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HISTORIAS DEL RIVAL

El derbi en el que la afición del Barça abroncó a Kubala

Más de 50 futbolistas vistieron a lo largo de la historia las camisetas de Barça y Espanyol. Entre ellos, un mito del barcelonismo que en su día fue abroncado por sus antiguos partidarios: Kubala

Kubala, posando con el once del Espanyol en el Camp Nou

Kubala, posando con el once del Espanyol en el Camp Nou / Archivo

Lluís Payarols

Lluís Payarols

Otro Barça-Espanyol en Primera División. El segundo y último enfrentamiento entre ambos equipos en esta temporada, después del disputado el pasado mes de enero en el RCDE Stadium. En ese partido, Joan Garcia sufrió la ira de la que fuera su afición. Un hecho que se ha producido otras veces a lo largo de la historia. Incluso con futbolistas que han sido leyenda.

¿Quién iba a imaginarse entre los partidarios del Barça en los años 50 que su gran estrella acabaría defendiendo los colores de su eterno rival ciudadano? Pues así fue. Ladislao Kubala, mito del recordado ‘Barça de les cinc copes’ y, además, principal motivo de la construcción del Camp Nou en su día, jugó en ese escenario defendiendo la camisola blanquiazul.

Naturalmente, las circunstancias son muy diferentes a las vividas ahora  con Joan Garcia. El portero está en la plenitud de su carrera –en su ‘prime’, utilizando la jerga actual-, mientras que Kubala ya había finalizado su etapa en el Barça e incluso había decidido colgar las botas. Sin embargo, la decisión de ‘Laszi’ decepcionó a la hinchada blaugrana.

Botas colgadas... y descolgadas

Nos remontamos a principios de los años 60. El CF Barcelona acababa de perder la final de la Copa de Europa en Berna, en un aciago partido contra el Benfica, en mayo de 1961. Fue la famosa ‘final de los postes’ que supuso el fin de una gran era del club. Kubala, a sus 33 años, decidió colgar las botas y el Camp Nou le despidió en un recordado partido de homenaje contra el Stade Reims en el que Di Stéfano y Puskas, rivales suyos en el Real Madrid, se enfundaron por un día la camiseta del Barça.

El club ofreció al húngaro quedarse al frente de la escuela de futbolistas, lo que sería un proyecto -fallido- de la actual Masia. Sin embargo, estuvo poco tiempo ya que el presidente, Enric Llaudet, le propuso ser entrenador del primer equipo en noviembre de 1961, tras una dolorosa derrota en Valencia por 6-2 que costó el cargo a Lluís Miró.

Kubala aceptó. El club quería que enderezara el rumbo de quienes fueron sus compañeros, pero desde el banquillo. Todo iba bien hasta que ‘Laszi’ propuso a la directiva descolgar las botas para ayudar al equipo desde el terreno de juego. Y ahí se torció todo porque Llaudet dijo que no. Fue el final de una larga relación con el Barça… y el principio de lo que muchos calificaron como una traición.

El ‘gol’ de Vilá Reyes

En el otro lado de la Diagonal -entonces sí que era así, geográficamente hablando-, el Espanyol se reencontraba con la Primera División después de vagar por Segunda la campaña 62-63, tras el primer descenso de su historia. Juan Vilá Reyes, reconocido empresario del sector textil y vicepresidente blanquiazul, planeó proyectos ambiciosos. Uno de ellos, alquilar o comprar el estadio de Les Corts al Barça para trasladar al Espanyol allí y dejar Sarrià. Llaudet no lo aceptó.

Vilà Reyes fue más allá. Pensó en reforzar al equipo y, viendo que Kubala se sentía con ganas de descolgar las botas -cosa que el Barça no le dejó hacer-, le propuso incorporarse como futbolista al Espanyol, con 36 años. En septiembre de 1963 se consumó el acuerdo, ante la indignación de gran parte del barcelonismo. Sobre todo, de la facción ‘suarista’ de la afición, la que a finales de los 50 era partidaria de Luis Suárez Miramontes, aquel jugador gallego que rivalizó con Kubala en el club blaugrana.

