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El Barça se empeña en perder la Liga

El Barça se empeña en perder la Liga 2013-14. Frente al Real Valladolid, un equipo que agoniza en la lucha por evitar el descenso, el equipo de Gerardo Martino dio un recital de impotencia que permitió al equipo rey del empate (11 llevan los de Puvcela en el campeonato) sumar los tres puntos gracias al solitario gol de Rossi. En vísperas de la llegada del ManchesterCity, el Barça decidió no disputar la Liga.

JUAN MANUEL DÍAZ

El Barça protagonizó un partido gris. Desde la grada, el equipo dio sensación de apatía y falta de concentración, una actitud impensable teniendo en cuenta que se está jugando la Liga con el Atlético y el Real Madrid y, en esta jornada, los blaugrana eran los primeros en 'abrir fuego'.

Mucho se ha hablado de Gerardo Martino y sus errores en Anoeta unas semanas atrás, cuando prescindió de varios jugadores llamados titulares en el duelo frente a la Real Sociedad pensando en la ida de los octavos de final de la Champions contra el Manchester City. En esta ocasión, la alineación no admitía reproche alguno al Tata pues los ausentes -Iniesta, Alba...- estaban justificados. Y el Barça no fue el Barça.

Sorprendió que un equipo limitado y basado en el esfuerzo se impusiera a los blaugrana en aspectos como el dominio territorial, en el número de ocasiones de gol y que, incluso, fuera capaz de disputarle la posesión del balón.

Juan Ignacio Martínez, consciente de los mimbres de que dispone y de las prestaciones de su Valladolid -11 empates en la Liga, 11 derrotas y 4 triunfos; tan solo 1 en las 7 jornadas del 2014dispuso un 4-4-2 con un tercer central, Marc Valiente, adelantado al  centro del campo que permitía a los pucelanos transformarse en un 5-3-2 si las cosas se complicaban.

SIN NECESIDAD

Fue una precaución innecesaria en la primera media hora. Sin profundidad en los laterales, sin control en la zona ancha, sin presión en ataque -con la eterna excepción de Pedro- y con pérdidas de balón absurdas, el Barça dejó que Bergdich, Javi Guerra y Rossi le complicaran la vida.

Así llegó el 1-0 a los 17 minutos; Guerra intentó el lanzamiento desde la frontal, el balón rebotó en Adriano y cayó a pies de Rossi quien, antes de que Mascherano y Piqué pudieran rectificar, fusiló a Valdés.

El Barça se desperezó entonces, recurriendo a las acciones individuales de Leo Messi, pero sin encontrar fútbol ni equilibrio. El equipo acusó especialmente las reiteradas imprecisiones de un Sergio Busquets, habitualmente un seguro de vida.

El argentino lo probó en un contragolpe de área a área (9'), en una falta directa  (31') y en un zurdazo desde el balcón de área (35'), pero sus disparos fueron poco ajustados y fáciles de abortar por Mariño.

SIN ORDEN

No transcurrió de mejor manera la segunda parte. El Barça pareció salir con un poco más de energía tras el descanso, pero sin el criterio futbolístico necesario.

El equipo seguía sin fútbol y, aparentemente, sin fuerza; y el cambio de Alexis por Cesc (61') aumentó teóricamente el potencial ofensivo, pero dejó absolutamente huérfanos a Xavi y Busquets en la zona ancha. La respuesta del Valladolid fue retirar a un punta, Manucho, e incorporar a Óscar, un mediapunta, para buscar superioridad en esa zona. 

Aún fueron un poco más sorprendentes la sustituciones de Piqué por Sergi Roberto (71') para recuperar el centro del campo, y la última vuelta de tuerca del Tata: Tello suplió a Neymar un minuto después.

Todos estos movimientos del técnico blaugrana estaban encaminados a evitar lo evidente: que al Barça se le escapaba la Liga en el Nuevo Zorrilla. Sin embargo, era incapaz de generar ocasiones de gol. 

Messi -cómo no- había tenido una buena acción con mariño a los tres minutos de la reanudación; y Neymar, a los 57', envió alto su remate tras una combinación con el propio Leo. Y poco más, al margen de un peloteo insulso, sin profundidad, y repleto de pérdidas de balón que permitía los contragolpes del Valladolid.

El conjunto castellano, que agoniza en la parte baja de la tabla, tuvo el segundo gol a los 83 minutos en un contragolpe por la banda de Rama que centró desde la izquierda; por suerte para Valdés, Javi Guerra remató a las nubes en el área pequeña.

Un detalle menor en realidad porque el partido, y la Liga, ya se habían ido por la borda desde el minuto uno de partido. Quizás, desde el minuto cero. El Barça no tuvo fútbol de posesión y asociación, pero tampoco juego vertical y efectivo. No tuvo nada frente a un equipo que solo ha ganado cinco partidos en la Liga, incluido éste frente a los blaugrana.

¿LIGA, COPA Y CHAMPIONS?

La Liga, por mucho que puedan tropezar Atlético o Real, parece camino de Madrid. Y lo peor es la sensación de que el equipo, aunque supere la eliminatoria frente al Manchester City, no parece en condiciones de afrontar con garantías unos cuartos de final de la Champions o la final dela Copa del Rey. En todo caso, deberán demostrar lo contrario. Los jugadores, por supuesto.

 

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