El cabreo hizo que Koeman se perdiera su tradición más sagrada

El técnico neerlandés se fue por primera vez desde que se sienta en el banquillo culé sin saludar a los jugadores

En rueda de prensa dijo estar "decepcionado" y lo cierto es que por enésima vez el equipo no supo cerrar un partido

El entrenador del Barça habló en rueda de prensa tras el empate ante el Cádiz | PERFORM

A pesar de no ser ni mucho menos una exhibición por parte del FC Barcelona, el equipo azulgrana hizo méritos de sobras para llevarse los tres puntos ante el Cádiz y meterse en la pomada de la Liga. Más de 20 tiros, ocasiones de aquellas de tirarse de los pelos y, enfrente, un equipo que salió descaradamente a encerrarse en su área a achicar balones y a estar bien conjuntado y al que la apuesta, sobre la bocina, le salió a la perfección.

Pero precisamente lo que hay que achacarle al Barça, además de una falta de verticalidad y frescura en los metros finales, fue la incapacidad de cerrar el encuentro. Que tan solo se pudiera batir a Ledesma desde el punto de penalti es un balance tan pobre como fiel espejo de lo que están siendo demasiados encuentros este curso. Renta mínima en el marcador y con el paso de los minutos y las oportunidades marradas el equipo entra en un (lógico) espiral de ansiedad en los últimos minutos y ocurren cosas como el penalti de Lenglet.

LA ENÉSIMA DECEPCIÓN

Y eso a Koeman es algo que viene dejándole muy decepcionado y enfurruñado a lo largo del curso. Varias veces ha hecho referencia a la necesidad de ser más contundentes arriba y de finiquitar antes para evitar sufrir. Y el duelo ante el Cádiz fue en ese sentido la gota que colmó el vaso. Por primera vez desde que es entrenador del Barça el neerlandés se fue directamente a vestuarios tras el pitido final. No llevó a cabo su ritual habitual de saludar uno a uno a los jugadores hasta que se meten todos en el túnel de vestuarios. Tal era el cabreo de Ronald.

Ya en rueda de prensa, comentó que “estoy muy decepcionado, más que el martes pasado. Podíamos recortar distancias y no lo hemos hecho pese a no sufrir casi nada durante el partido”. El exseleccionador de los Países Bajos fue más allá: “Si no matas los partidos, siempre es posible que recibas un gol en el último momento. No hemos marcado el segundo tanto y lo hemos pagado caro en una acción puntual".

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