La noticia del fichaje de Kubala por el Espanyol: septiembre de 1963

La noticia del fichaje de Kubala por el Espanyol: septiembre de 1963 / ARCHIVO EL NOTICIERO UNIVERSAL

“Sé positivamente que sabrán hacerse cargo de mi posición; de que tengo derecho a practicar el deporte y, sobre todo, de que pensarán que, teniendo oportunidad para marchar fuera de Barcelona e incluso de España, como jugador y como entrenador, he preferido quedarme en Barcelona y no con ánimo de lucrarme. Aquí tengo mi familia y mis amigos. No creo que nadie se sienta defraudado de mí”, declaró Kubala el día de su presentación con el Espanyol. Se comentó que solo percibió 500 pesetas en concepto de ficha, que donó a entidades benéficas. Quería ser inscrito como ‘amateur’ pero la reglamentación de la época no lo permitió.

Solo se perdió un partido

El delantero dejó claro que no había descolgado las botas para pasearse. De hecho, disputó absolutamente todos los partidos de su equipo, excepto el de la cuarta jornada , en Altabix frente al Elche, por molestias en una pierna. Ya se enfrentó a ‘su’ Barça en la primera vuelta, el 29 de diciembre en Sarrià, en un partido que acabó 2-2. Sin embargo, todos esperaban su regreso al Camp Nou, en la penúltima jornada. Había una fecha marcada en rojo en el calendario: 19 de abril de 1964.

El anuncio del partido del regreso de Kubala al Camp Nou

El anuncio del partido del regreso de Kubala al Camp Nou / ARCHIVO EL NOTICIERO UNIVERSAL

El título ya estaba decidido pero el Barça se jugaba afianzarse en la segunda posición. El Espanyol, por contra, buscaba evitar las posiciones de promoción de permanencia o de descenso directo. Expectación por todo lo alto… y la duda de si Kubala podría jugar. Se rumoreó que había sufrido un accidente de circulación en la concentración de Caldes de Montbui.

La incógnita se mantuvo hasta final, pero Kubala fue titular y nada más saltar al césped fue objeto de la gran bronca por parte de la que fuera su hinchada. ‘Traidor’ fue lo más suave que escucho ‘Laszi’ aquella tarde primaveral de 1964. En el banquillo rival, su amigo César Rodríguez, el popular ‘Pelucas’, uno de los integrantes de aquel ataque blaugrana de los años 50 inmortalizado por Joan Manuel Serrat: Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón… aunque normalmente era Vila y no Moreno quien jugaba, pero Serrat lo sustituyó por “cuestiones de métrica”.

Pitos… y ‘manita’

El partido fue un infierno para el Espanyol, que salió con Joanet; Argilés, Bartolí, Ferrando; Riera, Pedrín; Boy, Kubala, Idígoras, Maguregui y Martínez Vilaseca. Por su parte, el Barça alineó a Sadurní; Eladio, Olivella, Gracia; Vergés, Fusté; Zaballa, Kocsis, Re, Pereda y Vidal. Arbitró Gómez Arribas en un partido que acabó 5-0, con ‘hat trick’ de Cayetano Re y tantos restantes de Kocsis y Gracia. El marcador verde que estaba sobre el césped del Camp Nou registró un 4-0 antes del descanso.

la imagen de la salida al campo de Kubala y sus compañeros

la imagen de la salida al campo de Kubala y sus compañeros / ARCHIVO EL NOTICIERO UNIVERSAL

Y para hacernos una idea de lo que sucedió aquel día, basta con leer la crónica que firmó en ‘El Noticiero Universal’ Guillermo Sánchez, recordado colaborador y cronista de SPORT durante muchos años:

“Con respecto a Kubala, nuestra impresión personal —que en estos momentos debe ser también la suya—es que cometió un error al jugar este partido, en el que tanto tenía que perder y tan poco que ganar. Es más, a raíz de difundirse la noticia de que había sufrido un accidente de circulación a mediodía del sábado, y por el eco y la importancia que se dio al episodio, supusimos que Kubala no llegaría a pisar el césped del Camp Nou y que se ahorraría así la melancolía de reaparecer en un escenario tan lleno de recuerdos para él. No fue así y Kubala pudo ver la forma cómo le recibió el público y, sobre todo, el trato que le dispensó a medida que los goles fueron subiendo al casillero del Barcelona, sin que le sirvieran de nada —a efecto de ‘mitigar’ la animadversión del público— las contadas jugadas de clase que realizó ni la exquisita deportividad de que hizo gala en todo momento, aceptando sin rechistar la repulsa de los graderíos y tomando la iniciativa al final en la felicitación unánime del Español a sus antagonistas”.

