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COPA DEL REY

Cacería criminal del Atlético a los tobillos del Barça: "Tiene sangre"

Los colchoneros salieron con el cuchillo entre los dientes con acciones que rozaron, en ocasiones, la expulsión

Lamine Yamal ante el Atlético

Lamine Yamal ante el Atlético / EFE

Víctor González

Víctor González

Pedía cabeza Diego Pablo Simeone a sus jugadores desde la banda del Metropolitano, en un intento desesperado porque los suyos no perdieran el norte ante un Barça muy superior cada vez que los de Flick conseguían encadenar dos pases seguidos.

No obstante, la petición del 'Cholo' sonó a fina ironía desde el banquillo azulgrana viendo que los hechos de los colchoneros poco tenían que ver con usar la cabeza, si no más bien todo lo contrario. Des del primer minuto de partido, los rojiblancos dejaron en vestuarios la razón para salir con el cuchillo entre los dientes, algo que los tobillos de los de Hansi Flick sufrieron con dureza ante la permisividad de José Luis Munuera Montero desde la primera entrada criminal de Azpilicueta a Raphinha.

Raphinha, foco

El veterano lateral, en un intento de marcar territorio, clavó a las primeras de cambio los tacos entre el tobillo y el gemelo izquierdo del brasileño, que se revolvió en el suelo de dolor mientras el colegiado, en un acto inaudito, desacreditó la opinión del VAR y, tras ver la acción en pantalla, decidió no subir el color de la tarjeta de amarilla a roja, un mal presagio para el físico de los culés.

No contentos con el primer hachazo al brasileño, el Atlético de Madrid, con el espíritu de Argentina en el parón, siguió con su 'todo vale' contra Raphinha. Rodrigo De Paul, en otra entrada que acabó en amonestación, le clavó esta vez sí los tacos en el dolorido tobillo de 'O Capitao' que, tras descansar en Liga ante Osasuna y Girona, revivió la pesadilla que vivió en el Monumental de Buenos Aires.

Así quedó el tobillo de Lamine

Así quedó el tobillo de Lamine / X

Susto tremendo con Lamine

Pese a la caza en corto de los colchoneros a Raphinha, el momento más tenso para el barcelonismo se vivió ya en la segunda mitad. En una conducción celestial de Lamine Yamal, el canterano sufrió aquella máxima de los defensas de "o pasa el balón o el jugador, pero los dos no".

Lenglet, que por un momento debió olvidar que quien paga su salario es el Barça, dejó un regalo delictivo en el tobillo del canterano, que acabó manchado en sangre por la herida del central del Atlético. Aunque tardó unos minutos en recomponerse y se temió la peor, el propio canterano le dijo al banquillo que se olvidaran del cambio.

Para acabar de cerrar la cacería, los colchoneros demostraron que la consigna había calado cuando Nahuel Molina, que no hacía ni un minuto que estaba sobre el césped, segó a un Eric que no había tenido tiempo ni de quitarse el peto de suplente.

Aunque el Barça sobrevivió, la ironía se cuenta sola: los de Flick acabaron con 22 faltas por 11 del Atlético. Ver para creer.