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Borja Jiménez, extécnico del Leganés, revela el punto débil para ganar al Barça de Flick: "No nos importaba"

El exentrenador del equipo madrileño dio las claves de sus buenas actuaciones ante el conjunto azulgrana

Flick se queja del calendario: "No hay casi días de descanso"

Flick se queja del calendario: "No hay casi días de descanso" / Perform

Víctor González

Víctor González

Borja Jiménez, extécnico del Leganés, dio las claves en 'Offsiders Podcast' de dos de los partidos más incómodos del Barça de Hansi Flick en la temporada 2024/25. El entrenador, que logró asaltar Montjuïc con un 0-1 en la primera vuelta —una de las seis derrotas ligueras del Barça—, explicó cómo preparó aquel partido y qué estrategias utilizó para neutralizar a varios de los futbolistas más determinantes del equipo azulgrana.

Jiménez partió de una premisa clara: para ganar al Barça "tiene que darse tu mejor versión contra una versión mala del rival". A partir de ahí, el Leganés diseñó un plan muy específico, con un 5-4-1 con una estructura defensiva de emparejamientos muy definida. "Teníamos muy claro qué futbolistas tenían que encargarse de qué futbolistas", explicó.

Los jugadores clave

Una de las prioridades fue Raphinha, que aquel día actuó mucho por dentro partiendo desde la banda. El técnico reconoce que utilizaron a un centrocampista incrustado en la última línea para poder perseguirle entre líneas. "Cuando Raphinha juega de mediapunta, para mí su versión es peor porque lo pueden controlar desde dentro", señaló, diferenciándolo de cuando parte desde banda derecha, donde considera que es mucho más difícil de defender.

En el otro costado, el foco estaba en Dani Olmo y su relación con Pedri y De Jong. Jiménez detalló cómo el control sobre Olmo variaba según su altura en el campo: si aparecía por delante de los centrocampistas, la responsabilidad era de un perfil concreto; si lo hacía a la espalda, entraba en acción el central correspondiente. Todo estaba pensado para que el Barça no encontrara continuidad en los apoyos y rupturas, una de sus principales armas.

Para la segunda vuelta, donde el Barça se impuso por la mínima con un Pedri ya a un nivel mucho más alto, el plan cambió. El Leganés renunció a la línea de cinco y optó por una marca individual sobre el canario. "Perdíamos un futbolista para que el Barça perdiera otro", resumió Jiménez, asumiendo el riesgo de sacrificar una pieza propia para eliminar al jugador con más talento y capacidad de desequilibrio entre líneas.

Estrategia de presiones

La última clave del plan del Leganés ante el Barça fue la misma que utilizó Luis Enrique hace dos años: permitir que Araujo iniciara el juego. El Leganés orientó la presión para que el central uruguayo fuera el hombre con más tiempo y espacio en la salida de balón. "No nos importaba que Araujo viniera con la pelota controlada a nuestro campo. Le dábamos esa libertad", reconoció. El objetivo era claro: aceptar esa ventaja para el Barça a cambio de cerrar otras vías de progresión mucho más dañinas.

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