Esto es lo que hay

El Barça dormitó durante un primer tiempo en el que el jugó sin intensidad ni ilusión

El equipo reaccionó tras el descanso, pero el Betis aprovechó una contra para ganar el partido

Las cuatro y cuarto de la tarde es un horario en el que, en sábado, la mayoría de la gente acostumbra a, después de una copiosa comida, tumbarse en el sofá a ver alguna de esas pelis que, a los cinco minutos, te obliga a cerrar a los ojos. Más de 66.000 aficionados culés (algún bético también) decidió que la siesta, esta vez, sería en el Camp Nou. El Barça, que salió intenso, ágil, rápido y dispuesto a comerse al Betis, tardó cinco minutos en atender al respetable, taparse con la mano un bostezo gigante y ponerse a dormir.

FICHA TÉCNICA

FCB

0-1

BET

FC BARCELONA

Ter Stegen, Dest, Araujo, Lenglet (Piqué, 81'), Jordi Alba, Busquets, Nico (De Jong, 58'), Gavi (Riqui Puig, 36'), Abde (Luuk de Jong, 81'), Coutinho (Dembélé, 58') y Memphis.

REAL BETIS

Rui Silva, Bellerín, Bartra, Víctor Ruiz, Alex Moreno, Guardado, Guido Rodríguez, Ruibal (Tello, 63'), Canales, Juanmi (Borja Iglesias, 81') y Willian José (William Carvalho, 70').

ÁRBITRO

González Fuertes (colegio asturiano). T.A.: Nico González (42')/Willian José (13').

INCIDENCIAS

Partido correspondiente a la jornada número 16 de LaLiga Santander disputado en el Camp Nou ante 66.520 espectadores.

Coutinho, una de las novedades del once de Xavi, apareció sobre el césped joven y risueño, pero la energía le duró lo que le dura a un borracho una mediana. Para ser justos, no fue el único. Abde, en el carril contrario, arrancó vertical y peligroso, intenso también en defensa, pero la electricidad va cada día más cara y acabó jugando con el débil destello de una vela de cera.

Lo único que pasó en la primera mitad fue un remate de primeras de Coutinho tras un centro desde la izquierda de Jordi Alba y un pelotazo a la cabeza de Bellerín a Gavi. El canterano, al cabo de un par de minutos, no pudo seguir, medio mareado, y se marchó en camilla del terreno de juego. En su lugar entró Riqui Puig.

Y es que Pellegrini, cuyos equipos son odas al fútbol ofensivo, decidió que el Betis no sería el primer equipo que se llevara cuatro del Barça de Xavi. Así que apostó por una defensa cerradita y muy buenas intenciones en ataque, pero arriesgando poco y, todos juntitos, evitar que su rival se sintiera cómodo. Sin extremos activos y sin un centro del campo irreverente, el Barça volvió a mostrar una imagen plana y un fútbol que recordó al ya legendario "esto es lo que hay".

El despertar de la siesta

Juanmi, en estado de gracia o, lo que es lo mismo, todo lo que toca lo convierte en gol, recogió un centro desde la derecha de Ruibal y tocó lo justo ante una mala salida de Ter Stegen para marcar. El gol anulado fue el despertador de la siesta. Despertó el Camp Nou y empezó a cantar, que ya basta de 'mandretes', y despertó el Barça, que empezó a sentirse vivo. Abde pidió penalti de Guardado en una incursión por la derecha. Empezaron a pasar cosas. La peli con final predecible había acabado. Xavi lo vio claro: Dembélé y De Jong, para adentro.

Ousmane, porque para quien tiene hambre la patata es un manjar, celebró cada balón recibido por el francés, que, ciertamente, todo lo que tocaba lo convertía en algo mejor. El Barça empezaba a sentirse fuerte. Dio tres balones en profundidad, disparó con intención y habilitó a Alba con un pase en modo Leo Messi. La renovación, un poco más lejos. El futuro no es nada más que la nada. No existe, así que disfrutemos el presente.

Riqui Puig entendió el momento y se puso al mando, incluso mandando más que De Jong. El canterano se colocó centrado, por detrás de los delanteros, e hizo jugar al equipo. De un lado al otro, con el cuchillo entre los dientes. Afilado. El Barça se acercaba cada vez más y Dembélé, desde la derecha, lo probaba todo, siempre cruzado, siempre fuera por muy poco. Eso sí, pasaban los minutos y el cerocerismo mandaba. Hasta que Juanmi dijo lo contrario. Jugada trenzada y, solo ante Ter Stegen, no falló. Esto es lo que hay versión 2.0.

Abde, tras jugada de Dembélé, la envió a las nubes cuando el empate ya asomaba en el luminoso. Y Xavi ordenó la entrada de Luuk de Jong. El Barça vive en la desesperación perpetua. Sin gol, con una falta de talento arriba dramática y con la masa salarial impidiendo hacer fichajes, el equipo sigue sumido en una depresión que no se cura en dos días

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