. Pero está claro que lucho por jugar en el Barça. No me interesa y no quiero saber nada que no sea jugar aquí.

No le gusta hacer planes a largo plazo, pero ¿se ve de aquí a diez años?

Imagino cómo me gustaría estar, claro. Y me gustaría, por pedir, tener una carrera como la que ha tenido Xavi, como la que ha tenido Andrés. Me imagino eso porque creo que no hay nada mejor que estar en el club de tu vida toda la vida jugando. 

Ha sido capitán desde benjamines hasta el Juvenil A. ¿Sueña con serlo en el primer equipo?

Eso sería ya.. ¡lo máximo! El sueño más grande que podría tener un niño que empezó a los siete años.

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