No se lo creía

Kubala no entendió los pitos cada vez que tocaba un balón. “Era una minoría que no comprende el deporte. Siempre que pude serví al Barcelona, siempre que me necesitaron, pero al dejarme como jugador y como entrenador quedaba también con plena libertad de seguir practicando mi deporte favorito, y, como que tenía ilusión y fuerza para hacerlo, estoy en otro club barcelonés que también representa a la ciudad”, manifestó en los vestuarios una vez acabado el partido.

A muchos barcelonistas les dolió ver a su ídolo en el rival ciudadano. Tenía otras opciones cercanas. Aquella temporada 63-64, jugaban en la Segunda División el Europa, el Badalona y el Hospitalet, donde por cierto militaba su excompañero y paisano Zoltan Czibor. Pero ‘Laszi’ escogió la única opción de seguir en Primera, quizá porque fuera el único club que se interesó por sus servicios. Ni siquiera le valió el gesto de proponer y hacer el pasillo de reconocimiento deportivo a los jugadores del Barça al acabar aquel Barça-Espanyol, a la usanza tradicional del rugby. No hubo piedad para él.

Repetición en la Copa

La suerte deparó que Barça y Espanyol también se vieran las caras en la entonces llamada Copa del Generalísimo, cuya fase final se disputaba una vez finalizada la Liga en Primera División. Kubala tendría una nueva ocasión de jugar en el Camp Nou, en los cuartos de final de la competición.

Mismo partido y misma historia. La leyenda blaugrana volvió a ser objeto de la pitada de la que fuera su afición durante todo el encuentro de ida, que acabó con victoria local por 3-1. Fue el 24 de mayo de 1964, la última vez que ‘Laszi’ jugó como visitante en el Camp Nou. En el partido de vuelta el 30 de mayo en Sarrià, nuevo triunfo barcelonista. Esta vez por 2-4.

Emotivo homenaje a Kubala 20 años después de su fallecimiento

Emotivo homenaje a Kubala 20 años después de su fallecimiento / FCB

No acabó ahí la temporada de Kubala en el Espanyol, ya que los blanquiazules tuvieron que jugarse su permanencia en Primera División en una promoción contra el Sporting de Gijón. Esta vez sí que le fueron bien las cosas, ya que perdieron en la ida en El Molinón por 1-0, pero remontaron en Sarrià con un 3-0 que precisamente abrió el húngaro con un gol en el minuto 13.

Del campo al banquillo

En la campaña siguiente, Ladislao Kubala siguió en el Espanyol, pero ya como entrenador. Además, tuvo la posibilidad de dirigir a su gran rival en los terrenos de juego, Alfredo di Stéfano, quien no salió de buenas maneras del Real Madrid y quiso acabar su carrera en el equipo de Sarrià, también seducido deportivamente por el proyecto de Vilá Reyes.

Sin embargo, el final de Kubala en el club blanquiazul no fue el que esperaba. Y todo por su decisión de alinear a su hijo Branko. En la directiva no gustó esta apuesta. Y menos, viendo el rendimiento del joven futbolista. Le llegaron a prohibir que lo alineara, precipitando así su adiós a la entidad.

La estatua de Ladislao Kubala que dentro de un tiempo regresará al Camp Nou

La estatua de Ladislao Kubala que dentro de un tiempo regresará al Camp Nou / JOAN IGNASI PAREDES

Un breve paso por el banquillo del Elche y dos nuevas experiencias como futbolista –segunda vez que descolgaba las botas- en el Zúrich suizo y en el Toronto Falcons canadiense marcaron el final de su carrera en activo. Volvió a España en 1968 para hacerse cargo del Córdoba como entrenador, pero no pudo salvar del descenso al equipo andaluz. Y en el verano de 1969 le llegó la oportunidad de su vida como entrenador, al convertirse en seleccionador de España. Ha sido el más longevo de la historia en el cargo. Nadie ha superado hasta ahora sus once años en el cargo.

Paraguay y Arabia Saudita fueron sus otras experiencias al cargo de una selección, con pasos por los banquillos de Barça –otra vez-, CD Málaga, Murcia y Elche. Fue, es y será para siempre Ladislao Kubala Stecz, un crack del fútbol cuya estatua volverá a estar en la explanada del Spotify Camp Nou cuando finalicen las obras. Un estadio que construyeron por él, en el que le aclamaron... y en el que un día también le odiaron. Cosas del fútbol.